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Ed. Impresa Claude Lévy Strauss, in memoriam

Los Felices tristes tópicos

Por García Mérida Wilson - Periodista Invitado - 15/11/2009


En la fiesta de los difuntos, a semanas de cumplir los 101 años, murió el sabio francés Claude Lévi-Strauss, en París. Los cables informaron que no trascendió la causa de la muerte. Tenía cien y un años. ¿Qué otra causa se necesita?

“Estamos en un mundo al que yo ya no pertenezco” —dijo durante una entrevista en el 2005—. “El que yo he conocido, el que he amado, tenía 1.500 millones de habitantes. El mundo actual tiene 6.000 millones de humanos. Ya no es el mío”. Ese dejo de melancolía había estado allí desde el principio. Se la leía con claridad en “Tristes Trópicos”, el best seller de 1955 que lo convirtió en una celebridad del mundillo intelectual y que parecía construido en torno a una cita de Pascal: “Nada nos puede consolar, cuando lo pensamos detenidamente”.

Fausto Triana, corresponsal de Prensa Latina en París, sugirió que Lévy-Strauss pudo ser un novelista famoso, tal vez un experto insoslayable de la ecología o filósofo imprescindible. “Fue todo eso y mucho más, aunque su mayor placer era la discreción y el gozo del anonimato cuando letras y palabras quemaban el pensamiento”.

Padre del enfoque estructuralista de las ciencias sociales, antropólogo por excelencia, francés, de padres judíos de Alsacia, nacido en Bruselas pero afincado toda su vida en París, Lévi-Strauss, al margen de los cuantiosos reconocimientos a los cuales siempre fue esquivo, adquirió uno de sus mayores tesoros con “Tristes Trópicos”.

No tenía la categoría de novela, como hubiesen querido los jurados del prestigioso Premio Goncourt de Literatura de Francia. Pero llevaba el sello de la diversidad, ese vocablo tan discutido hoy y que algunos se niegan a aceptar.

Relatos de viajes y aventuras, moralista, estudioso de las representaciones simbólicas tribales para demostrar el comportamiento humano, también se empeñó en dotar a la etnología de métodos novedosos.

Según el etnólogo suizo Pierre Centlivres, Lévi-Strauss “cambió nuestra perspectiva respecto a ‘salvajes’ y ‘civilizados’ y se convirtió en una suerte de poeta de la diversidad cultural”.

Afincando en una corriente contemporánea que rechaza el relativismo cultural de la antropología social inglesa y la social estadounidense, su desaparición física no sólo conmocionó a Francia, sino a la comunidad internacional y en especial a Brasil, pues a su modo “descubrió” la Amazonia en su dimensión indígena.

Para Lévy-Strauss no había ninguna raza que intelectualmente sea superior o inferior. Cada grupo étnico de la humanidad tiene su especificidad con la que contribuyó a un legado común.

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