Ed. Impresa Sobre la afirmación hecha pocos meses atrás en torno a la verdadera autoría de “Juan de la Rosa”, una de las 15 novelas fundamentales bolivianas, el autor señala antecedentes no tomados en cuenta antes de lanzar dicha teoría
Otros errores en la teoría contra Nataniel Aguirre
Por Agencias - Agencia - 2/01/2011
Otros errores en la teoría contra Nataniel Aguirre - Los Tiempos | Usuario
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Jaime de la Fuente Patiño *
En un artículo que publiqué en este matutino, el pasado 30 de noviembre, titulado “Nataniel Aguirre y Juan de la Rosa”, me referí a la desafortunada teoría del Doctor en Filosofía y Letras Gustavo García sobre la autoría de la famosa novela: “Juan de la Rosa.
Memorias del último soldado de la independencia”. Teoría según la cual, esta obra no habría sido escrita por el ilustre político, escritor e historiador cochabambino, Nataniel Aguirre, sino por un octogenario y veterano coronel de la Guerra de la Independencia que se presenta a sí mismo con el enigmático pseudónimo de “Juan de la Rosa” y que habría sido un “compañero” de armas del padre de Aguirre (quien en su juventud también habría sido un “soldado” patriota fallecido en 1873), motivo por el cual, en 1884, dicho coronel, supuestamente radicado en la localidad paceña de Caracoto, envió los manuscritos de su obra para su publicación al hijo de su compañero: Nataniel Aguirre, quien vivía en la ciudad de Cochabamba.
Aguirre los habría recibido y apropiado de ellos, para luego editarlos y publicarlos en el periódico local “El Heraldo”, en 1885.
Pero este argumento de García es equivocado, como se demuestra en ese artículo anterior, porque él se había basado en una distorsión o aberración histórica al afirmar erróneamente que el padre de Aguirre, el célebre financista cruceño Miguel María de Aguirre, fue un “soldado” patriota y un “compañero” de armas del octogenario coronel, cuando en realidad fue un alto funcionario financista y realista, lo que echa por tierra la desafortunada teoría, puesto que si el mentado coronel no fue un “compañero” de armas del padre de Aguirre, mal pudo haber confiado en su hijo Nataniel y enviarle sus valiosos manuscritos, sin conocerle siquiera. Nadie en su sano juicio enviaría una obra tan valiosa a una persona desconocida para una incierta y opcional publicación a criterio y voluntad de esa persona.
Más aún, tratándose de esta novela tan meticulosamente elaborada, llena de fechas y otros datos historiográficos, así como de citas y transcripciones de textos históricos y literarios, como si hubiese sido escrita por un profesor universitario o por un personaje de extraordinaria cultura, y no por un coronel sin mayores estudios.
Siendo además ilógico y equivocado el suponer, como García, que un verdadero y veterano coronel en vez de referirse en un lenguaje simple a las acciones bélicas y batallas en las que llegó a intervenir, hubiese escrito esta complejísima novela, relatando sus supuestas “memorias” de cuando era un niño de 10 a12 años. Y además, en base a los supuestos recuerdos y relatos de otras personas mayores, pero tomados de libros de historia que va citando y hasta transcribiendo, como si fuese un verdadero historiador. Lo que implica ineludiblemente que este veterano coronel, Juan de la Rosa, no pudo ser el autor de la novela, y que más bien es solo un personaje ficticio y el pseudónimo utilizado por Aguirre, quien es el verdadero autor de esta novela histórica.
Y afirmamos esto porque, además, Aguirre reunía todos los antecedentes y requisitos necesarios para poder escribir esta extraordinaria y compleja novela histórica. Era abogado y fue profesor universitario. También un destacado parlamentario, diplomático, coronel asimilado del ejército nacional y ministro de Estado.
Aparte de haber sido un notable escritor e historiador que tuvo en su haber dos obras históricas (aunque inconclusas por su prematuro fallecimiento a la edad de 45 años): una biografía del Libertador Simón Bolívar y un ensayo sobre la Guerra del Pacífico.
Llegó a escribir poesías y cuentos, pero sobre todo tres obras precisamente de carácter histórico y de manera novelada y dramática, una de ellas, la novela referida a ciertas tradiciones históricas potosinas y coloniales, titulada: “La Bellísima Floriana”; las otras dos obras son dos textos teatrales o dramas de carácter histórico de la Guerra de la Independencia Hispanoamericana: “Visionarios y Mártires o los Protomártires de la Independencia del Perú”, sobre los patriotas peruanos Manuel Ubalde y Gabriel Aguilar; y “Represalia de Héroe”, sobre el patriota mejicano Nicolás Bravo.
A lo que se suma que Aguirre poseía una magnífica biblioteca que tuvo que “rifarla” por motivos de salud, según el testimonio de su amigo y periodista José Quintín Mendoza. Biblioteca que estaba muy lejos de tener el imaginario coronel en el alejado pueblo de Caracato y que, obviamente, contenía los libros que consultó Aguirre para escribir su cuestionada novela histórica “Juan de la Rosa” y que incluía dos obras de reciente publicación en el exterior, que precisamente menciona en dicha novela. Obras que ni siquiera las había podido conseguir y citar el historiador contemporáneo Eufronio Viscarra en sus “Apuntes para la Historia de Cochabamba”, obra publicada en 1882. Dichas obras son “La Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina” del célebre militar, político e historiador argentino, Bartolomé Mitre, quien llegó a ser presidente de su país; y “La educación de las madres de familia” del escritor francés Louis Aimé Martin utilizadas por Aguirre para relatar, por primera vez en la historiografía boliviana y como un historiador revisionista, el combate de la Colina de San Sebastián resaltando la participación femenina de las heroínas patriotas de la Coronilla. Siendo este relato el aporte histórico más importante y significativo de esta obra, escrito por Aguirre basándose y transcribiendo lo publicado al respecto por el mencionado historiador argentino y el citado escritor francés.
Más aún, Aguirre, en una nota de referencia escrita al final del capítulo XV, da a entender que no le fue fácil conseguir la obra de Mitre diciendo: “Al fin, después de tantos años llega a mis manos un hermoso libro, pero no es nacional. Hablo de la historia de Belgrano (escrita) por el general don Bartolomé Mitre”. Supongo que el mismo Mitre pudo haberle enviado a Aguirre esta su valiosa obra de cuatro tomos. Posteriormente, el historiador Porfirio Díaz Machicado, en su biografía de Aguirre, dice que le contaron que cuando Mitre leyó el libro de Aguirre (con el pseudónimo de Juan de la Rosa) llegó a exclamar: “Solamente Nataniel Aguirre ha sido capaz de escribirlo”. Más de 20 años después de publicarse “Juan de la Rosa”, Viscarra en su biografía sobre Esteban Arze, publicada en 1910, recién copiaría lo transcrito por Aguirre de la obra de Mitre y del citador autor francés.
De todas maneras, todos estos importantísimos antecedentes de Aguirre no parecen haber sido tomados en cuenta por el literato García al momento de elaborar su desafortunada teoría. Incurriendo así en una serie de graves errores de omisión y llegando a atribuir, alegre y equivocadamente, la autoría de esta extraordinaria novela histórica al mentado coronel; pero sin presentar ningún antecedente literario o histórico de este imaginario personaje.
* El autor es investigador de Historia.
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