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La obra trashumante de Hinojosa Tucuimas en Suecia

Por Wilson García Mérida - Periodista Invitado - 31/03/2013


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La obra trashumante de Hinojosa Tucuimas en Suecia - Los Tiempos  | Usuario

La obra trashumante de Hinojosa Tucuimas en Suecia - Los Tiempos | Usuario

Cuando el presidente francés Jacques Chirac llegó a Cochabamba en 1997, junté a David Darío Antezana y Luis Hinojosa para realizar un comic recreado con los personajes de Asterix, ubicando al antihéroe galo en nuestra llacta, concretamente en “Los Cantaritos”. Allí estaban Obelix deleitándose con un lujurioso chicharrón junto a los druidas Alfredo Medrano y Ramón Rocha Monroy, mientras la comarca reunida en la gran mesa festiva, bajo el molle, libaba a mansalva  la poción mágica que la hacía indomable y que resultó ser chicha de las buenas. Fue una hermosa alegoría publicada en la revista Facetas.

Antezana e Hinojosa develaron así esa vena humorística que no trascendió más allá de un pasatiempo creativo que los artistas se reservan sólo para los amigos. Ambos poseen una colección devastadora de caricaturas personales realizadas a gil y mil entre tertulias noctámbulas, rayueleadas en las resolanas o aburridas reuniones formales. Mientras unos alzan la copa, otros tiran el tejo y algunos toman la palabra, los dos pintores han elegido a su víctima y —sigilosos, con gran disimulo— están plasmando los rasgos cómicos del agraciado con un lápiz que corre irónico sobre un papel cualquiera.

Pero en las muestras colectivas e individuales de estos talentosos artistas cochabambinos vemos una obra pictórica compleja y profunda. Lo de David Darío Antezana es congénito, acuarelista de tierra adentro, arraigado en la identidad que evoluciona en una perfecta transmutación de la luz, en claros oscuros que impresionan por su realismo luminoso. Y lo de Hinojosa —de cuyo pincel brota una sensualidad magistralmente difuminada en el óleo— es genético, rupturista y cósmico.

Desde hace tres años Luis Hinojosa radica en Estocolmo, Suecia, donde su obra nacida en Cochabamba comienza a ser valorada por la crítica europea como un fenómeno artístico singular.

Hinojosa es tributario de un estilo muy propio, gestor de caóticas abstracciones que insinúan formas animales y femeninas concretadas en espectaculares rostros que son quimeras de alta expresividad. Él los llama “Tucuimas”, que traducido del quechua significa “todo lo demás”, aunque también tiene la connotación de “todo de todo”, “cualquier cosa”; algo así como la chingada mexicana que es todo un chingo. Mi hijo Diego los podría catalogar en la familia de los “Garabatos”.

Luis tiene su taller bien montado en el barrio Aspudden de Estocolmo, una zona endémica en bohemios, músicos, actores de teatro, literatos, poetas y pintores.

Los “Tucuimas” de Hinojosa, admitido como miembro de la Asociación de Artistas Suecos (KRO), fueron expuestos el año 2010 en la galería Vinterviken, que según nos explica el artista es el lugar donde Alfredo Nobel había inventado y fabricado la dinamita en 1867. La famosa galería Abante se encarga de administrar sus cuadros ya producidos. En el 2011 expuso en la Galería Gyllegarden de Smedstorp, al sur de Suecia, y en el 2012 tuvo dos muestras sucesivas en las ciudades suecas de Sigtuna y Alingsas.

“También me escogieron para que mis cuadros sean el premio para personalidades en escritura, música, teatro y canto que se hayan destacado en esta ciudad; así que cada año entregan uno de mis cuadros como premio a esas personalidades, por tres años consecutivos”, me informa Luis Hinojosa desde Estocolmo.

llactacracia@yahoo.com

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