Migrantes cochabambinos, en busca de mejores oportunidades

08/12/2017
Según el Instituto Nacional de Estadística, Cochabamba es el segundo departamento con más emigrantes del país. A pesar de las oportunidade que se abren para los migrantes los efectos en el hogar son devastadores.

Nueve personas en fila frente a la puerta de una oficina y atrás la familia, el barrio, los hijos y los más de 30 años e intentos para salir adelante. La decisión está tomada, el camino inicia con la ficha 27 en Migración.

Aunque la incertidumbre invade su cabeza, la ilusión de un nuevo destino con nuevas oportunidades es el motor para emprender el viaje a más de ocho mil kilómetros.

El caso no es extraño ni único, de acuerdo al Censo Nacional del 2012 el segundo departamento con más emigrantes internacionales es Cochabamba, correspondiente al 23,2 por ciento de todos los bolivianos que ya no están en el país.

Desde hace poco más de diez años el flujo migratorio reflejó la búsqueda de nuevas oportunidades de vida en el exterior de Bolivia.

Pero, ¿por qué los cochabambinos deciden migrar?

Aviones de la línea aérea Boa en el aeropuerto de Cochabamba | Carlos López

Para la directora  del Centro de Planificación y Gestión (Ceplag), Carmen Ledo, esta opción es una estrategia de vida. El trabajo seguro y la estabilidad, son parte de los factores por los que se acude a la migración.

En el caso de las mujeres, la emigración preponderante desde el 2000, se vincula a oportunidades relacionadas con la inserción laboral en el cuidado de la familia, explica Ledo. “Estos datos revelan la preponderancia de la salida de las mujeres cochabambinas a la economía del cuidado en sus destinos migratorios Estos datos revelan la preponderancia de la salida de las mujeres cochabambinas a la economía del cuidado en sus destinos migratorios”.

De acuerdo al investigador de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), del Centro de Estudios Poblacionales, Jorge Veizaga, el 75,2 por ciento de los cochabambinos emigrantes se encuentra en América. “Aunque las diferencias en cuanto a la estructura de género de la migración no son muy marcadas, parece ser que ésta tiende a ser más equilibrada en el caso de la emigración a los países limítrofes”.

Sin rumbo

Para Elizabeth Duarte, migrar fue la respuesta a la búsqueda de una situación más estable en España. Su salida del país ocurrió sin un rumbo claro, “sin nada fijo”. “Me vine sola, no tenía nada visto pero tenía a mi hermano. La idea era probar dos años, asentar terreno.”

Desde hace ocho años que vive en España, se casó y formó una familia. “(Si me quedaba) Hubiera sido diferente. Con lo poco que se puede ahorrar aquí es mucho en los países de allá  para ayudar a la familia”.

Mantener el contacto con mi padre allá en Bolivia ha sido una odisea, la distancia, el tiempo.

Como Duarte alrededor del 47 por ciento de las mujeres bolivianas deciden migrar a España y otro 7 por ciento a Italia. En el caso de Cochabamba, el 33 por ciento de los emigrantes partió hacia Europa según el Instituto de Estadística Nacional (INE).

Algunos migrantes reflejaron sus historias a través de la página de Facebook de Los Tiempos, contando los motivos de su decisi{on y las dificultades que tuvieron que atravesar.

Edwin Torrez

Llevo 15 años viviendo en Londres, mi nuevo hogar, no creo ser capaz de regresar a mi vida antigua porque simplemente allá nunca voy a tener las oportunidades que tengo acá, ya sean de trabajo o vida social.
Para regresar después de tantos años uno tiene que considerar muchas cosas, muchas pero muchas no es fácil hacer maletas y volver a parte que mis hijos nacieron acá y creo q jamás ellos podrían acostumbrase a una vida en Bolivia porque acá simple hay cosas que jamás las van a conseguir por allá, solo les queda ir de vacaciones como todo mundo, es triste pero es la realidad.
Vivir afuera es duro pero si trabajas de la misma manera podría decir que no se extraña tanto pero algo queda. Si estás dispuesto emigrar hazlo que nada te detenga y donde llegues trabaja duro porque el que no trabaja no come…!

Maxx Pozo

Considero egoísta de mi parte quedarme para siempre en el extranjero, creo que todos deberíamos regresar después de un máximo de 25 años más o menos para poder enseñar lo que aprendimos y de alguna manera aportar a nuestro país de origen , aparte dejar el espacio a las nuevas generaciones jóvenes inmigrantes y no ser una carga para nuestros hijos.

Sara Rojas Zurita

En un país con pocas oportunidades y salarios bajos quién puede quedarse hay que salir a otro país a buscar mejores oportunidades de trabajo ojo que salir al extranjero es muy duro porque dejas tu gente, tu tierra y lo más triste tu familia yo que creo que el emigrar es para esas personas que luchan día a día por nuevas oportunidades para un futuro mejor de su familia.

Edwin Patiño

Yo llevo 15 años en Buenos Aires y no sé si volvería a mi país ya que este país me brindó lo que necesitaba para mi familia y eso es lo único que me importa la estabilidad de ellos.

El Informe Sudamericano Migratorio del 2017 del Organismo Internacional de la Migración revela que hay 799.605 bolivianos emigrantes. Sin embargo los flujos migratorios no son similares entre los departamentos.

La tendencia del espacio de trabajo y el rubro varía según la región. En el Alto la tendencia de trabajo está en la actividad microtextilera y el consecuente traslado hacia Brasil y Argentina, a diferencia de lo que se observaba para Cochabamba, con una cara femenina en migración.  

Aviones en el aeropuerto Jorge Wilsterman | Carlos López

Efectos de la migración

Karina en cambio, vive el otro lado de la moneda como hija de migrante. Su madre decidió ir a trabajar a Estados Unidos, cuando ella tenía tan solo 6 años. “Fue por oportunidades, ella tal vez quería surgir y en nuestro país no encontraba las posibilidades”.

La falta de la figura materna se hizo visible en su crecimiento, sin embargo su padre y su abuela que se encargaron de la crianza, llenaron ese espacio. “Manteníamos contacto siempre con mi mamá. Mi papá para mí es lo más bello, él trataba de entenderme aún teniendo una hija mujer”.

Pasaron 11 años para que Karina pueda ver a su mamá y a pesar de haber vivido con ella, volvió a su país porque “es difícil acostumbrarse, fueron 15 años con mi papá”.

Ledo explica que cuando una mujer es la que migra el entorno familiar se reconfigura y hay una especie de culpabilidad hacia el “abandono" de la figura materna. En cambio cuando el padre se va, la madre mantiene la unidad familiar.

“El impacto de las migraciones en Cochabamba ha modificado la estructura de los hogares. Se ha constatado una presencia mayoritaria de hogares extendidos, esta es la forma en la que las migrantes mujeres parecería que han respondido a la constitución del cuidado de sus hijos. Es ilustrativo demostrar que, en los casos de migración femenina, la cadena del cuidado es ejercida por el núcleo materno”.

“Se ha podido evidenciar la falta de la imagen masculina, tanto en relación a los afectos brindados a los que se han quedado como en relación a los mecanismos de envío y recepción de remesas”, añade.

Con su experiencia como hija de migrante, Karina descarta tomar la misma decisión. “Sé que para ella ha sido muy difícil dejarme pero no sé si yo lo haría”.

Migrantes cochabambinos, en busca de mejores oportunidades

Dificultades y retos

Para Ledo se deben realizar profundos cambios en la política migratoria para enfrentar el reto que tienen las madres al dejar sus hogares. “Debido a que las migrantes que asumen el cuidado de niños, ancianos y desvalidos en los países centrales, contribuyen a resolver los vacíos de cuidado provocados por crisis de los estados de bienestar de dichos países; las mujeres sin embargo para poder dedicarse al cuidado en destino, necesitaron realizar arreglos familiares y una reorganización de las tareas y responsabilidades entre los que se quedaron, en consecuencia tuvieron que confiar el cuidado de sus propios hijos/as, que se quedaron en los países de origen, a otras mujeres”.

Análisis
 

Jorge M. Veizaga R.

(Investigador Centro de Estudios de Población – UMSS)

Existen diversas teorías que proponen explicaciones específicas acerca de la migración y en particular, acerca de la migración internacional. Uno de tantos enfoques ha identificado la existencia de factores de expulsión (hambre, pobreza, etc.) en los países en que se originan los flujos migratorios y factores de atracción en los países de destino (sueldos relativamente elevados, altos niveles de calidad de vida, demanda laboral, etc.).

Muchos estudiosos coinciden que los deferenciales salariales y – en general – el desarrollo desigual entre los países es la causa principal de la migración internacional. Algunos otros estudiosos han encontrado ciertos patrones sistémicos y/o circuitos migratorios con sus características particulares: migración sur-norte, sur-sur, y subsistemas como el de México – USA, Bolivia-Argentina que pueden ser temporales o definitivos, además de la feminización de la migración y consecuente globalización de las cadenas de cuidado, brain-drain o “fuga de cerebros”.

Se ha habado también de una creciente ola de refugiados no solamente a causa de los conflictos armados sino también debido a crisis medioambientales (incluidos los desastres naturales) y no faltan quienes hablan de una migración forzosa debido a las crisis económicas que atraviesan países y sociedades muy pobres.

En cuanto a los efectos de la migración, las opiniones coinciden en que los países de origen se vuelven altamente dependientes de las remesas que envían los migrantes las cuales no llegan a convertirse en un estímulo suficiente para impulsar el desarrollo económico y mantienen a las familias receptoras en determinados niveles de dependencia y por tanto, de vulnerabilidad frente a escenarios imprevistos.

Redacción e infografías: Jessica Vargas

Vídeo: Gerardo Bravo

Fotos: Carlos López