Don Wálter Verduguez, fallecido el año pasado, volvió ayer por la mañana a su domicilio de Maica Central, se reencontró con su esposa e hijos. Recorrió nuevamente toda su casa y extrañó su motocultor, al que no quiso dejarlo nuevamente. Los vecinos llegaron y le convidaron sendos "cascos" de chicha. Bebió, comió y bailó, como antes. Luego quiso retirarse con su viuda, pero todos los parientes le recordaron qué él debía irse como llegó, solo, de regreso al cementerio. Como no quiso entenderlo así, los familiares se encargaron de aporrearlo, de echarlo con palos y piedras. Y se fue, con su canastita para el viaje.
LLEGADA
Llega a la casa don Wálter Verduguez. Lo reciben familiares, parientes y amigos.
ROPAS DE DIFUNTO:
Todos saben que sólo es un vecino que viste algunas ropas del difunto, pero nadie quiere entenderlo así. Por el momento es sólo don Wálter, que visita a los suyos.
CONVIDADOS
Un vecino llega a la casa e invita al alma un "casco" de chicha. Preguntan al difunto cómo le ha ido en el más allá. Y éste también quiere enterarse de las novedades de acá.
EL MOTOCULTOR
Don Wálter manejaba el motocultor para sus sembradíos. Ahora lo volvió a encontrar. No quiere desprenderse de él. "Me lo voy a levar para sembrar con San Pedro", dice.
LAS CAÍDAS
Durante sus últimos años de vida, don Wálter tenía la costumbre de irse a tomar unas chichitas a la esquina, ayudado con sus muletas, pero al regresar se caía, producto de la cojera y las copitas, y pedía auxilio para levantarse. Ayer repitió esa escena.
HORA DE MARCHARSE
"Tienes que irte", le dicen familiares y amigos. Él se acerca a su viuda. "Tenemos que irnos, hija", le dice. Hay que hacerle entender que sólo él tiene que irse, y le preparan el bultito para el viaje.
EL REGATEO
Vecinos y familiares, ya en la puerta de calle de la casa del difunto, han hecho lo posible por convencer al alma de que tiene que irse. Él no quiero entenderlo. Entonces, los familiares deben hacer uso de otros recursos.
EL ADIÓS A GOLPES
Y comenzó la persecución. Almas, palos, piedras, todo es válido para despedir al alma. Él quiere llevarse a alguien consigo. Grita, llora, se ríe. Al final, tiene que correr para evitar ser alcanzado. Se fue el alma.