Ed. Impresa VITALES La preparación física de los pilotos de Fórmula Uno también está enfocada a mantener los reflejos al 100 por ciento
Preparación física y mental
Por Redacción Central y Agencias - Agencia - 6/02/2012
Preparación física y mental - Redacción Central y Agencias Agencia
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El trabajo físico, que se requiere para que un piloto pueda subirse a un Fórmula Uno, está complementado por una dieta adecuada, varias horas de trabajo de gimnasio, donde se fortalecen por sobre las demás partes del cuerpo, el cuello, la espalda y los brazos, y el desarrollo de ejercicios mentales y reflejos, todos para el proceso de elaboración de respuestas psicomotrices que éste deberá realizar durante el período de competencia, desde los entrenamientos hasta el final de la carrera.
Hoy en día, el entrenamiento físico de los pilotos forma parte de la F1 tanto como el ajuste aerodinámico de los coches. Sin embargo, esto no fue siempre así: la discusión sobre si la F1 es o no un deporte es ya un clásico tema de debate, sobre todo pensando en la peligrosa F1 de los años 70, donde los pilotos llevaban una vida muy diferente a la que llevan los profesionales de hoy en día.
El objetivo es desarrollar unos entrenamientos específicos de cara a las condiciones a las que tiene que enfrentarse un piloto: necesitan una combinación única de poder, resistencia aeróbica y fuerza mental para aguantar velocidades de más de 200 kilómetros por hora y fuerzas de más de 5G durante 90 minutos.
El doctor Ricardo Ceccarelli fue uno de los primeros en investigar la relación entre forma física y conducción óptima. El que fuera médico de Toyota antes de su desaparición, ha llevado a cabo desde los años 80 investigaciones médicas dedicadas exclusivamente a analizar el comportamiento y las actuaciones de los pilotos de F1. EL NIVEL CARDÍACO Quizá el impacto más espectacular, como apuntaba Ceccarelli en sus primeras investigaciones, es el provocado a nivel cardíaco: "Un piloto que debe enfrentarse a una frecuencia cardíaca de 180 pulsaciones por minuto alcanzando máximos de más de 200, tiene que tener una salud perfecta. No existe ningún otro deporte con una frecuencia tan alta durante tanto tiempo y de forma continua. La diferencia está en el estrés mental. No hay otro deporte que demande una concentración tan intensa. La enorme cantidad de adrenalina y el esfuerzo físico causan esta elevada frecuencia cardíaca".
Además, las fuerzas gravitatorias provocan cambios en el flujo sanguíneo, y un "corazón fuerte" es fundamental para un riego sanguíneo constante; de ahí la importancia del entrenamiento aeróbico en la preparación fuera de la pista. Un piloto que no posea lo que se demanda a nivel físico, muy probablemente experimentaría mareos y falta de concentración al conducir a elevada velocidad y con tales fuerzas gravitatorias.
Se conoció la variación del ritmo cardíaco con cada actuación del coche: frenadas, aceleraciones, curvas, rectas, adelantamientos. Descubrieron que las fluctuaciones del ritmo cardíaco derivadas del estrés físico y mental y de las fuerzas gravitatorias podían bajar las pulsaciones de 160 a 60 de forma inmediata, y en apenas tres segundos volver a subirlas.
El trabajo físico
El trabajo físico está complementado por una dieta adecuada y varias horas de trabajo de gimnasio, donde se fortalecen por sobre las demás partes del cuerpo, el cuello, la espalda y los brazos, normalmente de cinco días a la semana, de lunes a viernes, y con sesiones que van de una a tres horas al día.
CABEZA Y CUELO: La fuerza centrífuga, que empuja el cuerpo del piloto hacia el exterior en una curva, y que a velocidades de 300 km/h alcanza el valor de 5G, influye sobre todo en la cabeza. Si uno considera el peso de ésta con el casco, que es aproximadamente de 6 kg el piloto debe soportar, en una curva de 5G, una fuerza de 30 kg, y debe hacerlo con los músculos del cuello y de la espalda. Además, la fuerza G se siente al frenar y sobre todo al acelerar.
Para preparar esta parte del cuerpo, el piloto entra a un aparato donde al casco se le unen tres extensiones que están sujetadas a unas pesas, y entonces el piloto deberá hacer los mismos movimientos que se dan en una carrera profesional, inclinando la cabeza a izquierda y derecha, además de adelante y atrás, jalando con esto el peso y fortaleciendo el cuello.
Fuerza abdominal: "El estómago de un piloto no es muy marcado, pero lo suficientemente fuerte para soportar la posición dentro de un monoplaza durante dos horas", comentó el entrenador de pilotos Gerry Convy.
BRAZOS Y PIERNAS: "Otros ejercicios que trabajamos son ciclismo, para darles fuerza en las piernas, un poco de ski alpino, la carrera", añade Convy.
Un ejercicio más y de los de mayor importancia es el trabajo de brazos y hombros. Los pilotos se suben a un aparato que simula un asiento de un monoplaza. Pero el volante de dicho aparato está también sujetado a unas pesas, que normalmente deberán estar adaptadas a levantar 20 kilos, "que es la fuerza aproximada que un piloto aplica en cada vuelta", concluyó Convy.
Para entrenar los reflejos
La capacidad de reacción a cualquier imprevisto, la facultad de anticiparse en cualquier maniobra se vuelve importantísima cuando se conduce un F1 a 340 km/h siempre en el límite de la adherencia.
Uno podría pensar que conduciendo horas y horas en el coche o el simulador nos proporcionarán la mejora imprescindible. Pero no siempre se puede ir en el coche, ni siquiera para pruebas técnicas y probablemente si estamos siete horas en el simulador, quizás sea más contraproducente que beneficioso.
Crearon el Batak, la máquina que entrena los reflejos. Es un ingenioso aparato que consiste en un cuadrado de dos por dos metros y en el que su funcionamiento es simple: enciende un punto de luz, de uno en uno y de forma aleatoria, para que el piloto lo apague con la mano en el menor tiempo posible.
Una persona sin entrenamiento puede dar entre 60 y 70 toques. Alguien con práctica, llega a 75 ó 80. Un piloto de F1, habituado a este entrenamiento, alcanza sin problema los 105-110 impactos. El récord lo tiene Fernando Alonso con 138 toques.
“El Batak incide en la velocidad gestual de los pilotos. Activa el componente muscular y la coordinación visual frente a un estímulo: una curva, otro bólido, un frenazo, un adelantamiento. El piloto no actúa por reflejos, sino por anticipación. Es decir, percibir una variable y adelantarse a la misma para resolverla”, cuenta David Pérez, preparador de pilotos.
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