Ed. Impresa En homenaje a los 20 años de la producción de “La Nación Clandestina”, el director boliviano presentó en Cochabamba, la proyección del filme mencionado y de su primer largometraje “Ukamau”
Sanjinés: “intento volver a ser un escritor”
Por Rojas Heredia Jackeline - Los Tiempos - 1/11/2009
Sanjinés: “intento volver a ser un escritor” - Redacción Central Los Tiempos
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Reconocido en el mundo, valorado y criticado muchas veces por su ideología izquierdista reflejada en su basta producción fílmica. La obra actual de Jorge Sanjinés se aleja ahora del celuloide para estar impresa en papel.
El cineasta boliviano ha concluido recientemente una novela y prepara ahora, un libro que pretende rescatar todas las vivencias adquiridas a lo largo de su vida como director de cine. Acontecimientos importantes en la historia de Bolivia que influenciaron la visión y producción de Sanjinés.
“Hemos sido testigos de tantas cosas y hemos vivido tantas cosas y muchas veces, hemos sido participantes también de los diferentes acontecimientos históricos e importantes del país”, y con la firmeza con la que alguna vez emprendió un proyecto de película, concluye que puede escribir la memoria de todas esas vivencias en una especie de autobiografía.
Paralelamente, también realiza la segunda edición de una recopilación de textos publicados el año 79 a través de la editorial Siglo XXI.
“Han transcurrido 30 años de aquella publicación; en todo ese tiempo he escrito varios ensayos, guiones cinematográficos, artículos, reflexiones. Todo ese material ha sido pensado y ordenado y ahora constituye un libro que se llama Cine y Sociedad que está sin editar, pero ya veremos como lo hacemos”, remarca el director mientras sonríe a medias”.
Sin prisa y sin notar el ansia que domina en las personas que lo rodean ante el correr de los minutos, Jorge Sanjinés accede a conversar. Más que eso, accede a compartir, entre medias sonrisas, su vida, su filmografía, sus ideas izquierdistas y el retorno a una antigua pasión: la literatura.
Sanjinés llegó a Cochabamba invitado por el Centro Pedagógico y Cultural Simón I. Patiño, institución que organizó la proyección de dos películas del director boliviano que marcaron profunda huella en la historia del cine nacional: “Ukamau” y “La Nación Clandestina” (esta última ha cumplido 20 años de existencia).
¿Qué representa “La Nación Clandestina” para Jorge Sanjinés y qué viene a representar este filme ahora para el momento que vive el país?
Ahora se está construyendo un cambio. Las nociones colectivas, el pensar primero en “nosotros” está entrando a formar parte de la política de la sociedad boliviana. Grandes sectores de campesinos tienen voz, ahora son reconocidos, pueden abrir puertas, pueden ser escuchados. Son los que han logrado los cambios.
¿Quién ha cambiado a la sociedad boliviana? No han sido los partidos políticos.
La sociedad boliviana desde el 2003 ha cambiado con el levantamiento de la ciudad de El Alto. Ellos han cambiado la sociedad.
Ellos han hecho escuchar sus demandas y han peleado por eso. Esa Nación Clandestina que era “clandestina”, separada y ajena a la vida oficial está tomando ahora protagonismo histórico.
“La Nación Clandestina”, además, es la película más importante del grupo Ukamau porque en ella se plasma el lenguaje que habíamos venido buscando en toda la filmografía realizada antes de ese filme. Lo que buscamos fue concretar, construir un lenguaje propio de un cine que reflejara la cultura boliviana, más aún la cultura andina.
¿Y podemos deducir que eso se consigue a través de lo que usted llamó “Plano secuencia andino” o “Plano secuencia integral”?
Desde luego que sí, porque a través del movimiento circular de la cámara realizamos un lenguaje que intenta expresar el pensamiento andino que es cíclico, que primero busca y piensa en “Nosotros” para luego pensar en el “Yo”.
El movimiento de la cámara baila y se mueve con los personajes. La Nación Clandestina tiene 100 secuencias o planos o capítulos, como quieras llamarlos. Cada plano se hace sin corte. La cámara no se interrumpe, gira como el tiempo circular del mundo andino. El plano secuencia tiene que ver con la idea de integración del mundo indígena que mira el retorno del sol cada día y el retorno de la primavera cada año.
El cine que ha producido junto al grupo Ukamau se ha caracterizado como un cine social, un cine que reflejó, en su momento, la marginalidad de la clase indígena… ¿Cómo se forma toda una línea de pensamiento izquierdista plasmado en la producción cinematográfica?
Convertimos el cine en una línea antiimperialista porque estábamos convencidos de que el principal enemigo de la sociedad boliviana era el imperio norteamericano y era importante crear una conciencia en la población sobre lo que ese enemigo le hacía a la sociedad. Esa etapa de denuncia contra el imperio corresponde al primer compromiso de Ukamau. Como grupo nos formamos un compromiso serio de denuncia. Nuestro propósito era, durante la época de las dictaduras sobre todo, devolverle a la sociedad boliviana una memoria que era negada por los intereses dominantes.
Era una época donde se ejercía demasiado control y censura sobre los medios de comunicación como la prensa escrita y la radio; entonces creíamos que el cine podía registrar la memoria de la sociedad boliviana y realizamos “Yawar Mallku”, una película que nos mostró que el cine podía ser un “arma poderosa”.
Todo ocurrió cuando nos enteramos que los voluntarios del Cuerpo de Paz, que supuestamente venían al país a dar ayuda a los campesinos, en realidad estaban esterilizando a las mujeres del campo y cuando la película fue mostrada provocó una gran polémica que motivó la organización de grupos de investigadores, quienes efectivamente corroboraron los hechos que se mostraba en la película y comprobaron la esterilización sin permiso de las mujeres campesinas. Es así que el gobierno de entonces expulsa a los cuerpos de paz y se debe recordar eso como el primer acto de defensa de la soberanía boliviana. 20 años duró la expulsión de esos grupos.
¿Qué avances ha notado en el cine boliviano que se viene realizando hace 5 años?
Yo no he visto mucho, se han producido tantas películas últimamente. Yo no las he visto la mayor parte, no he visto esas películas. Unos opinan bien y otros mal, a mí me gusta la enorme inquietud de la gente joven por producir cine. Un medio extraordinario es el cine para expresar las ideas que tienen y eso es saludable. Que los jóvenes miren a su país e intenten expresar su país eso es lo importante, que esa gente haga cine. Cuantos más cineastas aparezcan en la sociedad mejor, porque una sociedad necesita autocontemplarse a través del arte, necesita mirarse a sí misma.
El arte es un constituyente de la sociedad, una sociedad no puede constituirse ni crear una identidad sí no sabe quién es. ¿Y cómo sabe quién es? Es a través del arte, no sólo del cine, si no de todas las expresiones artísticas. El cine como medio artístico es un instrumento para conocerse.
La tecnología ha hecho posible el incremento de la producción cinematográfica en Bolivia, ¿qué representa ese avance para un cineasta que ha tenido que luchar con muchas dificultades a nivel tecnológico para producir?
La tecnología es una herramienta que aparece oportunamente porque permite trabajar, permite alcanzar ciertos niveles de eficacia audiovisual que antes no se lograba sino con mucho dinero en un laboratorio de cine. Con la tecnología, un buen editor y una buena computadora se pueden lograr efectos visuales que eran costosísimos. Hacer en un laboratorio cinematográfico era inalcanzable para un cine de poca envergadura como el cine de los países latinoamericanos, más en un país como Bolivia donde no existe un laboratorio cinematográfico.
El hecho de ver, grabar o filmar una obra y editarla a las pocas horas del rodaje y tener contacto directo e inmediato de lo que se ha logrado en la imagen es otro salto positivo importante para la producción actual, porque antes, cuando filmábamos una escena, teníamos que esperar dos meses para que llegara la copia del laboratorio extranjero y a los dos meses ya no se podía crear algo porque no se repetía el mismo ambiente que existía en esos dos meses atrás. Ahora un joven cineasta puede mirar de inmediato el trabajo que ha captado, pero también es un arma de doble filo.
Un arma de “doble filo”, ¿por qué?
Porque el facilismo tecnológico genera falta de rigor. Ya no hay una exigencia tan fuerte como la que existía antes. Cuando nosotros teníamos que hacer un rodaje había que ensayar, estar seguro de la hora que se llevaría a cabo esa filmación, del movimiento, de la fotografía, la profundidad.
La batería física y el celuloide cuestan, en ese entonces, costaban un ojo de la cara. Ese rigor le ha permitido al cine boliviano alcanzar niveles de pulcritud técnica y perfección técnica en muchos casos y yo veo que es un daño para el joven que no tiene la conciencia de eso. El facilismo hace que se distienda en su concentración, se exija menos esfuerzo y menos profundidad, como todo en la vida: Dios y el diablo adentro.
¿Cómo hacía Jorge Sanjinés en ese tiempo que no existía esa ventaja tecnológica y cuánto tiempo le tomaba para hacer una película y que hacía para cubrir los gastos que eso implicaba?
Nuestro cine siempre fue de muy bajo presupuesto y de mucho esfuerzo. El cine nuestro fue el resultado del amor y la entrega de varias personas, es el resultado de la suma de varios talentos que se juntaban para hacer una película. El director era responsable de una parte de la película, importante, pero sólo una parte. Por eso formamos el grupo Ukamau, que era un grupo de personas inspiradas, abocadas a este trabajo que se las ingeniaban para conseguir recursos, la participación de personas en las películas, lo que implicaba muchas veces sacrificios arriesgados. Recuerdo que una vez hipotecamos la casa del guionista para conseguir hacer la película, prestamos de cheques sin fondo, pero se hacía eso o no se hacía la película.
¿Y después con la producción concluida se lograba recuperar todo lo invertido y revertir el riesgo?... es decir, ¿Lograban recuperar?
Tuvimos mucha suerte, Yawar Mallku es una película que empezamos a rodar con 300 dólares, una cámara vieja y 3 lentes; sin embargo, salimos adelante y logramos el apoyo del Instituto de cine cubano. Se editó en Cuba.
La película ganó premios importantes en el exterior, fue comprada por muchos países, pasó por la televisión del mundo. Dicen que es la película latinoamericana más vista en el mundo. Nosotros no recibimos una gran cantidad de dinero, pero sí dinero suficiente para equiparnos, para pensar en hacer otra película. Lo mismo pasó cuando hicimos “Para Recibir el Canto de los Pájaros”, lo que recaudamos nos permitió pagar bien a los técnicos y actores, devolver la plata al Conacine, además que quede un remanente para pensar en otra película. Otro ejemplo es “La Nación Clandestina” que después de ganar el premio “Concha de Oro” en el festival de San Sebastián, también fue comprada por la televisión francesa, por la televisión alemana, española, eso permitió hacer más películas.
Jorge Sanjinés ahora desconoce, como lo ha dicho, cuando volverá a producir cine. Su actividad ahora está enfocada en la producción literaria ¿Cómo escribe un director de cine, imagina la literatura como imágenes cinematográficas?
Eso es inevitable, tantos años que uno ha estado imaginando imágenes que cuando empiezo a incurrir en la literatura, atrevidamente digámoslo así, prevalece lo que uno escribe como imágenes; por eso espero yo que mí novela, que se llama “Los Viejos Soldados” algún día pueda ser para una película, para un guión cinematográfico. Yo estudié filosofía y letras para formarme como escritor hasta que me picó el bichito del cine y terminé como cineasta, pero ahora estoy intentando volver a ser escritor.
El cineasta además comentó que prepara una autobiografía. Luego de la conversación se dirigió a la sala en donde paralelamente se proyectaba “La Nación Clandestina” ante una masiva concurrencia de público que premió a Sanjinés con un caluroso aplauso.
"Reconocido en el mundo, valorado y criticado muchas veces por su ideología izquierdista reflejada en su basta producción fílmica. La obra actual de Jorge Sanjinés se aleja ahora del celuloide para estar impresa en papel."
“Disfruté del neorrealismo italiano, del cine inglés, del expresionismo alemán, del buen cine norteamericano, del cine hindú que me impresionó muchísimo... El joven contemporáneo no tiene el mismo chance que tuve yo, a él le toca ir a una cinemateca, o buscar un DVD pirata, porque en las salas comerciales no pasan producciones de calidad. Tenemos un muy buen cine latinoamericano. Se producen más de 150 películas al año, importantes series en América latina y ¿Dónde las vemos?”
“Leí en el periódico que estaría Sanjinés y quice verlo”, dijo la actriz de La Nación Clandestina, que llegó a la sala de proyección de sorpresa, ante un auditorio repleto donde Sanjinés hablaba sobre la importancia del cine como documento histórico, sobre el acceso democrático que debería existir en cuanto a las proyecciones cinematográficas. El director de “Los Hijos del último jardín”, “El Coraje del Pueblo”, “Las Banderas del Amanecer”, entre otros, sentenció: “A Bolivia le hace falta más producción autocrítica.”
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