Ed. Impresa "Las obras de Lewis Carroll lograron transmitir a la cultura popular un gran número de arquetipos reconocibles en cualquier contexto", señala el autor de esta crítica a propósito de la película Alicia en el País de las Maravillas
Alicia y Tim Burton en "Fantabulandia"
Por Antezana Patton Rodrigo - Periodista Invitado - 21/03/2010
Estereotipos: el conejo y Alicia, íconos que marcaron a la cultura popular anglosajona, según el autor de la nota - Foto | Los Tiempos Los Tiempos
Multimedia
Correctamente me señalaron que, a pesar de lo reducido del texto, “Alicia en el país de las maravillas” y “A través del espejo”, obras de Lewis Carroll, lograron transmitir a la cultura popular, sobretodo un gran número de arquetipos reconocibles en cualquier contexto: el gato de Cheshire, Tweedledee y Tweedledum, la reina de corazones, el sombrerero loco, la oruga, y la propia Alicia, entre otros.
Ni siquiera el propio Carroll sería capaz de crear personajes con tanta presencia en sus próximas obras. Sólo por este legado, las obras con Alicia se merecen un prolongado aplauso. Alicia, en sus dos partes, está llena de comentario social, ingenio lógico y jocosos absurdos.
Uno puede divertirse de principio a fin, como debió ser el objetivo del autor, con este armado de chistes y juegos, tomaduras de pelo de todo tipo; pero también está claro que Lewis se entretuvo sin buscar un responsable sentido al conjunto. No serviría ser lógico en medio de tanta ilógica—eso es lógico.
De otra manera, se correría el riesgo de tropezar con las propias reglas que la narración se impone. “Alicia” es un campo de juego, donde cada chiste cosquillea el cerebro. La obra se burla de nuestras limitaciones lingüísticas, de las convenciones de etiqueta, del propio razonamiento, o sólo le mete un chiste porque puede hacerlo. Esta obra es como ese comentario inteligente, con el que se busca tanto criticar como jugar. Recuerdo la observación que Sócrates le hizo a Antístenes, un filósofo de la escuela cínica, que había renunciado a toda señal de vanidad, viviendo de manera muy humilde y vistiendo harapos. Al verlo así, casi como un mendigo, Sócrates comentó: “Tu vanidad reluce a través de los agujeros de tu toga”. Dando a entender que, a pesar de haber abandonado toda presunción, Antístenes había construido un esquema de valoración distinto para sí mismo, algo como estar muy orgulloso de su humildad. Una contradicción, un chiste, un interesante absurdo que hacía pensar. “Alicia” es similar, le hace cosquillas a la lógica, y la utiliza desvergonzadamente para introducirse más dentro del hoyo del conejo.
La primera adaptación, respaldada por Disney, de “Alicia”, fue bastante fiel al primer libro de Lewis; en cambio, el trabajo de Burton—Woolverton, director y guionista respectivamente, se decidió echar por tierra lo más interesante de la obra de Carroll. “Alicia en el país de las maravillas” de Tim Burton se toma demasiado en serio, renuncia por completo a los problemas, a los juegos, y sólo busca narrar una historia muy simple de princesas y dragones dentro de un contexto gráfico inspirado en los dibujos de John Tenniel, ilustrador de la edición original.
Es posible simpatizar con la moraleja de este cuento: independencia de decisión; pero, ¿y el resto? Para Burton & Co., pareciera que la obra de Carroll se limita a un lienzo ridiculín donde se pueden hacer bromas rápidas, y eso sería todo. Teniendo en cuenta la fuerza del trabajo original de Lewis, “Alicia” es sólo una adaptación fácil y floja, en narrativa y temas. “Alicia” tiene demasiado poco de “Alicia”.
Dejando a un lado a Carroll, e intentando ver la obra por sí misma, la “Alicia” de Burton pasa como una sencilla aventura, con personajes coloridos y excéntricos en un mundo mágico de estilo muy particular. Visualmente, con sobredosis de píxeles, el diseño es muy rico y distrae. La actuación de Helena Carter y Johnny Depp, jugando a caricaturas, es válida en su exageración, debido al contexto. También hay unos cuantos buenos chistes.
Lo demás, la consistencia temática es débil, dado que la personaje principal debe resignarse ante su destino, para aprender a tomar su propio camino (o sea: ¿???!!!!), además, se ve muy opacada por el contexto y los otros personajes. “Alicia” es una película para ver, un pastel visual, relajarse, y reír cuando se puede. Diría que les gustará la sonrisa del gato.
En Portada
Ed. Impresa Música
Ed. Impresa Libros
Zygmunt Bauman: Vivimos en la incertidumbre y la desconfianza
Ed. Impresa Varios



