“Sena Quina” es una historia agradable, y la que más me hizo reír del cine nacional, sin embargo, -a mi sobrio criterio- no significa que sea la mejor comedia hecha en Bolivia (muy lejos de “Cuestión de Fe” o “Mi Socio”) y claro, tampoco lo mejor que haya hecho Agazzi.
Quizás si don Paolo, en su discurso inicial antes de la película, no hubiera recalcado que éste (Sena Quina) es un “cine hecho en joda”, no me hubiera ido al final pensando que esa frase solo fue un pretexto para tapar sus errores, para justificarlos mejor dicho… y es que hay en “Sena Quina” un evidente intento de modernizar el cine nacional, un esfuerzo que nada tiene de revolucionario, ni novedoso, y lo peor, no tiene el empeño de un acabado final bien laburado, de un logro cabal… no hay. Agazzi ha quedado preso en una rara paradoja: su propia ambición artística lo sitúa en los bordes de la megalomanía. El todo final de la película de Agazzi se mide diciendo “buen intento, un peldaño más” y Agazzi lo justifica diciendo “Era en joda”.
El Italo-boliviano juega con multipantallas, con efectos de edición, cámaras rápidas, sonidos, animación… y así che, juega a ser como Guy Ritchie (Snatch) a ser como Tarantino (Kill Bill) así como Spielberg juega en “I.A” y en “Guerra de Mundos” a ser como Kubrik y obviamente no le queda, a Agazzi tampoco pues. Y como si eso fuera poco, la mayoría de los recursos “modernos” a los que Agazzi recurre son innecesarios para su narración… y otra vez cometemos ese error romántico, infantil, flojo, hasta irresponsable, la idea es acomodar los recursos fílmicos al tema, no al revés.
El tema siempre justifica un recurso extra de edición-narración (incluso estético) como la cámara rápida, el slow, la animación o cualquier efecto, la multipantalla en la escena de la terminal de La Paz esta plenamente justificada y además es necesaria porque agiliza la narración. Pero a ratos da la impresión de que es un capricho el hecho de usarla ¿acaso no se pierde cinta, tiempo y dinero? no hay un porque, una razón, un motivo y entonces el hecho se convierte en ruido.
Causa el mismo efecto las voces en off que narran toda la película, completamente innecesarias, más que como un “otro” recurso que don Paolo utiliza para acompañar al espectador esos off’s funcionan como un insulto a la inteligencia, la voces narran lo que estamos viendo, y en su conjunto, a lo sumo arrancan una forzada sonrisa, pero quizás no importa porque es un cine “hecho en joda”, como tampoco importa el esfuerzo que hacen los actores (lo mejor por cierto) por sacar los acentos exactos de su región, pero no debe importar no? Poco importa al fin porque, en todo caso, el galimatías fonético es lo de menos no? O el Richy (el hijo del Falso Conejo) que queda justificado en la película con ese dibujo que hace en su cuaderno de la paliza que recibieron el Miami y su padre, ¿se dieron cuenta que a excepción de esa escena, el pobre Richy es completamente innecesario? Otra vez un recurso -esta vez de animación- justifica la trama (¡¡a un personaje!!), y no al revés.
“Sena Quina” funciona como una comedia de gags y chistes que si, definitivamente arrancan risas, uno va y se ríe… ¿Lo mejor? Las actuaciones, definitivamente… Cristian Mercado como el Falso Conejo, timador carismático, así como un “Ron Damon” del “Chómpiras y el Peterete” pero en buena onda, y el Miami (Rosendo Paz) hace del Chómpiras, ¿o no? A mi ya se me parecía que venía la peinada y el respectivo lap’o cuando al pobre Miami le engaña el Justo Pascual de Tomatitas (José Veliz)… que en este caso vendría a ser el Kiko nove?… y bueno, la otra vez brillante Soledad Ardaya (“Di buen día Papa”) que impone seguridad y carácter, y todavía da para más. Al Sr. Agazzi le salvan las actuaciones una vez más, no olvidemos que “El día que murió el silencio” no hubiera sido lo mismo sin Darío Grandinetti, pues “Sena Quina” no hubiera sido lo mismo sin el empeño de sus actores, pero me voy a permitir dudar como lo hace mi amiga Albex, la producer: “a mi me parece que mejor que las actuaciones, el acierto estuvo en el casting” dice… si no?
Cine en joda es “Kill Bill” (Tarantino), es “U-Turn” (Oliver Stone), es “Snatch” (Guy Ritchie) realizadores que respetan las reglas que ellos mismos se ponen para hacer “cine en joda”, “Sena Quina” no es “cine en joda”, porque ensaya un discurso, experimenta visual y estéticamente y tiene la ambición de mostrarse pluriétnica y multiculturalmente al mundo, “así somos” diciendo, eso es ambición, y esta bien, pero parece un poco ingenuo que para ganar cartel de identidad, se tenga que mostrar a un k’olla, un camba y un chapaco juntos, en un rebuscado viaje por el chapare, en una flota donde ponen “Mi Socio” y hablan de la piratería, al final ¿a favor o en contra? No se.
Me quedo con una idea en la cabeza, y es otra vez mi amiga “¿Por qué no te gusto?” le dije, “¿Por qué a ti si?” dijo ella, “… Me parece un buen intento” dije… “Si, pero un intento no es un logro” concluyó.