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SEGURIDAD | El gobernador de Río de Janeiro pide presencia militar en las calles de la ciudad
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Lula dispuesto a reformar ley que combata el crimen
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Brasilia y Sao Paulo | EFE
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo ayer que puede promover una reforma legislativa para combatir al crimen organizado, que en ciudades como Río de Janeiro y Sao Paulo se ha convertido en un verdadero desafío para el Estado.
"No se puede tratar como un delito común lo que estamos viendo en Sao Paulo o Río de Janeiro y, si es necesario, habrá que discutir un cambio en la legislación", declaró Lula sobre la ola de violencia que mantiene en jaque a las autoridades de ambas ciudades.
La situación más crítica se presenta actualmente en Río de Janeiro, donde 25 personas murieron desde el pasado jueves en una serie de atentados contra comisarías y autobuses de transporte público atribuidos a bandas del narcotráfico.
El más cruento de esos ataques ocurrió el jueves, cuando ocho pasajeros de un autobús fueron quemados vivos por delincuentes que detuvieron el vehículo y le prendieron fuego sin dejar que nadie lo abandonase.
Esa escena casi se repitió ayer, cuando otro grupo de delincuentes incendió otro autobús, aunque en este caso permitieron que todos los pasajeros salieran antes.
Poco antes de ese incidente, Lula había declarado que "no se puede permitir ni puede ser tratado con normalidad que alguien entre en un autobús, le prenda fuego y no deje que los pasajeros salgan".
Lula también se había referido a la violencia en Río de Janeiro y Sao Paulo, que recientemente vivió sucesos similares, durante su investidura para un segundo período de cuatro años celebrada el lunes en Brasilia.
Al tomar posesión de su nuevo mandato, Lula sostuvo que esos hechos no son otra cosa que "terrorismo" y "deben ser combatidos con una política fuerte del Estado brasileño".
De respuestas duras también ha hablado el nuevo gobernador del estado de Río de Janeiro, Sergio Cabral, quien al igual que Lula tomó posesión de su cargo el lunes.
El gobernador reiteró ayer que pedirá ayuda al gobierno federal y dijo que además discutirá la situación con las Fuerzas Armadas, a fin de que soldados del Ejército se hagan cargo de la vigilancia en algunas zonas de la ciudad.
Cabral consideró que las Fuerzas Armadas pueden garantizar la seguridad pública al menos en los alrededores de los cuarteles, lo que en su opinión ya sería de gran ayuda para la Policía.
Explota una comisaría
Un policía murió y cinco más resultaron heridos ayer a consecuencia de tres explosiones, al parecer accidentales, que destruyeron una bodega que servía como arsenal de un batallón policial en Sao Paulo, la mayor ciudad brasileña.
El comandante del Batallón de Policía de Choque de Sao Paulo, coronel Joviano Conceiçao Lima, descartó en una rueda de prensa que las explosiones hayan sido provocadas por atentados terroristas, y aclaró que fueron consecuencia de un "accidente de trabajo".
Según Lima, las detonaciones se produjeron cuando el sargento José Alberto Mini, única víctima mortal y especialista en explosivos, trabajaba en la bodega en la desactivación de artefactos caseros intervenidos las últimas semanas por el escuadrón antibombas de la Policía.
La bodega que quedó destruida era utilizada por ese escuadrón policial para almacenar artefactos, explosivos y materiales decomisados, que quedaron totalmente destruidos, agregó el oficial.
Los hechos ocurrieron hacia las 9:00 hora local (11:00 GMT) de ayer en una de las bodegas del Tercer Batallón de Choque de la Policía Militar del estado de Sao Paulo, ubicado en el barrio Vila María, en el nordeste de la ciudad.
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