Roma | PL
Luchino Visconti (1906-1976), uno de los más importantes realizadores de la historia del cine italiano, cumpliría mañana su centenario. El realizador de Rocco y sus hermanos y El gatopardo, de filiación comunista, siempre mostró sensibilidad por las "almas solitarias y por los destinos vapuleados por la realidad", según dijera.
Visconti nació en Milán, como hijo de una familia de ascendencia aristocrática, por lo que nunca conoció la necesidad económica ni la falta de cultura.
Su parentela poseía un palacio en Milán, un castillo en Piacenza, una mansión a orillas del lago Como y estaba estrechamente relacionada con las bellas artes.
"Vine al mundo con el olor de los escenarios pegado a la nariz", diría el realizador.
Tal vez por eso dirigió más tarde teatro y ópera en Londres y Munich y en la Scala de Milán, incluida La Traviata, con la legendaria Maria Callas.
Con La terra trema (1947) inició una temática social que nunca abandonaría e impulsó las carreras de estelares artistas como el francés Alain Delon, el austríaco Helmut Berger o el italiano Umberto Orsini.
Cintas como El gatopardo (1963), basada en el libro homónimo del aristócrata siciliano Giuseppe Tomasi di Lampedusa, le permitieron extraerle el talento actoral a un cowboy como Burt Lancaster o a la belleza innegable de Claudia Cardinale.