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Domingo, 1 de abril de 2007
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INVESTIGACÍON

Investigación: Cochabamba está a la deriva

Enfrentamientos entre sectores sociales en Cochabamba el pasado 11 de enero de 2007.

Según los académicos, las estructuras de poder están formadas por nuevas elites burocráticas íntimamente vinculadas a las elites políticas a las que denominaron “campanas de poder”, como una alegoría que permite explicar gráficamente tales estructuras

Tres investigadores, José M. Gordillo, Alberto Rivera y Ana Sulcata, concluyeron recientemente un trabajo de investigación titulado, “Pitaq Kaypi Kamachiq: Las estructuras de poder en Cochabamba, 1940-2006”, financiado por el Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB).

¿Quién manda hoy en Cochabamba? ¿Dónde quedaron los que mandaban antes? ¿Cómo los afectó la revolución de 1952? ¿Qué nuevos fenómenos sociales, económicos y políticos surgieron del neoliberalismo de 1985? ¿Qué forma y potencialidad tienen las estructuras de poder surgidas desde las clases subalternas en los últimos 20 años? ¿Porqué los grandes proyectos políticos nacionales se generan y se diluyen en Cochabamba? ¿Por qué los liderazgos regionales son tan coyunturales y efímeros? ¿Por qué no se genera una conciencia ideológica y un compromiso político ciudadano que se expanda por toda la estructura de la sociedad civil? ¿Qué tipo de valores éticos, ciudadanos y políticos están presentes en las actuales estructuras de poder regional? Estas fueron algunas de las preguntas que guiaron el trabajo de investigación cuyos resultados nos comentan ahora sus autores.

¿Quienes ejercían el poder en Cochabamba antes de que se produzca la revolución nacional de 1952?

En términos históricos, Cochabamba fue hasta 1952 una región agraria. Hasta entonces, el monopolio de los recursos naturales, como la tierra y el agua, fue la base económica que permitió ejercer el poder político, por tanto, quienes poseían esos recursos eran los que ejercían el poder.

Hasta 1952 la estructura de poder en Cochabamba era aquel clásico triángulo en cuyo vértice se situaban los pocos que mandaban, mientras que en la base estaban los más que obedecían. Las redes por la que circulaba este poder oligárquico se entretejían como una maraña de clanes familiares, los que se encargaban de reproducir el poder en forma endógena y de vincular a sus miembros a través de lazos de parentesco.

Para estudiar a estas elites de poder tradicional optamos en el estudio por dividirlas en tres subgrupos: las elites económicas, las elites intelectuales y las elites sindicales. Las primeras, monopolizaban el territorio y a la fuerza de trabajo asegurando de ese modo la obtención de la renta agraria, la que fue declinando en el tiempo por varias razones hasta que durante el período prerrevolucionario llegó a su mínima expresión. En otras palabras, las elites terratenientes de Cochabamba comparadas con las de otras regiones agrarias eran más bien pobres. A esto se añade el hecho de que el modelo económico liberal de principios del siglo XX priorizaba las exportaciones mineras, de tal manera que estas elites agrarias resultaron estar situadas también en los márgenes del poder político nacional. Quizá por ello es que surgió de su propio seno una generación de intelectuales y políticos contestatarios que vio en el Estado al instrumento que podía transformar las relaciones de producción e introducir la modernidad en Cochabamba, dado que la mentalidad de sus elites económicas no se amoldaba a los cambios demandados por nuevos los grupos sociales emergentes en ese período. Los hijos de los terratenientes locales, entonces, conformaron una elite intelectual que pensó y ejecutó la revolución de 1952 en contra de los intereses de su propia clase. Por último, el proceso de la revolución creó a una elite sindical conformada por dirigentes urbanos y rurales que en ese momento manejaron un gran poder de alcance nacional.

¿Qué ocurrió con esos grupos de poder tradicional como consecuencia de la revolución de 1952?

La reforma agraria les arrebató sus tierras y perdieron su poder. Pero, pensamos que ese no es el problema central, porque las elites se renuevan históricamente. El problema es que una vez desmanteladas las elites tradicionales, el MNR no tuvo ningún proyecto específico para la región de Cochabamba que le permitiera renovar o reemplazar el poder de los grupos que se acababan de destruir. No se incentivó la industria regional ni se apoyó a la nueva clase campesina que surgió de la reforma agraria, por el contrario se politizaron las relaciones sociales y se creó un profundo vacío de poder. Entonces, si no se aplicó un proyecto estatal de rediseño del poder regional, ¿Qué estrategias utilizaron las elites económicas, intelectuales y sindicales cochabambinas para renovar el régimen de poder que detentaban? Para responder a esta compleja pregunta reconstruimos las genealogías de grupos familiares pertenecientes a estas elites durante tres generaciones a partir de la revolución. En otras palabras, estudiamos las generaciones de los padres, hijos y nietos de la revolución, enfocándonos en las características educacionales y migratorias de sus miembros.

Los resultados son fascinantes. Las familias de las elites económicas educaron a sus hijos y nietos al más alto nivel, pero casi la mitad de los miembros de esas generaciones nuevas se fueron de Cochabamba y la mayoría al exterior. Fue una fuga de cerebros en todo el sentido de la palabra. Las familias de las elites intelectuales también educaron al más alto nivel a sus nuevas generaciones, pero muchos se quedaron en la región, pocos emigraron. En el caso de las elites sindicales, elevaron el nivel educativo de sus descendientes pero hasta niveles medios y técnicos, pocos se profesionalizaron, y aunque permanecieron en la región no constituyen una fuerza de trabajo especializada. En otras palabras, son los descendientes de las familias de intelectuales nutridas por contingentes de los miembros de las elites rurales que emigraron a la ciudad, los que actualmente detentan algún tipo de poder regional amparados en el manejo del conocimiento especializado.

¿Actualmente quienes mandan en Cochabamba?

Al inicio de la investigación estábamos totalmente influidos por los mensajes de la prensa en general, que mostraba los escenarios de luchas políticas en las calles y carreteras del departamento y especialmente en la plaza principal de esta ciudad. Esos discursos mostraban evidencias para creer que el poder estaba en el pueblo movilizado en las calles y que esta figura era completamente diferente a las formas en que se ejercían los poderes antes de 1952. Convencidos de esto nos dedicamos a estudiar a los dirigentes de las comerciantes, los transportistas y los regantes como elites emergentes con gran poder de presión y presencia en los acontecimientos políticos de Cochabamba.

Encontramos que estas elites emergentes habían superado los niveles educativos de sus padres logrando obtener títulos profesionales en muy pocos casos y sobre todo mucha práctica en las estructuras sindicales, que les sirven como medios de aprendizaje en el campo social y político. Estos dirigentes no alcanzaron niveles profesionales suficientes para controlar el conocimiento, como lo hicieron los descendientes de los terratenientes, pero pese a ello se mantienen como líderes de sus propios gremios sin ideas claras sobre el destino de Cochabamba ni sobre las posibilidades reales de sacarla de su histórico atraso. El cambio notable es que sus hijos, la tercera generación estudiada, lograron ciertos niveles de profesionalización, pero con una fuerte tendencia emigratoria. Determinamos también que estas elites emergentes no actúan como clases sociales en formación, no hallamos indicios de comportamientos corporativos formadores de redes de reciprocidad y apoyo en grandes proyectos, menos como portadores de ideologías claras sobre el futuro deseable para los cochabambinos o al menos imaginarios posibles.

Si estas elites emergentes no ejercen el poder porque no establecen redes de influencia ni se nota su presencia en los grandes proyectos departamentales, entonces, ¿Quiénes mandan realmente en Cochabamba? No pudimos estudiar a las elites culturales actuales, a las iglesias y a los medios de comunicación y nos parecían muy lejanos los dirigentes de las seis federaciones del trópico a pesar de su peso político. Pero, si las provincias están estancadas, si los poderes están fragmentados en múltiples elites, si sólo queda el área urbana para crear riqueza, concluimos que no existe otra posibilidad más que buscar refugio en las instituciones que manejan fondos estatales. Si el poder no reside en la fuerza del pueblo movilizado en las calles, encontramos que se ejerce desde las instituciones que controlan fondos del Estado como la prefectura y la alcaldía, entre otras.

Encontramos que las estructuras de poder están formadas por nuevas elites burocráticas íntimamente vinculadas a las elites políticas y decidimos graficarlas como campanas de poder, como una alegoría que permite explicar gráficamente tales estructuras. Al interior de las campanas ubicamos a las elites burocráticas y políticas y fuera de ellas colocamos a los movimientos sociales, los medios de comunicación y a las elites emergentes. Los sucesos de enero del 2007 mostraron cómo la fuerza del pueblo movilizado en las calles chocó con las campanas de poder, las estremeció, pero finalmente no alteró la base de su poder que es el control de los fondos estatales.

La economía de nuestro departamento es débil, sus indicadores están muy lejos de los logros alcanzados por Santa Cruz y La Paz y esto se debe a que las estructuras de organización social y política de Cochabamba bloquean las posibilidades de progreso colectivo. No existe la posibilidad de que se lleguen a acuerdos interinstitucionales con metas que busquen el bien común, cada institución gremial, profesional, de gestión estatal o agrupación política vela por sus intereses particulares y descuida la visión amplia, la perspectiva departamental y sus potencialidades. Los temas centrales no se discuten y las metas y fines de las principales instituciones son meramente discursivas. Cochabamba es una sociedad difícil porque la nueva composición de su estructura social presenta una diversidad de elites como grupos de interés incapaces de articular una meta común de beneficio colectivo, generan ordenes que no se cumplen porque la sociedad emergente y sus líderes no las acatan, porque desconocen el sentido de los comportamientos colectivos en base a reglas claras sujetas al cumplimiento de normas y sometidas a la posible sanción o castigo. En definitiva encontramos un agro que no crea riqueza, una ciudad dominada por múltiples grupos de intereses locales y lo que es más grave, notamos la ausencia de elites conductoras, organizadoras y planificadoras de los procesos de trabajo. Todo lo anterior trae como consecuencia una sociedad a la deriva, sujeta a las improvisaciones, a los vaivenes políticos y al disfrute de la desobediencia civil.

DINAMISMO

Consecuencias del neoliberalismo en la llajta

¿La nueva política económica de 1985 modificó sustancialmente a los grupos de poder en Cochabamba?

Lo que generó el neoliberalismo en Cochabamba fue un mayor dinamismo de las actividades económicas ligadas al comercio y servicios en los mercados de abastecimiento de la ciudad y las economías ligadas al transporte. La llegada de contingentes de inmigrantes desde los centros mineros y el altiplano reforzó el surgimiento de elites emergentes desde los sectores populares en los gremios de regantes, comerciantes y transportistas. Probablemente esto sucedió también entre los sindicatos cocaleros y en su dirigencia de las seis federaciones del trópico.

Con la llegada de inmigrantes del Occidente del país, empezaron a perfilarse grupos de empresarios populares dedicados a la confección de ropa nacional, al contrabando de ropa usada y telas que en las últimas décadas lograron importantes niveles de acumulación y posición social como empresarios de éxito en partes de los 54 mercados de abastecimiento urbano. De estos grupos emergentes surgieron nuevos líderes político sindicales de gran importancia como grupos de presión ante la alcaldía y la prefectura, pero estos líderes inmigrantes trajeron mentalidades y comportamientos sindicales básicamente rentistas, es decir, basan su accionar en la obtención de demandas de los gobiernos sin aportar nada significativo en retribución. Esto ocasionó que desde 1985 se produjeran modificaciones en los grupos de poder, pero entre las organizaciones populares y sus representaciones sindicales en la ciudad de Cochabamba y no así en las provincias.

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