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La ira de Ironcollo Pena de Muerte a Referéndum

Por Redacción Central - Los Tiempos - 14/03/2010


Carmelo Titirico, sabio aymara y Tata Mallku de la Comisión de Justicia del Consejo de Ayllus y Markas Qullanas (CONAMAQ), anunció oficialmente que la influyente organización social de la cual es jurista comunitario luchará por la instauración de la figura de la castración química para castigar el delito de violación que se hace incontrolable en el país.

El Tata Mallku del CONAMAQ explicó que la condena a ser eunucos, para los violadores y depredadores sexuales, está planteada en el proyecto de Ley de Deslinde Jurisdiccional, norma que rayará la cancha entre las jurisdicciones de la justicia comunitaria y las de la justicia ordinaria, que en el escenario estatal emergente tendrán la misma jerarquía institucional.

Además de la castración química para los violadores, la Ley de Deslinde Jurisdiccional propone incorporar en el Código Penal la amputación quirúrgica cortándoles la mano a los asesinos y monreros, entre otras sanciones para penalizar delitos como el abigeato y la calumnia. Este proyecto de Ley será uno de los primeros a ser debatido por la Asamblea Legislativa Plurinacional, en los marcos de la nueva Constitución Política del Estado.

“Ya no podemos soportar más niños y niñas que sufren violación”, afirma con justa razón el tata Titirico. Pero no estoy convencido si la simple castración química, que además resulta ajena a la genuina justicia comunitaria, sea un  escarmiento eficaz para aquellos  —como ese monstruo de Ironcollo que violó y mató a una niña de tan solo cuatro años— que cometen bestialidades indignas de un ser humano. A estos hay que ejecutarlos, sencillamente. En estos casos específicos, cada vez menos excepcionales, correspondería aplicar la Pena de Muerte. Ha llegado la hora de debatir en serio este asunto.

Por la cruda crónica de prensa nos enteramos que José Luis Condori Vásquez,  la bestia de Ironcollo, se infiltró en el domicilio de la niña Mariluz Bustamente Marca, bebé de cuatro años, emborrachó al padre y luego la sacó de su dormitorio hacia unos maizales pasada la medianoche, “y allí la violó anal y vaginalmente mientras le tapaba la nariz y la boca con la mano para que no gritara. La niña murió sofocada y Condori huyó”.

Aquel inconcebible hecho desató la furia de los nobles moradores de Ironcollo, que buscaron al animal para lincharlo en su ley; lo habrían hecho si la Policía no lo capturaba antes. Existen antecedentes documentados y testimoniales en torno a ejecuciones comunitarias cuando estas aberraciones se cometen en ciertas poblaciones rurales de Bolivia. Resulta natural y justo, muy justo.

La pena de muerte es una institución vigente y contemporánea. Rige en Estados Unidos donde se la aplica de manera racista especialmente para intimidar a los afroamericanos y latinos; y dentro la órbita socialista como en Cuba y China donde se la aplica incluso para delitos comunes como el narcotráfico.

Matar una niña de cuatro años al momento de violarla es más que un delito común, es un crimen atroz para el cual no alcanza castigo alguno en esta vida. 

Propongo un Referéndum para debatir la pena de muerte en estos casos específicos cuya estadística crece para terror de los bolivianos que anhelamos un Buen Vivir junto a nuestros inocentes hijos.

llactacracia@yahoo.com

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