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Los "cascos azules" bolivianos en Haití fueron enviados a ese país a ejecutar operaciones de combate, al punto de que algunos quieren repatriarse, según relataron sus familiares. En el Departamento de Operaciones de Paz del Ejército se explicó que los 215 efectivos sabían los riesgos de la misión y los aceptaron.
El contingente de la Compañía de Infantería Mecanizada (CIM) Bolivia I relató a La Prensa y a un grupo de familiares que en Haití se atraviesa por diferentes problemas: sus descansos son de cinco a seis horas diarias, la alimentación es tan deficiente que algunos se desmayan en los patrullajes y unos 20 efectivos fueron trasladados fuera de la base boliviana por su delicado estado de salud.
Los militares bolivianos viajaron a Haití en septiembre, dispuestos a participar en conflictos bélicos con las fuerzas rebeldes de ese país antillano.
La misión de "cascos azules" de la Organización de Naciones Unidas (ONU) tiene permiso para permanecer en ese país hasta el 15 de febrero de 2007.
Las tropas de la ONU tratan de estabilizar a Haití y buscan a antiguos miembros del desmantelado Ejército nacional que actuaron contra el presidente Jean-Bertrand Aristide en un golpe de Estado de 1991 y nuevamente en una rebelión popular hace un año.
En ese propósito, realizan labores de desarme, desmovilización y reintegración para que se reduzca la violencia, incrementada con el tráfico de armas y la delincuencia común en los años recientes.
El jefe del Departamento de Operaciones de Paz del Ejército, Walter Panozo Castel, explicó que el contingente boliviano está en una misión de "imposición de la paz", enmarcada en el capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas.En ese marco, el oficial aclaró que los "cascos azules" bolivianos en Haití están destinados a la "acción en casos de amenazas a la paz, quebrantamiento de la paz o actos de agresión, a riesgo de su propia vida".
Conscientes de los riesgos
Los familiares admiten que antes de viajar estaban conscientes de los riesgos y los asumieron, pero que el calor y las enfermedades tropicales afectaron a algunos miembros de la misión, a eso se sumó la exigencia del Comandante y ahora se sabe que cuatro militares solicitaron su repatriación a Bolivia.
Los parientes de los soldados responsabilizaron al comandante de la misión en Haití, coronel Gustavo Terán, quien supuestamente exige al máximo a los uniformados y los ha llevado a enfrentamientos armados en esas condiciones de salud.
El coronel Panozo explicó que por el momento desconoce en cuántos operativos, patrullajes o enfrentamientos han participado los bolivianos puesto que esos reportes se hacen ante el Comando de la misión que está a cargo de Brasil.
"No sé cómo más podemos hacer porque para salir (hacia Haití) lloran, vienen a rogar, pero una vez fuera comienzan los problemas, que ni siquiera vienen a plantear aquí... El que quiera ser repatriado, lo único que tiene que hacer es presentar su solicitud al área de misión y pagar los gastos de traslado con sus propios medios".
Para Panozo, la explicación de las quejas de los familiares se debe a "una propaganda negativa, negra, contra estas actividades, de gente que seguramente no ha sido seleccionada para esta misión militar".