Ed. Impresa Una mirada crítica a la película de Neill Blomkamp, que continúa en cartelera en las principales salas cinematográficas de la ciudad.
Ágil inflación (Distrito 9)
Por Antezana Patton Rodrigo - Periodista Invitado - 1/11/2009
El afiche de la película Distrito 0. - Internet Agencia
Neill Blomkamp, el director de “Distrito 9” tenía 25 años cuando Peter Jackson le subió a bordo de un descomunal proyecto, nada menos que la adaptación cinematográfica del juego electrónico ‘Halo’.
Huelga decir que no logró llevarse a cabo, debido a un problema entre las compañías involucradas —por si acaso, Jackson insistió con la idea, y la película llegará a las pantallas, pero sin Blomkamp. Neill quedó muy decepcionado por la suspensión del proyecto al que había dedicado siquiera un año, por fortuna Peter pudo ayudarle, dándole luz verde a cualquier proyecto que Blomkamp eligiese.
Como especialista en efectos especiales, Neill no debió ir muy lejos para pensar en una historia para un largometraje. Después de todo, fue su provocador e interesante corto, ‘Viviendo en Joburg’ (Alive in Joburg, 2005), lo que llamara la atención de Jackson. Si bien el talento de Blomkamp convierte a “Distrito 9” en una producción ágil, interesante, visualmente creativa, con una cámara que nos acerca y familiariza con los personajes, la narración, hija de ‘Joburg’, pierde bastante coherencia al convertirse en largo. El corto de Neill nos proveía de muchísimas preguntas, ¿quiénes son?, ¿qué son esos exoesqueletos?, etcétera, el filme, en cambio, nos da las respuestas equivocadas.
Blomkamp tiene éxito en construir personajes, Sharlto Copley, amigo suyo, nos muestra un muy creíble ser humano, tanto en sus limitaciones, como en sus problemas. Debemos agradecer el talento de ambos, actor y director, dado que Copley, en el papel de Wikus, carga sobre sus hombros casi la totalidad de la película, los otros personajes humanos apenas tienen presencia. Así mismo, Neill logra dar expresividad a los muy extraños alienígenas, que son uno de los mejores diseños que he visto en los últimos años. La acción, la aventura, el problema, son los puntos álgidos de Blomkamp. Sin embargo, el guión hace muchas aguas. Recordemos que es un corto que debió sobredimensionarse, todo parece indicar que Blomkamp tenía idea de lo que deseaba, sobre todo visualmente, y los sentimientos que debían guiar su historia; pero no logró armar un conjunto con sentido.
Es obvio que Neill busca mostrar a sus alienígenas como víctimas desamparadas; pero en ‘Joburg’ vimos que tenían tecnología, tal vez para fines de ingeniería, construcción o algo así, aunque podía ser utilizada con fines agresivos. En “Distrito”, Blomkamp no se olvida de los exoesqueletos, además, les da armas a sus refugiados, modernísimas, y muy efectivas, mucho más que cualquier creación humana. ¿Desamparados? Además, al iniciarse el desalojamiento, los refugiados de otro mundo demuestran estar dispuestos a pelear, siquiera alguno de ellos, prueban ser muy fuertes, le arrancan el brazo a un humano, sin el menor esfuerzo. ¿Debemos creer que criaturas prolíficas en la construcción de armamento, no tienen el menor deseo de utilizarlo?, ¿para ellos son simpáticos adornitos? La respuesta de la historia viene a medio pelo, ‘que son sólo obreros’. Digamos que en una estructura social insectoide, como de las hormigas, la casta de trabajadoras no es tan agresiva y fuerte como la de guerreras, vale; pero incluso entre ellas, las obreras están muy dispuestas a ser agresivas, cuando la situación así lo demanda.
Consciente de sus debilidades narrativas, Neill salta las preguntas inevitables con esquivas e incompletas respuestas, aprovechando su entrada y salida a entrevistas que completan la historia. Esas respuestas, en boca de personajes incidentales, son la confesión de Blomkamp, él busca otra cosa. Quiere sentimientos: los desposeídos, víctimas, más que victimarios, extrañamente incompetentes, dóciles en exageración, a la vez poseedores de tecnología e inteligencia superiores, donde nosotros aparecemos como carroñeros de tecnología. Incoherente, mal construida, “Distrito 9” es rápida, muy dramática y está llena de ideas, imágenes, que permiten ver la película, olvidando todos sus defectos.
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