Bolivia no necesita confrontación, precisa gente con capacidad para hacer las cosas bien, no funcionarios públicos que muestran una faceta en EE.UU. o cuando en cámaras se encuentran, y otra al calor de odios y resentimientos con acullico de por medio
La base de un sistema democrático, entendido desde una perspectiva en la que se privilegia el respeto por los derechos constitucionales de las personas, pasa por la independencia y coordinación de poderes.
El art. 2 de la CPE establece que la independencia y coordinación de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial es la base del gobierno y que sus funciones no pueden ser reunidas en el mismo órgano. Eso es básico y quien no lo entienda así, siendo gobierno, vulnera la ley de leyes.
En ese contexto, me preocupa el rol que está desempeñando el Vicepresidente de la República en el manejo y desarrollo de temas vinculados al quehacer nacional. No es casualidad que este funcionario público sea uno de los pilares fundamentales del actual gobierno, ni novedad los dotes académicos e intelectuales que lo adornan.
Sin embargo, es vital que una persona que cumple un rol público y que recibe un salario proveniente de las arcas nacionales --arcas que por cierto se nutren de los impuestos que pagan los formales y los que cumplen la ley--- tenga el convencimiento de la importancia del imperio del Estado de Derecho y del acatamiento del orden constituido.
El VP debe ser, junto a Dn. Evo, el primer ciudadano de este país en dar ejemplo de cordura, prudencia y acatamiento riguroso de la ley. Pero ¡sorpresa¡, parece que no había sido así. Los hechos nos demuestran otra cosa. Un Vicepresidente avivadísimo, gárrulo y persistente en inmiscuirse en las tareas de otros Poderes del Estado.
Si repasa los acontecimientos de orden nacional, coincidirá que el Sr. Álvaro García parece más bien portavoz del gabinete de ministros, y que sus actuaciones acreditan marcada injerencia en las actividades de otro Poder del Estado. Efectuar "llamaditas" a un ex Superintendente para sólo "pedirle información" y sin ningún ánimo de ejercer presión por el solo hecho de haber denunciado la comisión de hechos irregulares en YPFB, --empresa que por cierto desean llamar EBOPETROL según el Ministro Soliz Rada---denota una conducta cuando menos sospechosa.
¿Qué tipo de "consultitas" podría requerir el VP? ¿El caso YPFB y los hechos de corrupción sindicados a su ex titular tendrán alguna relación con el ámbito de las competencias que debe desarrollar? ¿Será acaso que está a cargo de la investigación o es que pretendía ejercer algún tipo de influencia para lograr que las versiones del ex Superintendente sean modificadas? Por favor, dejémonos de farsas. Uno de los operadores políticos del gobierno es el VP, que parece se olvidó que constitucionalmente es el Presidente Nato del Congreso Nacional, cabeza de uno de los Poderes del Estado y, por lo tanto, impedido de vulnerar la independencia consagrada en la CPE.
No le hace bien al país observar a Dn. Álvaro asumiendo un rol que no le compete, como si fuera otro ministro más, y hasta el grado de desmentir o rectificar alocuciones efectuadas por dignatarios de Estado cuando se encuentran en situaciones embarazosas.
Lo ocurrido en Sucre, por ejemplo, sobrepasa lo tolerable e ingresa a un campo inestable donde el país está siendo conducido por el sendero de la catástrofe.
Yo me pregunto, ¿ qué tenía que hacer el Álvaro García en la Asamblea Constituyente? ¿Cuenta con alguna atribución legal para que esté articulando a la bancada del MAS o imponiendo criterios respecto a que es innegociable el hecho de dotar a dicha asamblea del carácter fundacional y de la mayoría absoluta para la toma de sus decisiones? De una buena vez Dn. Alvarito debe darse cuenta que este no es el feudo ni del MAS ni de ningún partido de derecha o izquierda que busque la destrucción de la Nación, que bien fundada está. Como funcionario público que recibe un salario pagado por los bolivianos, está en la obligación de justificarlo trabajando como cualquier otro servidor, no como operador político o portavoz del gobierno. Basta de creer que el 58% de los bolivianos que no votamos por el MAS en las elecciones de julio pasado, vamos a permanecer impávidos dejando que un puñado de dignos caballeritos, impongan caprichos y consignas partidarias. Cuidado, que posiciones políticas con fuerte dosis ideológica, pueden ser el detonante para que en el país se desate un enfrentamiento de inimaginables consecuencias. Muchachos del MAS, ustedes no obtuvieron la mayoría, pregúntenle a García Linera, un tipo leído e instruido y, por sobre todo, matemático, que sabe de números y que fácilmente les podrá decir que de los votos emitidos (3´133.602) en las elecciones para constituyente, obtuvieron el 42,21%, no el 51% como cantan a los cuatro vientos. Tan cierto es eso, que la sociedad civil chuquisaqueña se cabreó de tanta bellacada y por poco zurran a nuestro Vicepresidente que guapo él, supo disimular la ira colectiva que en Cochabamba por ejemplo, ya se ha manifestado en silbidos y rechifla.
Bolivia no necesita confrontación, precisa gente con capacidad para hacer las cosas bien, no funcionarios públicos que muestran una faceta en EE.UU. o cuando en cámaras se encuentran, y otra al calor de odios y resentimientos con acullico de por medio.