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La contaminación aún sobrepasa los límites
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| Por: Rosario López y Elizabeth Arrázola
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| Raskapikis, estrellitas, tanquecitos, matasuegras, petardos y cohetes suenan a un juego de niños, pero no lo son, aunque los más pequeños desesperan por jugar con ellos. Son explosivos caseros responsables en gran medida de los altos niveles de contaminación registrados la pasada noche de San Juan.
Si bien disminuyeron las fogatas este año –una ordenanza municipal las prohíbe-, los juegos pirotécnicos hicieron de las suyas en el cielo cochabambino, más a las 22:00 del 23 de junio, presumiblemente como preámbulo de las fiestas celebradas por doquier en diferentes puntos de la ciudad.
Como lo ha estado haciendo desde 2001, la Red de Monitoreo de la Calidad del Aire de Cochabamba (Red MoniCA), este año ha realizado la medición de los niveles de contaminación atmosférica registrados en el municipio del Cercado durante la noche de San Juan.
Según el informe de Indira Vargas, asesora de Swisscontact, entidad ejecutora del Proyecto Aire Limpio, los principales componentes monitoreados fueron el dióxido de azufre (SO2) y el material particulado (PM10), sustancias que se emiten a la atmósfera por la quema de leña y el uso de explosivos.
Dióxido de azufre (SO2)
Si se compara el promedio anual 2006 de 9,5 µg/m3 (microgramos por metro cúbico), con el Valor Guía de la Organización Mundial de la Salud (OMS) actual para 24 horas de 20 µg/m3, los niveles de contaminación por SO2 son bajos. Sin embargo, las concentraciones de este contaminante durante la noche de San Juan 2007 han registrado valores más elevados. En 2006 se tuvo un incremento (pico) a medianoche, 60,8 µg/m3, mientras que en 2007 a las 22:00 fue de 63,2 µg/m3. Si se compara a la misma hora (22:00), este aumento corresponde a un 4 por ciento del 2006 al 2007. En comparación con 2005, se observa una disminución considerable para los últimos dos años.
Este contaminante se forma al quemar carburantes que contienen azufre, como el carbón, la leña, el petróleo y sus derivados. La presencia de SO2 en el aire tiene efectos en el sistema respiratorio, produce una disminución de la oxigenación, especialmente en personas asmáticas. Otro de sus efectos es la corrosión de edificios y esculturas, debido a la lluvia ácida formada por la combinación de SO2 con vapor de agua.
Material particulado (PM10)
La Red MoniCA monitorea partículas de diámetro menor a 10 micras (PM10). En 2006, el sitio del muestreo fue la estación de Jaihuayco y en 2007, el parque Kanata.
Cabe advertir que estos datos no son directamente comparables, pues se trata de sitios diferentes de muestreo, pero se pueden comparar los incrementos relativos, por encima del nivel promedio, en ambos sitios en la noche de San Juan; el 2006 este incremento fue de 213,8 µg/m3 y el 2007 fue de 183,4 µg/m3. Comparando estos incrementos relativos, se ha producido una reducción de un 14 por ciento del incremento de la contaminación por PM10 en San Juan. Sin embargo, el resultado está por encima de los límites establecidos por la Agencia de Protección del Medio Ambiente de EE.UU. (EPA, por sus siglas en inglés.), que es de 150 µg/m3, y la OMS y la Ley 1333 del Medio Ambiente, de 50 µg/m3.
Este material incluye partículas de polvo, humo, niebla, cenizas en suspensión, entre otros. Éstas ingresan en el sistema respiratorio más allá de la traquea y por su contenido de metales pesados e hidrocarburos su efecto sobre la salud es muy importante.
“Ocho bocanadas de humo, un San Juan”
En San Juan se pueden exacerbar tanto las afecciones respiratorias crónicas como las agudas, desde una infección, un asma y hasta una enfermedad obstructiva crónica. Sin embargo, “ocho bocanadas del humo de cigarrillos pueden hacer un San Juan”, señala el neumólogo Alfredo Maldonado, al precisar que la predisposición de las personas, el tiempo de exposición y la concentración de los agentes contaminantes pueden dar lugar a una agudización de una enfermedad respiratoria.
El especialista en Medicina Interna y Neumología, José Antonio Mercado, coincide con que esos tres factores hacen de “gatillante de una reagudización de una enfermedad obstructiva crónica”.
Maldonado señala que los días previos a San Juan se incrementa el número de personas que va al Centro Médico Quirúrgico Belga y a su consultorio externo para recibir instrucciones sobre las medidas preventivas que deben tomar en este periodo crítico de contaminación.
Las medidas recomendadas, según la gravedad del paciente, son medicamentos de prevención para evitar la irritabilidad de sus vías respiratorias, pero también la clausura con cintas adhesivas de hendiduras de puertas y ventadas de sus domicilios. Según Maldonado, una buena cantidad de sus pacientes con afecciones respiratorias son adultos, aunque recurren a él personas de toda edad, niños, adolescentes, adultos o ancianos.
El experto señala que los enfermos de las vías respiratorias, dependiendo de la gravedad del caso, tienen menor calidad de vida. Los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas pueden tener dificultades para respirar, caminar, dormir, depender del oxígeno y no poder valerse por sí mismos.
Los cuidados que siguen estos pacientes generalmente son hasta después de una semana de San Juan. La contaminación está en el aire y no tienen aire limpio para respirar.
Para tomar en cuenta
Más casos de conjuntivitis
• No sólo la salud respiratoria sufre con los efectos de la contaminación ambiental, la vista también es afectada.
• El oftalmólogo Ricardo Campero calcula en un 20 por ciento el aumento de sus pacientes tras la fiesta de San Juan.
• La afección más frecuente -dice-, es la conjuntivitis de tipo alérgico y bacteriana, y ocasionalmente traumatismos oculares por estallido de fuegos artificiales.
Valores límites
La OMS, la EPA y la Ley 1333
• Las organizaciones que estudian la calidad del aire, consultan los valores guía de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Agencia de Protección del Medio Ambiente de EEUU. (EPA, por sus siglas en inglés.).
• Cada país, sin embargo, establece su propia normativa y sus valores límites.
• En Bolivia rige la Ley 1333 del Medio Ambiente.
calidad del aire y problemas de salud
Problemas respiratorios y oculares, ¿cuánta responsabilidad se le puede atribuir a la contaminación sobre la prevalencia de estas afecciones a la fiesta de San Juan?
La médica Ada Armaza es cautelosa en su respuesta. “La concentración de los gases emitidos (durante el año) tiende a mantenerse por las características topográficas de Cochabamba, por lo que es muy difícil decir en qué momento hay mayor concentración y en qué momento la misma está actuando sobre la población; en mi criterio, todos los días del año”.
La pediatra añade que “no hay un modelo real, matemático, como para establecer una relación de causa-efecto; la única forma de determinar aquello sería aislando a personas en un laboratorio y sometiéndolas a distintos gases, lo cual es éticamente imposible, no se ha hecho, ni se hará”, dice.
Armaza, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UMSS, participó en un estudio del proyecto Aire Limpio denominado Impacto de la contaminación atmosférica en la salud (ICAS), el cual hizo una evaluación del efecto de dióxido de nitrógeno (NO2) y ozono (O3) en la salud de la población del Cercado, entre 2004 y 2005.
El estudio sugiere que ambos contaminantes tienen efectos sobre la salud, mostrando relación con afecciones de mayor prevalencia como las infecciones respiratorias agudas y las bronquitis agudas, también con las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas y el asma. Las concentraciones de NO2 y de O3 se incrementan en invierno y en primavera, respectivamente.
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