Ciudad del Vaticano | Efe.- El papa Benedicto XVI bajó ayer, día en que la Iglesia conmemora a los Fieles Difuntos, a las
Grutas Vaticanas para orar ante la tumba de Juan Pablo II, enterrado en la cripta de la basílica de San Pedro.
Ayer se cumplieron, además, ocho meses exactos de la muerte de Juan Pablo II y Benedicto XVI ha querido rendir homenaje a Karol Wojtyla, cuya tumba ya visitó el 19 de abril, a las pocas horas de haber sido elegido Papa.
Joseph Ratzinger se trasladó a las Grutas Vaticanas a las seis de la tarde local una vez cerrada al público la basílica vaticana, con el objetivo de no interrumpir el flujo de fieles que todos los días hacen largas filas para rezar ante la tumba de Karol Wojtyla, cuyo proceso de beatificación ya está en marcha.
Benedicto XVI recordó ayer, durante la audiencia general de los miércoles, que estos primeros días de noviembre están muy relacionados con la vida de Juan Pablo II.
San Carlos Borromeo
Karol Wojtyla fue ordenado sacerdote el 1 de noviembre de 1946 en Cracovia (Polonia) y celebraba su onomástico el 4 de noviembre, día de San Carlos Borromeo.
Ratzinger rezó en la tarde de ayer en solitario durante un rato ante la sencilla tumba de Wojtyla, que es visitada por una media diaria de 23.000 personas, según el diario vaticano "L"Osservatore Romano".
La tumba de Juan Pablo "el Grande", como ya se le conoce, ocupa el mismo lugar en el que durante 37 años estuvo sepultado su antecesor y al que tanto apreciaba, el beato papa Juan XXIII.
Los restos del Papa Bueno, el que convocó el Concilio Vaticano II que cambió radicalmente a la Iglesia, descansan en la capilla de San Jerónimo, en la basílica vaticana, en el piso de arriba.
El sepulcro de Juan Pablo II ocupa un espacio abovedado de la cripta vaticana, en el subsuelo de la basílica de San Pedro, presidido por un bajorrelieve en mármol que representa una Virgen con el Niño en brazos y dos ángeles.
Una sencilla lápida de mármol blanco jaspeado cubre la tumba de Karol Wojtyla.
Bajo el nombre aparecen las fechas de cuando fue elegido Pontífice, el 16 de octubre de 1978, y las del día de su muerte, el 2 de abril pasado.
En la parte inferior está esculpido el símbolo de Cristo.
Flores y un pequeño cirio encendido completan la decoración del lugar, del que llama la atención su sencillez, en la línea que le gustaba al Papa, que quiso ser enterrado en el suelo al igual que su antecesor, Pablo VI.
La sepultura se encuentra a pocos metros de la Tumba del Apóstol San Pedro, al lado de la de la reina Cristina de Suecia y frente al sarcófago de Carlota de Chipre, por lo que Juan Pablo II es el único Papa sepultado entre dos mujeres.
El Pontífice afirma que "sin hijos no hay futuro"
También el papa Benedicto XVI ha pedido ayer al Parlamento y al Gobierno italiano que legislen en favor de las familias numerosas, porque según él "sin hijos no hay futuro".
Joseph Ratzinger ha hecho ese llamamiento al dirigirse a los fieles católicos italianos, congregados en la Plaza de San Pedro con motivo de la tradicional audiencia de los miércoles, entre los que se encontraban unos 2.500 miembros de la Asociación de Familias Numerosas.
"Deseo que se promuevan adecuadas intervenciones sociales y legislativas de tutela y sostenimiento de las familias más numerosas, que constituyen una riqueza y una esperanza para todo el país", afirmó.
Pocos minutos antes, el obispo de Roma había explicado en la catequesis, pronunciada ante unos 30.000 fieles católicos, según cifras facilitadas por la Santa Sede, que después de la fiesta de Todos los Santos, "la liturgia invita a rezar" por los "queridos difuntos".
"Iluminados por la fe meditamos con serenidad ante el misterio de la muerte, herencia común a todos los hombres y pasaje obligado a través del cual renacen a la vida plena los que orientan su existencia según las enseñanzas de la palabra de Dios", dijo.
Joseph Raztinger también ha comentado que "la fidelidad a la palabra de Dios" exige para los católicos "una opción fundamental: la caridad para con los pobres".