Es triste saber que la mayoría de los cines antiguos de nuestra cuidad están prácticamente olvidados y hasta destruidos por la comunidad, también es una pena saber que las autoridades correspondientes no entregan información clara y necesaria sobre ellos. Según el secretario general de la Asociación de Estudios Históricos, Patrimonio y Restauración del colegio de Arquitectos, Mario Lavayén, se está trabajando para que aquellas infraestructuras antiguas sean a futuro, un patrimonio nacional, pero poco se sabe con certeza de la historia de aquellos cines, sin embargo, algunos pequeños datos históricos, pueden servir para conocer un poco de aquellos asientos, butacas y plateas que funcionaron en sus épocas y estuvieron en el auge de la popularidad en la sociedad cochabambina.
Si las paredes hablaran, los cines de Cochabamba podrían contar muchas historias, ya que antes de ser cines, teatros o iglesias cristianas, como son algunos de ellos en la actualidad, antes fueron iglesias católicas del 1800, restaurantes de pastas y hasta salones de boxeo.
Cines como el Adela Zamudio, que pertenece actualmente a la Casa de la Cultura y funciona como teatro, fue en la época de los 30` un templo, el cual después de pasar a propiedad de la alcaldía, entró a un concurso para que ser remodelada y es ahí donde se convierte en cine, según Lavayén.
Otro de los cines conocidos en los años 40´, es el Roxy, que fue diseñado con un estilo internacional y llegando a ser uno de los más populares en su época, pero luego de sufrir un incendio y estar cerrado por un tiempo, hoy en día funciona como una iglesia evangélica llamada “Palabras que fortalecen el corazón”. El mismo caso para el Cine Víctor, el cual irónicamente en el pasado mostraba películas de naturaleza pornográfica y hoy es una iglesia evangélica concurrida de nombre “Comunidad cristiana del espíritu santo”.
El Cine Capitol, el cual ahora se encuentra en un estado deprimente, fue el más popular en los años 60´, el publico asistente, vestía de gala cada vez que se lanzaba un estreno y era un lugar de encuentro para toda la alta y mediana sociedad. Este cine funcionó también como hotel y hasta como un restaurante. Actualmente se encuentra cerrado y sus únicos visitantes son los papeles y basura de los transeúntes.
“La decadencia de los cines comienza con la aparición de la televisión”, comenta Mario Lavayén, y agrega que con la llegada del Cine Center y Cine Norte, la gente finalizó sus visitas a los antiguos cines del centro.
Pero no todo es negativo, cines como el Astor y el Heroínas todavía siguen funcionando, incluso se ha invertido dinero para mejorar su infraestructura, lo que ha ayudado a la fluidez de publico, que encuentra cómodo los nuevos arreglos. Gracias a las promociones de dos por uno, y los estrenos actuales del cine extranjero, hacen que cines como estos no mueran todavía.
Preferencias del público
No todos los cines fueron construidos con esa finalidad, muchos de ellos fueron creados como iglesias, como ser el Teatro Achá. Hoteles como el Capitol. Restaurantes como el Opera. Salones de eventos y teatros como el Heroínas, Adela Zamudio y Avaroa, a pesar que varios funcionaron y funcionan como cines y teatros al mismo tiempo, en su mayoría tuvieron ciertas modificaciones en su infraestructura, algunos superficialmente y otros con detalles más profundos. Pero la gente demanda comodidad a la hora de ver una película, y es por eso que Cine Center y Cine Norte han tenido gran éxito desde sus comienzos, ya que se trata de infraestructuras de apariencia cien por ciento extranjeras, tanto internas como externas. La ubicación de estos cines es también un elemento importante, ya que se encuentran al alcance de mucha gente. Sus plazas o patios de comidas, fortalecen también la fluidez de un público frecuente, ya que ofrecen gastronomía variada, para todos los gustos y al alcance de todo bolsillo.
Los precios de las entradas, causan sensación los días de ofertas, como el dos por uno, de los días miércoles del Cine Center, donde generalmente las familias aprovechan de pasar un rato juntas, viendo alguna película de las muchas que promocionan estos cines.
Pero sin duda, tanto los cines del pasado como los actuales siempre han sido y serán un punto de encuentro para la saciedad cochabambina, la cual talvez ya no se viste de gala para ver un estreno, pero todos siguen yendo a gozar de una buena película.