Ed. Impresa Para vivir mejor, muchas veces no hace falta HACER esfuerzos desmesurados ni modificaciones radicales en nuestra forma de vida. Adoptar sencillos gestos cotidianos restablece nuestro bienestar
Alcanza la felicidad
Por Redacción Central - Los Tiempos - 4/03/2010
Alcanza la felicidad - Redacción Central Los Tiempos
Una persona puede pasar horas, días e incluso semanas dándole vueltas a sus problemas, conflictos e incertidumbres, y reflexionando sobre qué camino seguir o actitud adoptar para salir del desánimo o el desasosiego que la embargan y amargan.
Pero, como propone la inagotable sabiduría oriental, si uno se encuentra en una habitación totalmente oscura, ¿cuál es la forma más sencilla y eficaz de salir de las sombras, orientarse y encontrar una salida? ¡Basta con encender una cerilla!
“En términos psicológicos, ello equivale a emprender una acción muy sencilla, pero que, sin embargo, puede tener una enorme trascendencia para el ánimo y rumbo de una persona, en tanto que le demuestra que puede sentirse mejor, modifica su percepción de la realidad y le sirve de estímulo”, señala María Campos Olivas, terapeuta transpersonal.
Según Campos, también experta en técnicas de programación neurolingüística (PNL), se trata de pequeños gestos que, si se van incorporando a la cotidianeidad, van arrojando luz sobre la vida de la persona afligida, iluminando su camino vital y mejorando su estado anímico y disfrute de las pequeñas cosas.
“Incluso un buen día pueden venirle a la mente soluciones o salidas insospechadas para lo que antes parecían “callejones sin salida” o descubrir que algunos de los problemas que antes le atribulaban no son tan importantes como parecían”, señala.
Una de las “cerillas psicológicas” que recomienda Campos consiste en practicar la relajación a diario, una técnica que realmente alivia el estrés y la tensión. Una forma de relajarse consiste en tenderse boca arriba, con los brazos a lo largo del cuerpo o sobre el pecho, o sentarse en una silla cómoda. En esa posición, hay que cerrar los ojos y respirar profundamente varias veces.
Relajación y buenos sueños
Hay que relajar los pies, concentrando la mente en ellos, intentando “sentirlos”, para después ir subiendo por el cuerpo, haciendo lo mismo con los tobillos, piernas, muslos, nalgas, estómago, espalda y hombros. Se sigue con las manos, brazos, mandíbulas, mejillas, ojos, frente y cuero cabelludo. La idea es visualizar y sentir cada parte del organismo.
Por otra parte, dormir de siete a ocho horas todas las noches es otro de los mejores y más sencillos antídotos contra el estrés, la ansiedad y el agotamiento. Para que el cuerpo se recargue de energía y estar en mejores condiciones para afrontar el día siguiente conviene irse a la cama media hora antes de lo usual y después de unas semanas añadir otra media hora adicional.
Al acercarse la hora de apagar la luz, es bueno relajarse con actividades tranquilas como la lectura, la meditación o los estiramientos, y evitar el consumo de productos con cafeína, tabaco o alcohol, antes de irse a dormir.
La decoración de la casa o el lugar de trabajo influyen en nuestro estado de ánimo. “Renovar el entorno cambiando la ubicación de espejos, cuadros, objetos, muebles y demás elementos ambientales , eliminándolos o sustituyéndolos, también renueva nuestra forma de ver y sentir las cosas y nos estimula, sacándonos de nuestro posible letargo”, aconseja Campos.
Cambiar de ambiente y conocer otros lugares, permite desconectar del ritmo diario de trabajo. Introducir nuevas prendas en nuestro vestuario ayuda a romper la rutina, mientras que elegirlas según nuestro físico y edad nos hará vernos mejor. Incluso los cambios de imagen, por ejemplo de peinado o maquillaje, también nos renuevan por dentro. Conocer gente nueva también es positivo: al hacer amistades regeneramos una parte de nosotros que deseamos compartir. “La consigna es ¡cambiar, cambiar, cambiar!”, señala.
La risa es curativa, porque reduce el estrés, nos permite ver el mundo de forma más realista y sin distorsiones emocionales, y beneficia la salud en general. Para aprovechar esta auténtica medicina natural, hay que determinar nuestros gustos en materia de humor; por ejemplo, descubrir el estilo de comedia, actor o humorista que preferimos, conseguir sus vídeos y mirarlos a menudo. Si algunos amigos o familiares nos hacen reír, hay que buscar ocasiones para compartir con ellos.
Limpieza de la mente
“Para evitar que en nuestra vida se acumulen conflictos y tensiones que nos desequilibren emocionalmente, conviene practicar la higiene mental”, sugiere la terapeuta. Para ello, hay que buscar momentos de reposo, silencio y soledad para reflexionar sobre nuestros defectos y cualidades, actitudes y sentimientos, acciones y omisiones; para conectar con nuestras necesidades, problemas y recursos.
“Conviene buscar estímulos culturales o sociales, como aficiones, deportes o actividades artesanales, en vez de aturdirse con la radio, Internet o la televisión, o llenar el tiempo con obligaciones o trabajos que en realidad son tapaderas de nuestro malestar”. Para María Campos, cada tanto hemos de regalarnos a nosotros mismos un día entero lejos de la rutina habitual para dedicarnos a actividades que nos gratifiquen y ayuden a reencontrarnos.
No hace falta darse prisa ni tratar de aplicar todos estos cambios al mismo tiempo ni cuanto antes. Cambiar de la noche a la mañana no sólo es imposible, sino que se convierte en un desafío tan enorme que sólo nos disuade de emprenderlo. Lo mejor, según la experta, es comenzar por aplicar un gesto o práctica que nos resulte sencilla. “Cuando se convierta en hábito y disfrutemos de sus beneficios, podemos agregar otra, y así sucesivamente”.
Felicidad
Placeres humanos: Solidaridad, comida y sexo
Jonathan Haidt, profesor de psicología de la Universidad de Virginia, explica en su libro “The Happiness Hypothesis” (“La hipótesis de la felicidad”) que el sexo, la solidaridad y la comida, son fundamentales cuando de felicidad hablamos.
Contrario a lo que muchos creemos que sabemos sobre qué nos hace felices o ciertos supuestos sobre la felicidad, los hombres no son más felices que las mujeres y las personas que viven en climas calurosos y cielos soleados no son más felices que los que viven en climas fríos; las personas físicamente bellas tampoco son más felices que las feas, (a pesar que se ha comprobado que la cirugía cosmética tiene un efecto positivo en el estado de ánimo de los pacientes) y los más jóvenes son menos felices que las personas mayores. La pregunta es, ¿qué nos lleva a ese estado de plena felicidad que todos anhelamos? No se necesita mucho para lograrlo; los amigos nos hacen sentir bien y la felicidad está ligada a la solidaridad, la fe (o religión) y un matrimonio estable.Un estudio demostró que las personas que se enfocan a adquirir fortuna y a avanzar en su carrera profesional son menos felices que los que se enfocan en trabajos solidarios, religión o espiritualidad y amigos y familia.
“Los seres humanos somos como las abejas. Evolucionamos para vivir intensamente en grupos sociales, y no nos va bien cuando estamos solos”, explica el Profesor Haidt.
No obstante, una cosa es cierta y es que la felicidad es un concepto complejo y difícil de medir. Pero la bondad y generosidad llevan a la felicidad y, como comprobó Haidt, lo que marca la gran diferencia, cuando de felicidad se trata, es trabajar junto a otros en una causa más grande que uno mismo. Muchas personas se entregan a un trabajo voluntario porque “lo tienen que hacer” o porque “es lo correcto”. Sin embargo, durante el proceso se dan cuenta que el “sacrificio” se va convirtiendo en una experiencia satisfactoria.
A partir de una tomografía cerebral, los neurocientíficos confirmaron que el altruismo tiene sus propios beneficios. Un equipo de investigación del Instituto Nacional de Salud de EEUU encontró que cuando el sujeto estudiado pensaba en ser caritativo, las partes del cerebro relacionados con placeres primarios y egoístas, como comida y sexo, mostraron actividad cerebral.
El estudio demostró que la generosidad se siente bien, tanto como los “placeres humanos primarios”. ¡Ayúdate ayudando! En un momento en el que muchos necesitan ayuda, desde la devastada Haití a tu propia ciudad, es una linda oportunidad para la simbiosis. Ayudar a otros puede ser un placer humano tan primordial como la comida o el sexo. Si atendemos a la regla universal, “cuanto más se da, más se recibe”, nos encontraríamos ante la versión más rápida, sencilla, efectiva y económica, de experimentar felicidad y satisfacción interior, que no es otra que sentirse bien haciendo bien a los demás.
LAS CLAVES
1.- Hay acciones muy sencillas que, sin embargo, pueden tener una enorme trascendencia para el ánimo y rumbo de una persona, en tanto que le demuestran que puede sentirse mejor, modifican su percepción de la realidad y le sirven de estímulo.
2.- Hacer actividades relajantes antes de irse a la cama y dormir de siete a ocho horas todas las noches es uno de los mejores y más sencillos antídotos contra el estrés, la ansiedad y el agotamiento.
3.- Cambiar de ambiente y conocer otros lugares permite desconectar del ritmo diario de trabajo. Introducir nuevas prendas en nuestro vestuario ayuda a romper la rutina, mientras que elegirlas según nuestro físico y edad nos hará vernos mejor.
4.- Cuanto más damos, más recibimos y más felices somos y crecemos como personas. Psicólogos recomiendan ser altruistas y solidarios. Las personas se sienten mejor y más satisfechas cuando compran cosas para regalarlas a otros que cuando las adquieren para sí mismas, pero muchos desconocen este sencillo secreto para la felicidad.
QUICKIE
Para alcanzar el éxito y la felicidad debes creer en ti misma. Es lo que proponen algunos terapeutas, según los cuales podemos vivir una existencia plena y sin límites, si aprovechamos el poder creativo de nuestra imaginación.
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