Ed. Impresa Gustavo Rodríguez Ostria, oficial Superior de Cultura de la Alcaldía de Cercado explica el espíritu de la agenda de festejos por los 200 años
El reto es "construir un Bicentenario reflexivo"
Por Jordán Arandia Óscar E. - Periodista Invitado - 21/03/2010
Gustavo Rodíguez Ostria, oficial Superior de Culturas de la Alcaldía. - Foto | Los Tiempos Los Tiempos
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Oscar E. Jordán Arandia
Festejar los 200 años del grito libertario de Cochabamba con una mirada distinta, con una nueva visión de la historia, con un espíritu “reflexivo”, esos son los retos que la Alcaldía de Cercado asume en la programación de sus celebraciones.
Gustavo Rodríguez Ostria, oficial Superior de Cultura de la Alcaldía de Cochabamba conversó con Los Tiempos sobre las celebraciones de los 200 años.
Gustavo Rodríguez Ostria (GRO): Las circunstancias de la coyuntura electoral no son las mejores para el Bicentenario de Cochabamba. A veces, tensan las relaciones interinstitucionales y por otro lado, paralizan las actividades. No es ningún secreto que habrá una renovación del Concejo. ¿Qué visiones tendrá el nuevo Concejo? ¿Qué pensará? También se renovarán distintos puestos de la Alcaldía. Pero creo que al margen de eso, este Bicentenario se desarrolla en un marco ventajos. Si lo anterior es una desventaja, esto que te voy a describir es una ventaja. Los bicentenarios de La Paz y Sucre estuvieron marcados por la pugna entre ambas ciudades y por un escenario de conflicto muy fuerte entre el Gobierno central y Sucre. Eso llevó a que el proyecto de Sucre sea devaluado y el Gobierno central fortaleciera el proyecto de La Paz en una suerte de réplica de lo que hubiese sucedido en 1899. Nosotros no tenemos esa presión. No estamos tensionados por ningún conflicto entre la región y el Gobierno y eso nos favorece porque podemos tener un diálogo, y lo hemos tenido, bastante franco, abierto con el Gobierno.
LT: Pero si es así, ¿por qué no hay una fusión de agendas en vez de delegar cuatro o cinco actividades a la agenda común?
GRO: No, no, no. Eso no es así. Yo creo que hay un problema de conceptualización en relación a qué significa el Bicentenario. Creo que el mayor error que cometeríamos sería en reducirlo simplemente a una fiesta, que de hecho lo es y debe serlo. Pero es también un escenario de reflexión respecto al pasado y su uso. Fíjate, allí está la bandera de la ciudad de Cochabamba, Carlos Terceros, 26 de mayo 1786... dice “Leal y valerosa”. Pero, ¿por qué es leal y valerosa? ¿A quién hemos matado para ser leales y valerosos? A los indios. Y ahora qué vamos a hacer en el Bicentenario con esa bandera. ¿Dónde la vamos a colocar? ¿Qué le vamos a decir a los niños y a los jóvenes? ¿Vamos a salir todos marchando con esa bandera? ¿La vamos a quemar, la vamos a descolonizar? ¿Qué vamos a hacer? Esas preguntas son las que dificultan la construcción de una agenda, no la impiden pero la dificultan. Si simplemente hubiéramos trasladado al marco más festivo, buena comida, buena música, buena bebida hubiera sido muy fácil. Pero yo he insistido mucho que esto es también una filosofía y por eso es que no ha sido fácil conciliar eso.
Pero bueno, a esta altura ¿qué tenemos? Sí, tenemos un acuerdo con la Prefectura, se ha definido ya un conjunto de actividades comunes. Solamente estamos esperando que se reúna la comisión que crea la Ley y punto. Y hasta donde yo entiendo, y eso fue -creo- la conclusión en la reunión con la ministra Yúgar, eso no supone que el conjunto de las actividades, el total del las actividades se desarrollen en un programa único, sino que las más importantes se desarrollarán en el programa único y el resto de las instituciones que se desarrollen en libertad y hagan sus propias cosas.
Por ejemplo, vamos a traer la próxima semana un grupo de teatro mexicano con la obra Benito antes de Juárez… ¿y eso lo vamos a presentar ante el comité? ¿Tiene que aprobar el Comité? No, las cosas gruesas tiene que aprobar.
Creo que con la Prefectura estamos estableciendo una buena sintonía, porque además hay ámbitos de competencia diferentes. Nosotros somos la Alcaldía del Cercado y nunca hemos pretendido ni que el logo ni que el programa ni nada fuera expandirse del radio urbano. En cambio, la Prefectura tiene una competencia en relación a un territorio más allá de la estructura urbana. Pero ahí está entonces la gran diferencia respecto a La Paz, que fue sustantivamente una actividad bicentenaria urbana, por eso es que la condujo el Alcalde. No tuvo que considerar ni enfrentar ningún comité. Si tú lees la entrevista, es el Alcalde la cabeza del bicentenario, aquí no. Aquí hay que conciliar visiones diferentes, con la Brigada Parlamentaria, la Universidad, la Prefectura, nosotros mismos. Y en eso está por un lado la debilidad, porque esa necesidad hace más lenta las cosas, pero por otro lado está la riqueza porque nuestro bicentenario va a ser un Bicentenario del departamento. En la Paz, si tu hubieras ido a Chulumani o Coraimes a preguntar qué significaba el Bicentenario, te hubieran dicho que nada.
Probablemente, en la ladera o en la 16 de Julio te hubieran dicho algo. Nosotros tenemos el reto de construir un Bicentenario reflexivo para todo el departamento. Y ahora ¿por qué no lo empezamos antes? Sería una pregunta interesante. Porque la Brigada Parlamentaria, que es un actor importante en todo esto estaba en reconstrucción a fines de año, y si bien la Ley existía en los hechos la Ley sólo pudo aplicarse desde enero.
LT: Si ése es el espíritu, ¿por qué no hay una mayor socialización y desprendimiento? Lo digo porque ya ustedes me dijeron que las actividades forman parte de la gestión de la Alcaldía. Además, tampoco buscan que otras instituciones se apropien del logo
GRO: No. Cualquier institución puede apropiarse del logo institucional. Creo que han sido problemas de tiempo. Extrañamente, el municipio que actuó con más responsabilidad en esto, es el que finalmente el más cuestionado. Nosotros hemos colocado recursos en el POA municipal, hemos colocado, gente, discurso, logo, alianzas institucionales. Todo listo. Cuando hemos construido eso, claro, no todas las instituciones han hecho lo mismo. ¿Qué hizo la Universidad? Nada, o muy poco. La Brigada Parlamentaria recién se está posesionando y la Prefectura ha hechos sus cosas, está reelaborando sus cosas porque lo que quiere es que el Bicentenario llegue a los últimos rincones, con una visión diversa y alternativa, sea capaz de recoger otras dimensiones de la historia.
LT: ¿En eso confluyen?
GRO: En eso confluimos porque esa también es mi visión, entonces no se va a producir lo de Sucre. Nosotros somos lo suficientemente inclusivos —y ellos también creo— para reconocer que este acto que llamamos Bicentenario es un acto socialmente complejo, con fuerzas diametralmente opuestas y en algún momento irreconciliables… ¿Cómo metemos la rebelión de 1781 indígena en Cochabamba versus Esteban Arze? Es algo que tenemos que trabajar porque nuevamente volvemos al principio. Si nosotros no reposicionamos un discurso complejo y diverso del Bicentenario, nos vamos a quedar con un Bicentenario que sea una fiesta o un gran desfile y para eso es mejor no hacerlo. Lo hacemos para repensar, para reflexionar para que reposicionemos nuevos sentidos a la historia y al pasado.
LT: ¿Pero es precisamente un desfile que han incorporado a la agenda?
GRO: No solamente eso, tenemos talleres y seminarios, publicaciones, debates, no es sólo eso. Pero un Bicentenario tiene tres dimensiones, y está dimensión cívica, donde uno puede mirar las distintas alegorías del pasado, el desfile en su propio sentido construye identidades, una cosa es poner a Esteban Arze a la cabeza y otra poner a Condori también en la cabeza, este símbolo marcará una diferencia.
Creo que los símbolos son importantes en la construcción de las identidades, de los recuerdos, del pasado. Estamos pensando en un desfile del 14 de Septiembre en el cual también haya otros símbolos que proceden de la historia indígena o mestiza y no simplemente de la historia criolla que fue la que construyó la historiografía de este país.
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