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Ed. Impresa Cuando buscamos pareja, los opuestos a nuestra forma de ser nos atraen. Además, tanto las mujeres como los hombres somos muy selectivos. Te damos algunas pistas para conseguir la pareja perfecta, eligiendo bien

¿qué nos atrae del otro?

Por Redacción Central - Los Tiempos - 4/02/2010


¿qué nos atrae del otro? - Redacción Central Los Tiempos

¿qué nos atrae del otro? - Redacción Central Los Tiempos

“Cuando se habla de estar enamorado como un loco se exagera; en general, se está enamorado “como un tonto””, comentó con tanta ironía como sabiduría el escritor español Noel Clarasó, según el cual “el hombre y la mujer han nacido para amarse”.

Nadie duda de la última afirmación de Clarasó, ya que buena parte de los afanes de la existencia humana, radican en buscar a “nuestra media naranja” y en procurar ser felices con ella, si es posible toda la vida, “hasta que la muerte nos separe”.

Pero, ¿cuáles son los invisibles hilos que van uniendo a mujeres y hombres y con los que se va tejiendo la compleja y enloquecedora  red del enamoramiento en que quedamos gustosamente atrapados, una y otra vez?

Para nosotros, algunas personas son como imanes, mientras que otras nos producen indiferencia, “no nos dan ni frío ni calor”, y otras nos generan rechazo y ganas de perderlas de vista. La ciencia comienza a arrojar algo de luz sobre uno de los misterios más impenetrables de las relaciones amorosas: ¿qué nos atrae del otro?, ¿cómo elegimos a nuestras parejas?

Según una investigación de expertos de la Universidad Federal de Paraná (UFP) en Curitiba, Brasil, la gente tiende de manera inconsciente a elegir como compañero a una persona cuyas características genéticas son diferentes de las propias.El trabajo brasileño encontró evidencias de que las parejas casadas tienen más posibilidades de tener diferencias genéticas en una región del ADN que controla el sistema inmunológico, es decir, en las defensas orgánicas, en comparación con un grupo de personas unidas de forma aleatoria.

La diferencia, ¿Aliada de la evolución?
De acuerdo con la doctora María da Graça Bicalho, directora del estudio y del laboratorio de histocompatibilidad e inmunogenética de la UFP, es probable que este fenómeno obedezca a una estrategia evolutiva para garantizar una reproducción saludable, porque la variabilidad genética es una ventaja para la descendencia.

Aunque suele creerse que las personas buscan pareja en base a sus similitudes, es decir, prefiriendo a aquellos que se nos parecen más, la investigación brasileña ha demostrado que son las diferencias entre los seres humanos las que contribuyen al éxito reproductivo.

Además, según los investigadores de Curitiba, el impulso subconsciente para tener niños sanos es importante a la hora de elegir a un compañero para tener descendencia.Los científicos aún no tienen claro cuáles son las señales del cuerpo de las personas genéticamente diferentes que más nos atraen, aunque creen que el olor corporal o la estructura del rostro podrían desempeñar un papel importante en las elecciones de pareja.El grupo Bicalho comparó la información genética de 90 parejas casadas con los datos pertenecientes a otras 152 parejas generadas de forma azarosa para participar en el estudio.

Encontraron que las parejas casadas tenían más diferencias de forma “científicamente significativa” en el MHC (las siglas en inglés de Complejo Mayor de Histocompatibilidad), un factor del sistema inmunológico que también tiene trascendencia a la hora de tener una descendencia sana.

“Los padres con regiones genéticas diferentes podrían proporcionar a sus hijos una mejor oportunidad de evitar las infecciones, porque sus genes de las defensas orgánicas son más variados”, según los expertos brasileños.

Hombres y mujeres, igual de exigentes

Otro estudio, publicado en la revista “Psychological Science”, de la Asociación para las Ciencias Psicológicas (APS) estadounidense, indica que las mujeres y los hombres son igual de selectivos para elegir pareja, poniendo en entredicho la creencia de que los varones son menos exigentes en ese aspecto.Un grupo de psicólogos de la Universidad Northwestern, en Illinois (EE.UU.), convocó a 350 estudiantes universitarios para participar en una serie de rondas de citas rápidas. Las citas rápidas o “speed dating” consisten en mantener encuentros de corta duración o mini-charlas, en los que se entra en conversación con una persona desconocida para establecer afinidades e iniciar una relación sentimental. 

Los psicólogos de Illinois comprobaron que, en la mitad de las rondas de citas rápidas, los hombres rotaban por la sala en tanto que las mujeres permanecían sentadas en un lugar.

Después de mantener cada una de las “citas” de cuatro minutos, los participantes informaron sobre su deseo romántico por la otra persona y qué nivel de confianza les merecía el encuentro. Tras cada cita, también indicaban si estarían interesados en ver nuevamente a la persona con la que acababan de tener una conversación.

Tanto las mujeres como los varones se mostraron menos exigentes cuando rotaban y más exigentes cuando permanecían en su asiento. El trabajo también descubrió que aquellos universitarios que rotaban, es decir que iban de una mesa a otra, tendían a expresar un mayor interés en volver a encontrarse con sus parejas de “speed dating” que los que se quedaban sentados.

“Esta investigación sugiere algo fascinante: que la diferencia en la selectividad amorosa podría deberse a los roles que hombres y mujeres desempeñan en los primeros segundos de un nuevo contacto romántico, es decir al acto físico de quién se acerca a quién”, explica el autor del estudio, el doctor Eli J. Finkel.

Según este psicólogo, el mero hecho de aproximarse físicamente a una pareja potencial para tomar contacto o entablar una conversación, parece aumentar el deseo por la persona que se acerca y toma la iniciativa.

Descubre si le gustas

Ya sabes qué te atrae del otro, pero ¿sabes si él se siente atraído por ti? Si deseas saberlo, debes prestar especial atención a estos gestos y actitudes. En la primera fase del enamoramiento los efectos de la química y la ciencia sobre el cuerpo son fundamentales.

Sus labios. La sonrisa en un hombre es su modo de atraer tu atención, lo que es parte del primer proceso de acercamiento. Si con el paso del tiempo esas sonrisas son cada vez más sinceras y combinan acercamiento físico como rozar tu mano o mirarte fijamente a los ojos, quiere algo más que una relación física o sexual. Según David Givens, autor del libro “Señales de amor”, el cortejo se mueve lentamente a través de cinco fases: la llamada de atención, el reconocimiento, la conversación, el toque y hacer el amor. Morder sus labios o pasar sutilmente la lengua por ellos son otras señales que dicen ¡Mírame! 

Su mirada. Cuando una persona está totalmente interesada en ti, te mira, ya sea discreta o abiertamente. Si él mantiene la mirada por un buen rato, se siente seguro y quizás hasta piense en ti como algo más que una conquista, igual si se interesa en tus palabras cada vez que le cuentas algo divertido. Por otra parte, debes fijarte en sus cejas: cuando alguien los atrae, los hombres las elevan inconscientemente. Haz lo mismo.

Juega con sus manos. Al igual que tú, si un hombre se encuentra nervioso empieza a sentirse inquieto: toma algún objeto en sus manos con el que pueda “jugar”. Esta es una de las indicaciones más claras de que le interesas. Una vez que se conecten visualmente, él tratará de llamar tu atención hacia otras partes de su cuerpo. Si al moverse, deja al descubierto su cuello, está más que interesado.

Su voz. Una vez que hayas reconocido en su lenguaje corporal estas señales, es momento de que escuches su voz, y la tuya. Al decir algo sincero y saber cómo lo dices, él sabrá si te gusta, ya que tu voz por instinto será suave y sexy al hablarle. El volumen, el cuidado con el que elegirás tus palabras para conquistar al otro, será la puerta abierta para ser sincera.

LAS CLAVES

1.- Las mujeres y los hombres son igual de selectivos para elegir pareja, poniendo en entredicho la creencia de que los varones son menos exigentes en ese aspecto.

2.- Las personas tendemos, de manera inconsciente, a elegir como compañero a una persona cuyas características genéticas son diferentes de las propias, lo cual parece aumentar las posibilidades de tener una descendencia saludable.

3.- Aunque no se tiene claro cuáles son las señales del cuerpo ajeno que nos resultan atractivas, el olor corporal o la estructura del rostro, podrían desempeñar un papel importante en las elecciones de pareja.

QUICKIE

Según un estudio de la Universidad de Durham se puede percibir la actitud de otra persona hacia las relaciones con sólo mirarla a la cara. Sé sincera desde el principio. Recuerda que tus actitudes podrían delatarte.

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