Luz Marina Canelas
Gracias a los esfuerzos de un grupo de visionarios vecinos, Cochabamba estrena un centro piloto de actividades integrales para el adulto mayor, con capacidad para más de 500 inscritos
Cuando el sol de los miércoles se está por ocultar, una de las salas de la parroquia del Hospicio arde, no por el calor que en esta época agobia a los cochabambinos, sino por el dolor de decenas de personas que esperan allí ansiosas un turno para ser atendidas, o al menos escuchadas, por los miembros de la Fundación Nacional de Lucha Contra el Cáncer (Funac).
Allí los pacientes y sus familiares de bajos recursos han encontrado solidaridad y esperanza. Y gracias a esta agrupación, logran desde hace ocho años establecer contactos con prestigiosos médicos y centros especializados del departamento, para canalizar —con menos costo y en algunos casos hasta sin dinero— un tratamiento que luche contra esta feroz enfermedad creciente en Bolivia.
Aunque en el país no se puede hablar de cifras debido a la inexistencia de estadísticas globales, se conoce que la leucemia, el cáncer de cervix, de mama, el gástrico y el de pulmón, son los más incidentes en nuestro medio, según la directora de Funac y ex administradora de centros hospitalarios, Zlatica Ugrinovic.
Para ella, lo peor del caso es que la falta de recursos, de conocimientos y de políticas gubernamentales agobian a los afectados que deben someterse a tratamientos prohibitivos por los precios de los medicamentos. Entonces, se sumen en la depresión y se lanzan a lo brazos de la muerte, sin siquiera intentar iniciar una batalla.
“Gracias a Dios existe gente que ayuda, y en ese marco hemos conseguido rebajas en el Hospital Viedma, en el Oncológico e incluso en la compra de algunas medicinas” suspira Ugrinovic, quien no cesa en repetir que el cáncer, detectado a tiempo, es en muchos casos vencible.
Ella junto a su grupo de compañeros se movilizan en actividades para organizar campañas y recaudar fondos que les permitan colaborar con un mayor número de afectados.
Funac cuenta a la fecha con unos 20 miembros activos y atiende a más de 200 pacientes; sin embargo la demanda supera sus posibilidades, por lo que se ven obligados a analizar cada caso para permitirlo entre los apoyados.
“Tenemos enfermos de todas las zonas, pero lo lamentable es que apenas se mejoran, se van a sus pueblos y no siguen su medicación…luego retornan aún más afectados”.
Además del aspecto económico está el tema espiritual y psicológico con los que Funac aporta a sus ahijados.
“Es lamentable escuchar los dramas de cada caso, propios de la enfermedad. Pero es peor aún cuando van sumados otros componentes como el abandono, la miseria y el engaño a los que los afectados están expuestos” dice Ugrinovic, y por ejemplo menciona a las cholitas, que optan por alejarse de la quimio o radioterapia por temor a que sus parejas las dejen al perder su cabellera.
También están casos de niños y jóvenes que al verse afectados con una enfermedad además misteriosa, son relegados por sus familias y amistades.
Miembros y casos
Muchos de los miembros de esta institución de voluntarios han atravesado episodios difíciles con esta enfermedad. Algunos la han superado y otros aún luchan contra ella.
Un ejemplo admirable es el de Juanita (nombre ficticio), quien asegura que para contrarrestar el cáncer de rinofaringe (nariz y faringe) se sometió a siete cirugías de alto riesgo, además de radiaciones que prácticamente la han dejado sin recursos.
Entre su timidez y valentía, ésta paciente intenta esconder su rostro tras unas gafas oscuras que también tapan sus cicatrices; sin darse cuenta que su persona destella un brillo especial al integrar la lista de quienes han vencido al mal, y se atreven a gritarlo para ayudar a quienes lo requieran.
Buscando fondos
Peña con artistas conocidos
Entre trágicas historias de vida y logros, los miembros de Funac han institucionalizado dos peñas anuales, famosas en nuestro medio por la cantidad de gente que acude a ellas y por el espíritu altruista de los artistas que la apoyan para aportar con su granito de arena al trabajo de este loable grupo. Este 9 de noviembre se realiza una de ellas con la participación del grupo Scala, Surimana, Bonanza Intiwara, Tuna de San Simón, Fakto, Son del Sur, Revolution Jazz Dance y otros que además contará con rifas y premios. La adhesión vale 40 bolivianos y se efectuará en el Centro de Eventos El Campo a partir de las 19:30.