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Ed. Impresa ELECCIONES Mientras el oficialismo ya está en plena campaña electoral, la oposición no logra estructurar un bloque único

En busca del frente único

Por César Arellano - Los Tiempos - 5/08/2013


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DEMOCRATIZACIÓN. Militantes del Movimiento Sin Miedo eligen representantes regionales en junio de 2013. - Carlos  López Gamboa Los Tiempos

DEMOCRATIZACIÓN. Militantes del Movimiento Sin Miedo eligen representantes regionales en junio de 2013. - Carlos López Gamboa Los Tiempos

Líderes de las distintas agrupaciones y partidos de la oposición ya comienzan a mover sus fichas en el tablero político nacional rumbo a las elecciones presidenciales de 2014. Mientras una oposición, dispersa entre conservadores moderados y disidentes del “proceso de cambio”, intentará hasta diciembre de este año conformar un frente único, el partido en función de gobierno, el Movimiento Al Socialismo (MAS), ya está en plena campaña electoral.

¿Cuán factible es la conformación de un frente único en Bolivia? Analistas y políticos mencionan que este proyecto es poco viable por las características del campo político nacional, caracterizado por un fuerte caudillismo.

Carlos Crespo, sociólogo del Centro de Estudios Superiores Universitarios (CESU), dice que la pugna por el liderazgo entre las figuras de los frentes opositores es el principal obstáculo que imposibilitaría la consolidación de un partido único.

“Los líderes visibles de los principales frentes opositores difícilmente van a ceder protagonismo y liderazgo hacia la consolidación de un frente amplio que pueda hacer oposición a Evo Morales”, dice Crespo.

Por su parte, la politóloga y socióloga del Centro Cuarto Intermedio, María Teresa Zegada, manifiesta que el tema de la cultura política boliviana, centrada en fuertes caudillismos, sería un problema a la hora de conformar un frente amplio, pues todos apuntarían a ser candidatos, a diferencia de la oposición venezolana que logró articular una candidatura única, en las pasadas elecciones presidenciales, en torno a la figura de Henrique Capriles.

En tanto, el presidente Evo Morales se encuentra, en lo que Sidney Blumenthal denominó, en “campaña permanente” y busca mediante la publicidad y marketing político gubernamental mantener altos niveles de popularidad y legitimidad, haciendo un uso estratégico de los medios de comunicación públicos y de los recursos e instituciones estatales.

“Lo evidente es que todas las acciones gubernamentales están orientadas por la carrera electoral y el interés por reproducir el poder, aunque sus ministros y parlamentarios lo nieguen”, dice el analista político Carlos Cordero.

Varios líderes y partidos opositores al oficialismo, como el gobernador cruceño Rubén Costas, del Movimiento Demócrata Social (MDS), el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y recientemente el empresario cementero Samuel Doria Medina de Unidad Nacional (UN), han llamado a la unidad de la oposición para hacerle frente al gobernante MAS.

En tanto, Juan del Granado, líder del Movimiento Sin Miedo (MSM), anunció que no establecerá alianza con frente alguno, pues en el fondo esta acción implicaría un desprendimiento de su liderazgo y protagonismo construido durante años y que tiene como principal reducto electoral la ciudad de La Paz.

Selección del líder 

Si bien el temor de una posible pérdida de protagonismo y liderazgo es un factor importante, el mecanismo de selección del líder es otro de los obstáculos así como la ausencia de una ideología y programa real y viable. “Pese a presentar distintas formas de elección de líder del posible frente amplio, como son las encuestas o elecciones internas, las oposiciones no logran conformar una propuesta real y alternativa al MAS”, dice Zegada.

“Existe un vacío ideológico, pues lo único que los une es enfrentar en las elecciones a Evo”, señala Adolfo Mendoza, senador por Cochabamba del MAS.

Movimientos sociales

Si bien las bases sociales que llevaron al MAS al gobierno el 2006 cambiaron radicalmente, los Movimientos Sociales continúan siendo el sostén del “proceso de cambio”, esto pese al alejamiento de sectores como la Confederación Nacional de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob) y el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq).

Gran parte de las organizaciones sociales se encuentran asimiladas por el Gobierno: “Los llamados movimientos sociales están actualmente neutralizados en su capacidad de acción autónoma, que era el rasgo previo al 2005, es decir, unas organizaciones sociales con una alta capacidad propositiva autónoma. Hoy las propuestas que hacen están sometidas a las decisiones del poder central”, dice Crespo.

El terreno de los movimientos sociales es hasta ahora un espacio desconocido para las oposiciones políticas nacionales, ya que su incidencia continúa siendo débil.

“Pese al alejamiento de varios sectores sociales del MAS, la oposición es débil en este campo, no puede entablar vínculos”, asegura la analista María Teresa Zegada.

Existe entre los movimientos sociales y el Gobierno una práctica de intercambio de intereses que fortalece esta relación.
Frente a ese vínculo, todo indica que las intenciones de las oposiciones nacionales terminen sin éxito alguno, dispersando aún más el tablero político nacional rumbo a las elecciones 2014.

Por otro lado, el Gobierno comienza un proceso de recuperación de viejos líderes, es el caso de Cochabamba, donde el exdirigente Omar Fernández, “otra vez, está siendo incorporado al proceso, están en un proceso, por el tema electoral, de recuperar algunos líderes y organizaciones con esta perspectiva”, según el analista político del CESU Carlos Crespo.

Para Crespo, esta recuperación de viejos líderes y organizaciones sociales se da en una relación netamente clientelista, que refuerza y engrosa las bases sociales del Gobierno.

URGE LA DEMOCRATIZACIÓN

Frente a la asimilación de los movimientos sociales por parte del Gobierno, el analista Carlos Crespo sugiere la democratización de las estructuras de los sectores sociales —pues estas organizaciones tienen una estructura caudillista—, proceso que permitiría recobrar su autonomía de pensamiento y movilización.

“Internamente se deben democratizar las estructuras, ya que son organizaciones sociales caudillistas, poco transparentes, súper metidas en redes de corrupción; entonces, estas organizaciones tienen que sufrir una crisis interna y se empiece un tema de real democratización”, dice Crespo.

PARTICIPACIÓN DE PARTIDOS

MOVIMIENTO DEMÓCRATA SOCIAL (MSD)

Concertación de alianzas

El Movimiento Demócrata Social (MSD) incluye a varios gobernadores y exgobernadores, como  Ernesto Suárez, Carmelo Lens, Rubén Costas y Sabina Cuellar, quienes figuran entre sus principales rostros. El MSD se autoidentifica como oposición porque no es parte del Gobierno, no porque haya logrado constituirse en una oposición real.

El exsenador de la extinta agrupación Poder Democrático Social (Podemos), Óscar Ortiz, del también expresidente Jorge Quiroga Ramírez, manifestó que el frente político se encuentra en pleno proceso de concertación de alianzas a nivel nacional.

Su mayor base social reside en los departamentos de Santa Cruz y Beni; sin embargo, a escasos días de su aparición ya recibió rechazo por parte de los sectores sociales y parte de la ciudadanía urbana, sobre todo la del bloque occidental.

UNIDAD NACIONAL (UN)

Resistencia al MAS

El partido que lidera Samuel Doria Medina, Unidad Nacional (UN), cumplirá en estas elecciones su cuarta participación en procesos electorales. Es uno de los más antiguos y también uno de los que no logra tener éxito en procesos electorales presidenciales. El partido del empresario cementero se encuentra, al igual que el MDS, en el polo de la resistencia al “proceso de cambio” que pregona el MAS.

El jefe de UN, Samuel Doria Medina, es uno de los líderes  que más impulsa la conformación del bloque único, pues sería la única forma de poder garantizar la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de 2014. Doria Medida llamó en anteriores días a las distintas fuerzas políticas del país a la unidad en  base a un programa único basado en 10 ejes centrales. El proyecto ya fue duramente criticado por algunos sectores de la oposición.

MOVIMIENTO SIN MIEDO (MSM)

Contra el frente único

Al igual que Unidad Nacional (UN), el Movimiento Sin Miedo (MSM) es un partido que cuenta con una base orgánica sólida y tiene ya varias participaciones en procesos electorales, con presencia en algunos municipios del país. Juan del Granado es el líder del MSM y se encuentra en el bloque de los disidentes del “proceso de cambio”, pues en un principio fue aliado del gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS).

El diputado Fabián Yaksic, del MSM, manifestó que su partido no está en busca de conformar un frente amplio, intención que fue calificada por el parlamentario como una acción que sería en el fondo una estrategia de la clase política tradicional boliviana y que tiene como objetivo posibilitar que la “clase política partidaria tradicional” acceda al poder.

“No ingresaremos a ese juego”, dice el diputado Yaksic.

MOVIMIENTO AL SOCIALISMO  (MAS)

Consolidación de la hegemonía

El Movimiento Al Socialismo (MAS) es en la actualidad la fuera política hegemónica al interior del campo político boliviano.

A sus siete años en función de gobierno continúa manteniendo cautiva a una amplia base social que le permitió, en las pasadas elecciones presidenciales, obtener el 64 por ciento de los votos a nivel nacional.

El capital social acumulado en varios procesos electorales hace que el MAS cuente con una eficiente máquina electoral y una amplia capacidad de articulación con el poder local, departamental y nacional.

Adolfo Mendoza, senador del MAS por Cochabamba, manifestó que la ausencia de ideología y una propuesta factible y real hacen caer en “saco roto” las intenciones de la oposición política en la concretización de un frente amplio.

ANÁLISIS

MARÍA TERESA ZEGADA, ANALISTA

Los dilemas de la oposición política

El contexto actual está marcado por la presencia dominante de un partido político en el poder, que ejerce siete años de gestión gubernamental y tiene el objetivo de garantizar su reelección para el 2014, atenuando cualquier posible factor que se interponga a ese objetivo. La oposición, por tanto, enfrenta una situación crítica, no sólo por este escenario políticamente adverso, sino porque se encuentra fragmentada, dispersa y prácticamente marginada del proceso decisional.

Desde un punto de vista exclusivamente  cuantitativo, la posibilidad de unir a la oposición en una sola alternativa para hacer frente al partido oficialista aparentemente resulta tentadora. En ese sentido, se han ido ensayando posibilidades de unificación de algunos grupos políticos; la experiencia de la elección de gobernador del Beni en enero pasado fue considerada la prueba irrefutable del éxito de esta iniciativa, más aún emulando la reciente experiencia venezolana. El cálculo político numérico alienta esta opción considerando que el MAS cuenta con un voto duro de aproximadamente el 35 por ciento, lo cual implica la posibilidad de disputarle el resto para la segunda vuelta electoral. De ahí que las opciones aisladas parecen tener escasas posibilidades de incidencia. En Bolivia no existe una oposición, sino varias oposiciones, unas que vienen del pasado, otras que se construyeron al calor de las elecciones, intereses o liderazgos efímeros y, por último, otras que provienen de un contraste con la manera en que el MAS está encarando la gestión del "proceso de cambio" desde el Gobierno.

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