Ed. Impresa A propósito del Día Mundial de la Poesía
El día de la escritura en verso
Por Jordán Arandia Óscar E. - Periodista Invitado - 21/03/2010
El día de la escritura en verso - Foto | Los Tiempos Los Tiempos
El día Mundial de la Poesía. ¿Qué será tan importante en la poesía que merezca un día especial? ¿Por qué no hay de la novela, del relato… o el día mundial del ensayo… o el de la historieta?
El que un 21 de marzo se celebre en el mundo entero este homenaje a los versos y no a la narrativa hace pensar que —a lo mejor— los poetas son más valiosos que los novelistas ¿Será?
En el mensaje de Irina Bokova, directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), con motivo del Día Mundial de la Poesía, expresa que “toda lengua tiene su poesía y cada ser humano posee las claves de su propia poética. Lo mismo en formas simples u ornamentadas, la poesía capta los aspectos de la experiencia humana más difíciles de traducir. La poesía expresa lo inefable, que constituye el fondo común del misterio humano”.
Podría ser que el poeta tenga entonces las claves del misterio —como lo diría Jaime Saenz o Guillermo Bedregal— que se devela precisamente en la obra…
En Bolivia, según cálculos no oficiales y arbitrarios de quien escribe, hay por lo menos dos mil poetas, entre vivos, muertos y en trance de ser publicados, es decir, blogueros (de publicación en Blog).
Valga como homenaje este fragmento de Abel Gonzalez en su libro Barroquismos literarios, publicado en 1909.
“Los poetas abundan en nuestra tierra ni más ni menos que tamos en el trigal.
Mientras vemos en plazas y calles cuatro abogados, dos médicos, un canónigo, diez menestrales, tropezamos a cada momento con centenares de poetas.
Con la sola diferencia de que estos tienen el churumen más tupido que caldo de habas.
Producen versos, que, leídos sin preparación, pueden hacerle a cualquiera caerse muerto de repente, por lo menos causarle desmayos y síncopes. Disparan toda clase de versos malos a quemarropa, y los imprimen contra el sentido común, contra el lenguaje, contra la retórica, contra la gramática. Son poetas de tres al cuarto, que componen todo aquel zurriburri literario de nuestros días.
Nuestros jovenzuelos resultan de sopetón versistas de primo cartel. En un periquete despachan a su anchas, muchas estrofas churriguerescas, que hacen doler la cabeza a cualquier hijo de vecino, y se caen de las manos porque no hay paciencia para leerlas toditas, a no ser por penitencia impuesta por el padre confesor.
No sin razón es cierto este adagio de maras: Los poetas nacen y los oradores se hacen. Evidentemente, aparecen, a porrillo, como flores en el berenjenal. Ya se puede imaginar que estas flores no son muy vistosas ni aromáticas”.
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