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Han pasado más de seis décadas desde que el Ejército boliviano fundó en Cochabamba la Casa del Pensamiento Militar o más conocida como la Escuela de Comando y Estado Mayor (ECEM), aunque también recibió otros nombres, como la Escuela de Guerra o Academia de Altos Mandos Militares.
El tiempo y la conservación se han combinado para convertir a la Casa en un edificio salpicado de historia debido a que su construcción data del siglo pasado y hoy alberga un conjunto de reliquias, entre las que se destacan documentos que pertenecieron al Mariscal Andrés de Santa Cruz, a quien la Escuela debe su nombre en la actualidad.
Por más de 60 años, la ECEM ha sido el semillero de los comandantes de los cuarteles y el origen de las doctrinas militares que han guiado al Ejército luego de la Guerra del Chaco.
Hoy, la doctrina con más difusión entre los uniformados es la denominada Doctrina Alternativa de Patriotas, que nació en la ECEM. La nueva filosofía surgió en respuesta a la carrera armamentista de otras naciones y está enfocada en cultivar valores cívicos- patriotas en el militar.
El pensamiento dominante entre los militares que refleja la nueva doctrina consta de tres elementos: la identidad, la unidad y la conciencia nacional, según la documentación proporcionada por la ECEM.
La Escuela tiene entre sus tareas cultivar la doctrina en los soldados a través de actividades que resalten la importancia de la capacidad de vida que consiste en transmitir comportamientos saludables.
Con la Alternativa de Patriotas también se busca fortalecer el sentido de pertenencia nacional, por lo que, sin importar si un soldado es de occidente o de oriente debe aprender a querer como suya la selva o el altiplano.
Gran parte de la doctrina militar ha preservado las bases del primer maestro de la Escuela, el general español Vicente Rojo Linch, quien elaboró el primer libro de guerra del Ejército. Un ejemplar que aún se conserva en la Casa del Pensamiento Militar.
Una de las tareas que la ECEM tiene como legado de Vicente Rojo es la preparación de militares para la conducción de las grandes unidades. Cada año la Escuela recibe un promedio de 300 estudiantes, todos militares que están en la cumbre de su formación. En este 2006 la ECEM alberga a 394 oficiales provenientes de diferentes regiones del país.
Los militares que culminan su formación obtienen un diplomado y una maestría es estudios militares, organizados en cuatro áreas: estudios estratégicos, inteligencia, sistemas logísticos y manejo de recursos.
Historia
En 1838 el Mariscal Andrés de Santa Cruz creó la academia de Altos Mandos Militares. El proyecto se consolidó en 1842 y fue en 1857 cuando la organización cambio al nombre de Academia de Guerra. Luego, de un receso se abrió de 1902 a 1910.
Hasta que en 1942, durante el gobierno de Enrique Peñaranda, abrió sus puertas como ECEM en la infraestructura que actualmente ocupa en la calle Calama, y se fijó el 25 de agosto como fecha de su aniversario en homenaje a la batalla de Zepita en la que salió victorioso el Mariscal de Santa Cruz.
El vitral de la victoria
La Escuela atesora en el frontis de su edificio principal un antiguo vitral, que fue elaborado con materiales traídos de Francia. La obra fue hecha en 1941 en vísperas de la creación de la ECEM en Cochabamba, según la unidad de Relaciones Públicas de la institución.
El vitral es una alegoría a la guerra y a la victoria. Su creador, Antonio Gismondi, plasmó en la parte superior del mural de cristal la fortaleza de la diosa de la Victoria de la mitología griega.
La obra también irradia en el día luces de colores que representan los matices de la bandera nacional y a las imágenes de los libertadores: Simón Bolívar y Antonio José de Sucre.
Mientras, en la parte inferior el vitral dibuja una diversidad de armas como el cañón y a las figuras de soldados en poses de combate, que expresan la fuerza física del guerrero. El centro del vitral está ocupado por el libro de la sabiduría.
UN ESPACIO QUE GUARDA RELIQUIAS
Los pasillos de la Escuela de Comando conservan una diversidad de reliquias históricas sobre la vida del Mariscal Andrés de Santa Cruz.
Entre ellos se destaca la estatua del Mariscal de Zepita, ubicada frente al frontis, que fue edificada en 1988 y perteneció por años al Comando General de Ejército hasta que fue donada a la ECEM, para que sea colocada en un pedestal a la entrada a la Escuela.
El edificio también cobija el primer libro de guerra elaborado por el general español que pisó tierra boliviana luego de combatir en la guerra civil, Vicente Rojo Linch.
La obra lleva el nombre de "Elementos y Arte de la Guerra", su primer ejemplar fue impreso en 1947 y aún se guarda en el Salón Rojo de la ECEM.
Otras de las reliquias que sobresalen son las pinturas que pertenecieron al Mariscal de Santa Cruz así como una réplica del certificado de bautizo del Mariscal de Zepita.
SURGE LA UNIVERSIDAD MILITAR
A partir de 1999 la ECEM abrió sus puertas a los civiles a través de la División de Programas de Maestría, que cada año recibe a más de medio centenar de estudiantes externos a las Fuerzas Armadas.
Entre los maestrantes de la Escuela se hallan abogados, odontólogos y hasta pedagogos que optan por realizar la maestría en educación superior en un espacio que combina la disciplina militar con el conocimiento y accesibilidad económica.
El objetivo de la División es "Formar y actualizar docentes, planificadores e investigadores, capacitar en el análisis de la labor docente y entrenar en técnicas orientadas a la optimización de la educación superior".
LOS ANTECEDENTES
En las seis décadas de existencia han pasado por la Escuela 60 comandantes. Entre ellos varios que llegaron a ocupar altos cargos en el Ejército o el Estado.
Uno de los orígenes que marcó el inicio de la Escuela se ubica en la etapa de Post Guerra del Chaco, durante el gobierno de Germán Busch.
Hoy la Escuela recibe a más de tres centenares de militares del todo el país y oficiales del extranjero a través de intercambio o becas.