Lo peor que puede hacer un gobernante es emperrarse en sus torpezas y enmendarlas sólo cuando la presión de los medios le despierta de sus dulces sueños. ¿Por qué se tardó tanto para tomar una decisión en el caso de las denuncias por corrupción en YPFB? ¿Y por qué cayeron también las cabezas de los denunciantes? Toda suspicacia es legítima
Expulsado Sánchez de Lozada, moribundos los partidos tradicionales y una nueva "clase" política emergente, lo mínimo que podíamos esperar era nuevos actores, distintos a esos gordos burócratas que, arremolinados en cómodos sillones, luchaban contra la pobreza y contra la corrupción firmando decretos y haciendo protestas de honradez, mientras nos encandilaban con el Crecimiento Económico, el Producto Interno Bruto, el Ingreso per Cápita y otras falacias para mostrar un país de maravilla y de mentiritas.
Todo nuevo gobernante hereda de sus predecesores un pesado fardo de incapacidad y corrupción; pero hasta hace poco sólo cambiaban las siglas y no las caras, de modo que no podíamos esperar cornadas entre toros. ¿Que hacían para "solucionar" viejos problemas? Nada. Más bien los agravaban, por falta de inteligencia y honestidad; o hacían algo distinto a lo que decían, si no usurpaban un nombre legítimo para bautizar cristianamente sus bribonadas. Privatizar y Capitalizar sonaban bonito: ya que no podían cambiar la esencia de las cosas, cambiaron su nombre y nos mostraron barro como si fuera oro. Fallidos prestidigitadores, apelaron al expediente más fácil y aparatoso: querían sacar conejos de un sombrero vacío.
Hoy no sólo han cambiado siglas e ideologías, sino también caras, y el nuevo elenco político ha demostrado tener objetivos más o menos claros: pero no se puede gobernar sólo con buenas intenciones, empedrando con ellas el camino del infierno. Lo peor que puede hacer un gobernante es emperrarse en sus torpezas y enmendarlas sólo cuando la presión de los medios le despierta de sus dulces sueños. ¿Por qué se tardó tanto para tomar una decisión en el caso de las denuncias por corrupción en YPFB? ¿Y por qué cayeron también las cabezas de los denunciantes? Toda suspicacia es legítima.
Para los viejos políticos, Bolivia era un país de culos blancos, y los nuevos sufren una especie rara de daltonismo que les hace ver todo de un solo color, como si sólo existieran quechuas y aimaras ¿Qué tal si a un pintor sólo le gustara el verde? Pintaría bodrios, porque se necesita tres o cuatro colores para combinarlos y obtener tonos aproximados a la realidad. Pero estos artistas quieren pintar todo verde, "verde que te quiero verde": paisajes verdes, cielos verdes, nubes verdes, hombres verdes, perros verdes, una sociedad verde. Gobernar para un sólo sector social equivale a hacer puchero o fricasé sólo con chuño. Un plato es una mezcla, como la sociedad, y los buenos cocineros o estadistas combinan apropiadamente el contraste de los ingredientes.
Los políticos viven el tiempo de esos viejos filósofos que creían en la "urmaterie", sustancia única universal que los alquimistas medievales, obsesionados con fabricar oro, consideraban la "piedra filosofal". Tendrían que pensar más bien como Tales y Anaxímenes: sin elementos distintos -- por lo menos agua, aire, y fuego-- la vida no es posible. ¿Qué se puede hacer sólo con barro, de un solo color y de mala calidad? Sólo embarrarlo todo. ¿Se puede gobernar sin gente inteligente? Se puede hacer pan sin levadura y vino sin uva; pero es honesto cambiarles el nombre. También se puede ganar elecciones sólo por el desprestigio de los rivales y hablar del "triunfo" de la democracia; pero eso no da carta blanca para la arbitrariedad.
Peor es ser ciego que ser daltónico; pero es mejor ver bien y saber que el Estado representa a todos los ciudadanos y tiene la obligación de considerar y respetar sus puntos de vista, tengan ellos cultitos negros, blancos o de cualquier color.