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Con menos de 10 años de vida, Jorge (nombre ficticio) era abusado sexualmente, de forma repetida, por su primo, y soportó en silencio las agresiones hasta que llegó su madre de España, a donde ella partió hace más de un año sin imaginarse lo que ocurriría al menor de sus hijos.
Jorge ya formaba parte del grupo de niños, niñas y adolescentes que sufren abuso sexual mientras sus madres están fuera del país, pues cinco de cada 10 niños o niñas que han padecido agresiones sexuales, como la violación, el abuso deshonesto y el acoso sexual, tienen en común ser hijos de madres migrantes.
Estos datos fueron proporcionados ayer por la forense del Ministerio Público, Miriam Rocabado, durante la realización del primer taller sobre migración, violencia contra la niñez y sus consecuencias, organizado por la subalcaldía Tunari.
En el taller, también se resaltó el incremento de violaciones contra niños, que, tras la partida de su madre a España, han quedado al cuidado de un familiar o hasta de un vecino, sin que exista ningún documento legal que avale la custodia formal del niño.
Esta situación empeora la situación, puesto que los niños víctimas no tienen un apoderado que siente la denuncia formal. Ni siquiera tienen a quién quejarse hasta que su madre regrese.
La Oficina Forense estima que la violencia sexual contra los niños y adolescentes aumentó en un 2 por ciento respecto a la situación de 2005.
Sólo entre enero y agosto de esta gestión, se han atendido a 172 víctimas de agresiones sexuales. La cifra tiende a duplicar la cantidad de casos que se registraron en 2005, cuando en todo el año se recibieron 95 quejas de niñas y adolescentes maltratadas sexualmente, 10 de los cuales llegaron a los tribunales, según datos de la Defensoría de la Niñez.
Ausencia
La ausencia de las madres es aprovechada por el entorno familiar para agredir a las niñas. Ése fue el caso de Fátima (también nombre ficticio), que, tras la partida de su madre, pasó a convertirse en la amante de su padre, quien la violó y embarazó. La madre se encontró con la tragedia al volver de España y al comprobar el estado de su hija, denunció el caso a la forense.
Otra de las víctimas fue una niña de un año y ocho meses, que fue maltratada por su tío, quien, para mancillarla, aprovechaba que la niña estaba al cuidado de sus abuelos.
La deserción escolar y los problemas de salud son otras manifestaciones de la violencia contra los hijos de las migrantes, pues, aunque tratan de cuidarlos, los abuelos carecen de la vitalidad para criar a bebés, como ocurrió con un niño que falleció por deshidratación debido a que los abuelos no le pudieron controlar una diarrea, añade la misma fuente.
Preparan un plan
Frente a esta situación la Defensoría de la Niñez prepara un plan de promoción de valores, pues, según expresa, la representante de esta oficina, Cira Castro, no hay dinero en el mundo que pueda curar las secuelas de la violencia que sufren los hijos que tienen lejos a su madre.
Asimismo, se planifica tener mayor control sobre los tutores de los niños, que ejercen una tenencia ilegal de los hijos de las mujeres migrantes, por lo que se exigirá que aquellas madres que viajen dejen por escrito quién es responsable de sus hijos.
En los casos de situación extrema, se gestiona poder conminar a la madre que se presente en su hogar, debido a que no puede desvincularse de su rol materno. La Defensoría planifica tramitar el retorno de las madres a través del consulado de Bolivia en España.