Wilson García Mérida
Orquestas privadas explotan los talentos aún en formación del Instituto fundado por Franklin Anaya Arze, interfiriendo en el proceso educativo de los alumnos.
El Instituto Eduardo Laredo es una entidad abocada enteramente a la formación integral de nuestros más talentosos niños y jóvenes, aportando con verdadera calidad humanística, ética y estética, al desarrollo de la cultura y las artes en el país. En casi todas las empresas artísticas y culturales es siempre grato encontrarse con por lo menos “un laredista”.
Esta unidad educativa tomó la responsabilidad de formar recursos humanos seleccionados del percentil superior de la sociedad cochabambina. Se trata de una educación exclusiva pero no discriminativa que se basa en la explotación amplia de los potenciales creativos e intelectuales.
“Educamos la razón y educamos las emociones humanas, mejorando la calidad de vida y otorgando a nuestros estudiantes un sistema interior, que sin inclinarse hasta el fetichismo por las cosas materiales de la vida, puedan disfrutar plenamente de las obras de la cultura y toda manifestación humana, con equilibrio y buen gusto”, afirma Franklin Anaya Giorgis, el joven y dinámico Rector del Instituto.
No obstante, este modelo pedagógico legado por su fundador Franklin Anaya Arze viene siendo afectado por intereses que se crearon partir, paradójicamente, del éxito académico que alcanzó el Instituto especialmente en el campo de la música.
Desde hace algún tiempo, entidades artísticas que no han podido formar recursos por su cuenta hallaron en las aulas del Laredo una mina de oro de la cual extraer sustancia para crear orquestas o grupos de cámara privados, presentarlos a entidades institucionales e internacionales como si fueran su fruto, recaudando así fondos y aplausos para su propio beneficio, y lo que es peor, vulnerando la integridad académica del Instituto Laredo.
¿Collegium Musicum?
Es el caso de una orquesta promovida nada menos que desde la ciudad de La Paz por el maestro Freddy Terrazas, quien, a pesar de no tener vínculo alguno con el Instituto Laredo, logró ensamblar su propio elenco orquestal, conocido como “Collegium Musicum”, con una mayoría de alumnos que se destacan en las aulas de la avenida Ramón Rivero y “prestan sus servicios” a esa organización privada desnaturalizando su relación didáctica con el Alma Mater que es el Laredo, ya que son inducidos a considerarse “una élite” dentro el establecimiento educativo. Padres de familia alientan el funcionamiento del “Collegium Musicum” con la esperanza de que sus hijos obtendrán “mejor educación musical” que en el Laredo.
Uno de los principales colaboradores de dicha orquesta, en Cochabamba, es el profesor Armando Vera, quien se declara admirador del maestro Terrazas. Hemos tenido ocasión de conversar extensamente con Vera, en una entrevista donde reconoce sus discrepancias con los métodos de enseñanza, “no muy estrictos”, que se ejercen en el Laredo. “La enseñanza de la música clásica exige una alta disciplina en los alumnos, que el Laredo no la brinda por sus propias características, y por eso hemos creado el Collegium”, explica este riguroso instructor de violín formado en Estados Unidos.
Vera, en quien se observa una profunda pasión por la excelencia académica en la formación de los estudiantes de música clásica, admite tener choques con el resto del plantel docente del Laredo que profesa una orientación más humanística; y confesó que en 1999 había intentado promover, a la cabeza de un grupo de docentes extranjeros, la intervención del Ministro de Educación Tito Hoz de Vila para exigir “mayor disciplina” entre los docentes nacionales.
Presiones desde La Paz
Un áspero enfrentamiento entre el “Collegium Musicum” y el Instituto Laredo se produjo durante las fiestas septembrinas del año pasado. El Laredo había programado actividades de su Orquesta Juvenil en la semana de la efeméride cochabambina, con presentaciones en teatros y templos de la ciudad; pero resultó que precisamente en esos días el “Collegium Musicum” debía presentarse en un evento de beneficencia en la ciudad de La Paz; para lo cual “exigió” a la dirección del Instituto Laredo poner a disposición de esa orquesta privada a 10 de sus mejores alumnos.
Ante la imposibilidad de permitir el viaje de aquellos alumnos, pues el Laredo tenía compromisos ineluctables con las fiestas septembrinas, se movieron influencias desde la sede de Gobierno con el fin de imponer la participación de los alumnos laredianos en las actuaciones del “Collegium Musicum” en La Paz, “con todo pagado”.
El 4 de septiembre del 2006, desconociendo las prioridades laredianas para con las fiestas septembrinas, el viceministro de Cultura Edgar Arandia dirigió una carta al rector Franklin Anaya para exigir la presencia de los alumnos del Laredo en el concierto del “Collegium Musicum” en La Paz, advirtiendo en tono intimidante: “no quisiéramos tener que cancelar el mismo, única y exclusivamente por razones que no tienen ningún justificativo, además de transmitir una mala imagen de un acto cultural que enaltece a la cultura...” (sic).
Preguntas sin respuesta
En noviembre del pasado año, insistentemente, habíamos intentado conocer la opinión de Freddy Terrazas sobre estos hechos, incluso haciéndole llegar un cuestionario que abarcaba las siguientes interrogantes, entre varias:
— Con respecto al proyecto Collegium Musicum, dirigido por Ud., ¿la intervención suya sólo se produce cuando el grupo viaja a La Paz? ¿Hay alguna frecuencia con que llega Ud. a Cochabamba para desarrollar actividades con el grupo de músicos radicados en esta ciudad?
— Siendo un buen porcentaje de miembros del Collegium Musicum alumnos del Instituto Laredo, ¿por qué no existe un convenio inter-institucional entre vuestra Orquesta y el mencionado Instituto a fin de desarrollar actividades concertadas a favor de los estudiantes?
— Como le comentamos telefónicamente, tenemos conocimiento que la Dirección del Laredo viene elaborando un Reglamento Interno que regulará y prohibirá el uso, por parte de entidades ajenas al Instituto, de recursos humanos, instrumentos y tiempos académicos, que no sea debidamente autorizado por esa Dirección. Esto sin duda afectaría en la estructura del Collegium Musicum. ¿Cree Ud. que el Gobierno debe intervenir para evitar esta regulación?
Freddy Terrazas no quiso responder estas preguntas.
llactacracia@yahoo.com