Efe
Una coproducción europea recrea la vida del pintor Gustav Klimt, encarnado por el estadounidense John Malkovich, desde la personal óptica del director chileno Raúl Ruiz, una película que se mueve "como un vals" entre "la ensoñación, la representación y la historia", según dijo el realizador.
El aire de irrealidad, de "vértigo y seducción", ya se avisa en el título: "Klimt, una fantasía vienesa a la manera de Schnitzler", en referencia al escritor Arthur Schnitzler (1862-1931), cuyo "Relato soñado" ("Traumnovelle") sirvió de base a Stanley Kubrick para el filme "Eyes Whide Shut" (1999).
La compleja vida del famoso pintor modernista no desmerece la de un personaje de ficción del dramaturgo vienés. Klimt (1862-1918) fue un personaje de Schnitzler y aparece en "Comedia de seducciones", una obra donde el escritor afila su pluma para burlarse "del artista que pinta señoras", recuerda Ruiz.
"íNecesito a John Malkovich, por favor!", ruge en el set de grabación el ayudante de dirección dejando claro quién es la estrella. Malkovich entra algo inseguro, se sienta en una mesa, compone el gesto y el milagro de la interpretación se produce: Klimt reaparece.
El actor estadounidense, que dirige una obra teatral sobre Sigmund Freud actualmente en cartel en Madrid, dice tener "una obsesión con Viena", de la que le atrae "la historia porque es extraordinariamente romántica".
Menos calurosas son sus palabras sobre el artista que representa: "¿Que si es un gran pintor? Es una buena pregunta, pero creo que no puedo responderla. Esta fuera de mi campo de conocimientos", asegura de forma lacónica.
Su espíritu curioso es su aliado a la hora de trabajar: "Mi preparación viene de la observación de las personas que viven en Viena, su forma de hablar. Escucho lo que hablan. Su forma de moverse", comenta el interprete.
Raúl Ruiz se muestra satisfecho con el estadounidense, con quien ya ha trabajado en dos ocasiones, y siente de forma personal "la relación entre Klimt y Malkovich", donde hay parecidos esenciales: "Klimt tenía en el momento en el que está basado la película entre 40 y 50 años, justo los de Malkovich" Además, "los biógrafos de Klimt destacan su timidez, en las fotografías siempre está en el último plano, Malkovich tiene algo de eso", dice a EFE el realizador chileno.
Para trazar la vida del pintor se recrea la Viena crepuscular de principios del siglo XX "como una alegoría de la cultura occidental", y en la creación del guión confiesa que actuó como "médium" del periodista y escritor austríaco Karl Krauss (1874-1936), una gran influencia en él.
Los escritores del Círculo de Viena, como Robert Musil (1880-1942) o el propio Krauss, están entre sus lecturas favoritas, tan familiarizado se siente con ellos que los denomina "mis amigos", según declara Ruiz.
Al acercarse a la vida de un pintor, muchos realizadores han intentado atrapar el estilo del artista en la fotografía y llevarlo a la pantalla.
Raúl Ruiz prefiere, por el contrario, hablar de melodía: "El cine es tiempo, por lo tanto es música; pintura en movimiento si uno quiere, pero sobre todo, tiempo", asegura a EFE.
En concreto, habla del influjo en el ritmo de la película de "La valse" de Ravel y su intención consciente de "jugar con el cine académico" como el representado por el "Doctor Zhivago" de David Lean.
ENTRE LA FICCIÓN Y LA REALIDAD
La película recrea entre la ficción y la realidad los últimos dieciocho años de la vida de Gustav Klimt. El artista se encuentra moribundo en el hospital acompañado sólo por su amigo y discípulo Egon Schiele (1890-1918), que lo retrata.
Consumido por la fiebre, imagina su vida durante sus últimas horas, desde su triunfo internacional en la Exposición Internacional de París en 1900 hasta su pronta muerte, en 1918.
La vida del pintor, que tuvo la nada desdeñable cifra de diecisiete hijos, la mayoría nunca reconocidos, "es un caso para Freud" en muchos aspectos, dice el realizador chileno.
"Trabaja en su estudio, tiene amantes... pero vive con su mamá. Y cuando muere la madre, él muere dos años después", afirma Ruiz.
"Tiene una especie de mujer, Emilie Floege (interpretada por la actriz alemana Veronica Ferres), a la cual no tocará jamás sexualmente, tienen una extraña relación en la que ella acepta que no la toquen, si él le cuenta todo lo que hace. Casi una relación masoquista. Aunque no parece haber habido violencia", matiza el cineasta.
"Todas las figuras son reales menos la bailarina", explica Ruiz, quien la define como una "una mujer mundana" que traerá de cabeza al artista y que interpreta la espectacular Saffron Burrows, conocida por su papel como la esposa de Héctor en "Troya" (2004).
La película retrata la alta sociedad parisina y vienesa y la amistad del artista con personalidades de la época como el filósofo Ludwig Wittgenstein, el arquitecto Adolf Loos o el prestidigitador de los inicios del cine Georges Méliés.