Desde un principio me preocupó la falta de un sistema de traducción simultánea en la Asamblea Constituyente y acabo de enterarme de que ya se contrató a un ciudadano que traducirá del quechua al español, lo cual me parece insuficiente ya que los asambleístas se expresan también en aymara, guaraní y otras lenguas que corresponden a sus etnias.
A raíz de que es preciso completar el equipo de traductores para evitar el caos parlante en la mencionada asamblea, me he dirigido a la Presidenta de este cónclave histórico, folclórico, y étnico, ofreciendo mis servicios, en aras del porvenir de la Patria.
Dice así la misiva.
Señora Presidenta:
Espero que al recibir esta carta se encuentre bien de salud en compañía de los 250 asambleístas que hoy se ven confundidos linguísticamente en esa moderna Torre de Babel que pretenden levantar para que los bolivianos podamos llegar al Cielo, como enseña uno de los pasajes bíblicos.
Para contribuir al levantamiento de esta nueva Torre de Babel, ofrezco a usted mis servicios de traductor simultáneo pues domino muchas lenguas, menos la de mi mujer que habla mucho de mí y siempre en el mejor castellano. Debo manifestarle que yo hablo español, aymara, quechua, guaraní, además de huevadas, con el perdón de la palabra, que son los idiomas más usados en la Asamblea Constituyente, según versiones periodísticas.
Para que usted no piense que soy un farsante debo decirle que hablo bien el español aunque no es mi lengua madre pues cuando era guaguita aprendí primeramente el quechua que me enseño mi madre, y cuando crecí un poquito me casé con una dama española que me enseñó a hablar y sobre todo a escribir en el idioma de Cervantes, autor del Quijote, al que en mi ignorancia yo le llamaba infantilmente El Chisote, porque yo era un hualaycho, y sigo siéndolo Señora Presidenta, al cabo de estar casado con la española durante cincuenta años hablo un español aceptable aunque algo kallu-kallu como nuestro Presidente, nuestro Canciller y nuestro Ministro de Educación, para no referirme al que parlan algunos asambleístas que se llaman originarios y a lo mejor descienden de chinos o de polinesios.
Quiero demostrarle que también hablo quechua y le digo "charketa kasketa con su uchu llajuita, locoto cankita con su kirkiñita, chay pattitampita, uj tutuma queta, esa es la vidita".
También hablo el aymara y con todo respeto le digo "kamisaki mama, yo estoy waliki, no tan bien como il cawallero Dermisaky, pero very happy como buen walaycho que se alimenta con arroz kaja con su kauna-estrella, ukamau, mama Presidenta."
Como le decía, además de quechua, aymara y guaraní, también hablo huevadas, como todo ciudadano boliviano, por lo cual espero ser un buen traductor en la Asamblea Constituyente que usted dignamente preside. Atentamente, Paulino Huanca, ex -Paulovich, llamado también Paul Anka en New York.