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Ed. Impresa María Antonia de Austria nació el 2 de noviembre

MARIE ANTOINETTE , LA ULTIMA REINA DE FRANCIA

Por Redacción central | - Los Tiempos - 2/07/2009


MARIE ANTOINETTE , LA ULTIMA REINA DE FRANCIA - Redacción central  | Los Tiempos

MARIE ANTOINETTE , LA ULTIMA REINA DE FRANCIA - Redacción central | Los Tiempos

María Antonia de Austria nació el 2 de noviembre de 1755 en Viena. Desde muy pequeña fue criada para ser reina y educada por los mejores en todas las artes, desde teatro hasta música para convertirse en una dama digna de uno de los tronos más importantes de la Europa Medieval. Así, a los 15 años, contrajo matrimonio con el Delfín de Francia, Luis XVI.


Una Reina en la corte


Su matrimonio con el rey de Francia no fue nada feliz y fue consumado tres años luego de la celebración. Su belleza, juventud, inteligencia, herencia e impresionante árbol genealógico, avivó los celos de la corte francesa y fue esta envidia y soledad la que la convirtieron en una mujer dedicada a las frivolidades. Las fiestas, los gastos excesivos, las noches de juegos y un grupo selecto de participantes fueron su marca registrada.


En 1774, al convertirse en reina de Francia y Navarra, se rodeó de una pequeña corte y multiplicó su vestuario y las fiestas. La reina intentó influir en la política del Rey destituyendo a ministros caprichosamente y siguiendo los consejos interesados de sus amigos.


En 1778, María Antonieta dio a luz a María Teresa y tres años más tarde nace el Delfín Luis José, que muchos asumían que no era hijo de Luis XVI. Tras los nacimientos, la Reina cambia su forma de vida, pero sigue de cerca la construcción del “Hameau” en Versalles, una aldea en miniatura en la que la reina cree descubrir la vida campestre y se dedica a la caridad. En 1785 nace su tercer hijo, Luis-Carlos y dos años más tarde nace su última hija, Sofía Beatriz, que al año murió por tuberculosis.

Su rebeldía y el odio del pueblo


La reina, conocida por sus gastos obsesivos, es tratada con gran desconsideración por el pueblo y una verdadera campaña de desprestigio se monta contra ella desde su acceso al trono. Se la acusa de tener amantes, de mantener relaciones con mujeres, de despilfarrar el dinero público en frivolidades o de seguirle el juego a Austria.


Al tomar conciencia de su impopularidad, finalmente María Antonieta trata de reducir sus gastos, especialmente los de su mansión, lo que provoca nuevas críticas y un gran escándalo en la Corte cuando muchos se ven privados de sus cargos. Todo esto resulta inútil, ya que las críticas continúan y la Reina se gana el apodo de “Madame Déficit”.


Ya en proceso de desatarse la revolución francesa, se dice que la gente del pueblo, a falta de harina y trigo, fue directamente a Versalles a encarar a la Reina y ésta respondió: “Que coman pasteles”, causando un gran enojo en el pueblo. Sin embargo, la frase ha sido analizada y reconocida por todo el mundo.


La Revolución


En 1789 la situación de la Reina es insostenible. Corre el rumor de que el futuro Luis XVIII habría depositado en la asamblea de los notables un dossier que probaba la ilegitimidad de los infantes reales. Al morir el pequeño Luis José se sacrifica el ceremonial en la basílica de Saint-Denis y no se permite a la familia real un sepelio solemne. Conmocionada y desorientada, María Antonieta trata de convencer al Rey para dejar Versalles e ir a una plaza fuerte segura, lejos de París. Sin embargo, la cabeza de la Reina tiene fijado el precio.


La monarquía constitucional


Luis XVI y María Antonieta deciden fugar, pero el pueblo se da cuenta y la familia real, cerca de París, no se siente muy segura. Interrogado en París por una delegación de la Asamblea Constituyente, el Rey contesta con evasivas. Sus respuestas, hechas públicas, suscitan la ira del pueblo, que reclama el derrocamiento del Rey. El 13 de septiembre, Luis XVI acepta la Constitución y la Asamblea Constitucional se disuelve y es reemplazada por la Asamblea Legislativa.


El pueblo se revuelve contra María Antonieta, a la que califican de “monstruo femenina”, acusándola de querer sumir a la capital en un baño de sangre. El 10 de agosto se produce la insurrección. Las Tullerías son asaltadas, el Rey se refugia en la Convención, que vota su suspensión provisional, y ambos son internados en el convento de los Feuillants. Al día siguiente, la familia real es transferida a la prisión del Temple. Poco después, cuando ya la guerra empezó, la familia real queda retenida por la Convención.


El 26 de diciembre la Convención vota a favor de la muerte de Luis XVI, que es ejecutado el 21 de enero de 1793 y el 2 de agosto es María Antonieta la que es separada de sus hijos y conducida a la Conciergerie para su reclusión.

Camino a la Guillotina


El 14 de agosto de 1793, María Antonieta es puesta a disposición judicial ante el Tribunal revolucionario. Para exagerar la acusación, se fuerza a que el Delfín acuse a su madre. María Antonieta es condenada a la pena capital el 16 de octubre, dos días después del inicio del juicio, acusada de alta traición.

Al mediodía del día siguiente María Antonieta es guillotinada en la Plaza de la Concordia, sin haber querido confesarse con el sacerdote constitucional que le habían propuesto. Fue enterrada en el cementerio de la Madeleine, con la cabeza entre las piernas. Su cuerpo fue exhumado posteriormente el 18 de enero de 1815 y transportado el 21 a Saint-Denis. 

CITAS

El día de su ejecución, María Antonieta se tropezó y pisó al verdugo que estaba a punto de guillotinarla y ella le dijo: “Disculpe señor, no lo hice a propósito”.

“Ama muy poco el que teme morir”.

“No fui más que la esposa de Luis XVI, fue él el que cometió los errores y yo acepté su voluntad”.

 


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