Eduardo Rodríguez Veltzé dice que está salvando el proceso democrático con una medida de emergencia. Promete defenderla en caso de ser demandada ante el Tribunal Constitucional. Llama a los bolivianos a aprender de sus errores. Habló con El Deber luego de lanzar su decreto.
El Deber.- ¿Qué hará si el Congreso no ratifica su decreto?
Eduardo Rodríguez.- El decreto tiene vigencia plena mientras no lo declaren inconstitucional.
Si el Congreso no toma acción alguna y si no adopta una ley que lo rectifique o modifique, la medida igual está vigente.
ED.- ¿Qué hará si alguien interpone un recurso de inconstitucionalidad?
ER.- Lo que corresponde hacer a la parte demandada: defenderme.
ED.- ¿Qué hizo que reformule su propuesta inicial, que otorgaba dos escaños a Santa Cruz y uno a Cochabamba?
ER.- En realidad, el razonamiento es el mismo. Cuando la planteé dije que era una propuesta que activaba la consideración del tema que estaba bastante lenta en el Congreso, pero que me abría a cualquier modificación, enmienda o consideración. Esta se basa en la misma base numérica y con las mismas consideraciones de equidad, pero con mayor incidencia con respecto a aquello que Santa Cruz insistió junto a Cochabamba.
Este es un problema en el que no hay cifra o fórmula perfecta. Eso queda demostrado con el hecho de que hasta ahora no hay una posibilidad de encontrar consensos. En todo caso, nuestra propuesta ha tratado de ser aquella que no afecte a la mayor parte de las regiones y que más bien reponga el sentido de justicia con Santa Cruz, que era la que obviamente tenía mayor diferencia con los resultados del Censo y su representación parlamentaria. De manera que este decreto está hecho con el mejor ánimo, con el espíritu de corresponder al Censo como a los conceptos de equidad.
ED.- Usted admitió que La Paz debía perder tres curules, ¿no teme que Santa Cruz o Cochabamba puedan sentirse afectados en sus intereses?
ER.- No en absoluto. Quiero insistir que este es un problema que debió haberse resuelto en el marco de un proceso normal, democrático. No nos olvidemos que la gestión de Sánchez de Lozada se vio afectada por sucesivas renuncias y que acabó como mandatario el Presidente de la Suprema. Éste es un período de cinco años que se ha visto interrumpido en un poco más de la mitad de su tiempo y que estamos en condiciones difíciles en las que deben tomarse decisiones extraordinarias. Esta es una de ellas.
En condiciones normales, es decir en un período legislativo con horizonte, este tema debió debatirse con mayor profundidad hasta encontrar criterios de interpretación de fórmulas mucho más precisos. Insisto y en esto quiero ser claro: no estamos viviendo tiempos de gobierno normal; estamos salvando el proceso en condiciones extraordinarias. Desde el Presidente que le habla, hasta a la forma en que se ha resuelto la situación, el país exige respuestas distintas, casi de emergencia.
ED.- Usted dijo que es la última vez que aplica este tipo de medidas de emergencia, ¿qué quiso expresar con esa frase?
ER.- Es precisamente el razonamiento anterior, no es normal que el presidente de la Suprema sea Presidente. Segundo, no es normal que un gobierno de cinco años se vea sucesivamente afectado por renuncias, ni que tenga que venir por decreto algo que debió ser ley, por una omisión del Congreso. Creo que es más que nada una señal para que reencaucemos la normalidad de nuestras instituciones y nuestras competencias. A mí no me ha sido fácil tomar esta decisión, lo debo confesar; pero ahí está el valor mayor, el interés superior que hay que honrarlo y creo que estamos contribuyendo a eso.
ED.- ¿Por qué esperó hasta hoy para dictar el decreto?
ER.- Porque tenía la esperanza de que el esfuerzo de Santa Cruz prospere.
ED.- ¿Qué cree que hizo fracasar las reuniones de Santa Cruz?
ER.- La complejidad que entraña esta norma de la Constitución, que combina datos numéricos y conceptos de desarrollo económico y equidad. Eso hace una ecuación muy compleja en la que, como lo dije, todos pueden tener sobradas razones en su fórmulas y creo que por ahí va la mano, no creo que nadie tenga un interés malsano, ni de aprovechar para sí o en desmedro del otro.
Creo que lo que nos falta es la claridad de aplicar una fórmula. Debo destacar que se hace prevalecer la sentencia del Tribunal porque de otra forma no estaríamos llegando a esta resolución, pero ni la Constitución ni la sentencia dan la inteligencia suficiente para decir de forma categórica tal departamento tiene tal número.
Aprender de los errores
El Deber.- Usted tuvo una reunión con tres candidatos a la presidencia y mantuvo contactos con algunas regiones, ¿hay algunos consensos sobre su decreto que no hayan sido revelados?
Eduardo Rodríguez.- No. Esto refleja con la mayor sinceridad mi estado de ánimo y no hay ninguna conversación que no haya revelado.
ED.- ¿Ve intereses externos a los regionales o que estén interesados en boicotear la elección?
ER.- Yo descarto eso. Prefiero el concepto de que las cosas van a mejorar y prefiero desestimar cualquier tipo de sombras que en muchos casos creo que son imaginarias.
ED.- ¿Qué hace que los bolivianos necesitemos estar en la cuerda floja para llegar a consensos mínimos para no autodestruirnos?
ER.- Los caminos correctos, de consenso son los más difíciles. Hacer las cosas bien cuesta y al intentar hacerlo cometemos errores. Hemos aprendido mucho de ellos y debemos mantener un sentido permanente de autocrítica y no sentirnos ofendidos cuando nos critican. Es ese espíritu el que debe prevalecer: aprender lecciones de nuestros errores y creo que a partir de eso vamos a poder pensar en no repetirlos.