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Interferencias políticas y espiral costes en JJ.OO. de Londres |
| 01-11-2006 - 10:00 h. |
| Londres | EFE
Un experto estadounidense contratado para supervisar la construcción de las instalaciones destinadas a los Juegos Olímpicos de Londres 2012 justificó su reciente dimisión por las interferencias políticas y el temor a que los costes se disparen.
El experto, Jack Lemley, de 71 años, presidente de la compañía internacional de ingeniería y asesoramiento que lleva su nombre, declaró el martes al periódico estadounidense "Idaho Statesman": "Fui (a Londres) a construir cosas, no a quedarme sentado y dedicarme a hablar".
Lemley había firmado un contrato de cuatro años con los organizadores de los JJ.OO. de Londres, pero explicó que había llegado a la conclusión de que era mejor dimitir ahora en lugar de tener que hacerlo dentro de cinco o seis años.
Esas críticas suponen un revés para los planes olímpicos de Londres, según el diario británico "The Daily Telegraph", que las recoge en su edición de este miércoles.
Según el "Telegraph", las críticas han enfurecido a los organizadores olímpicos británicos, que dicen en privado que Lemley los dejó plantados por culpa de su mala salud y había aceptado no hacer más declaraciones sobre el proyecto.
El secretario de Estado británico para el Deporte, Dick Caborn, insiste en que, según el Comité Internacional Olímpico, los Juegos están bien encauzados y se está además cumpliendo el calendario.
El presupuesto inicial para las instalaciones olímpicas que se construyen en Stratford, este de Londres, era de 2.400 millones de libras (3.576 millones de euros), pero, según el "Telegraph" se cree que se acerca ya a los 5.000 millones de libras (7.450 millones de euros).
Caborn atribuyó el alza de los costos al hecho de que se está aprovechando para regenerar toda esa zona de Londres.
En sus declaraciones a la prensa estadounidense, el ingeniero y empresario norteamericano citó entre los problemas con los que se encontró en Londres el estadio con capacidad para 80.000 personas.
El plan inicial era construir unas instalaciones que pudiesen convertirse en un estadio para 25.000 personas después de los Juegos, pero, según Lemley, los políticos locales estaban empeñados en convertirlo en un estadio de fútbol aunque él les insistió en que era imposible.
El martes, el diputado laborista Derek Yatt, que preside el comité parlamentario multipartito encargado de seguir el proyecto olímpico, admitió que los costos finales serán seguramente muy superiores a lo previsto, pero dijo que era algo que había ocurrido con otros Juegos como los de Atenas, Sydney, Atlanta y Barcelona.
Hace sólo tres meses, Lemley aseguró que no se repetirían retrasos como los que se han producido en la construcción del estadio de Wembley, que aún no ha podido abrirse al público a pesar de los cientos de millones de libras invertidos.
El ingeniero estadounidense dimitido será reemplazado a título provisional por Roy McNulty, presidente de la Autoridad de la Aviación Civil británica.
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