Bagdad | AP
Las fuerzas iraquíes capturaron al segundo cabecilla de al-Qaeda en Irak y la red terrorista sufre actualmente una "crisis de liderazgo", dijo ayer el asesor de seguridad nacional iraquí.
Hamed Yumaa Farid al-Saidi, conocido como Abú Humam o Abú Rana, fue capturado hace unos días, señaló Mouafak al-Rubaie, quien añadió que el arresto llevó también a la aprehensión o muerte de otros 11 dirigentes y de nueve miembros de al-Qaeda en el país.
Abú Rana era el segundo cabecilla principal de al-Qaeda en Irak, después de Abú Ayub al-Masri, dijo Al-Rubaie. Al-Masri sucedió a Abú Musab al-Zarqaui como jefe de al-Qaeda en el país. Al-Zarqaui murió el 7 de junio, durante un bombardeo estadounidense al norte de Bagdad.
"Creemos que al-Qaeda en Irak sufre una severa crisis de liderazgo. Nuestras fuerzas han propinado golpes fatales y dolorosos a esta organización", aseguró el asesor de seguridad.
Al-Saidi era "directamente responsable" por la persona que perpetró el atentado dinamitero contra una mezquita chiíta en Samarra, en febrero, añadió Al-Rubaie. El ataque agravó las tensiones entre los chiítas y sunitas y provocó represalias que
continúan en la actualidad.
Tras su captura, Al-Saidi suministró información que llevó a la aprehensión o muerte de 11 líderes de al-Qaeda en Irak y otros nueve integrantes de menor jerarquía, agregó.
Argumentando razones de seguridad, no reveló la identidad de los otros ni dijo dónde fue capturado al-Saidi, sin embargo, dejó entrever que éste último había estado ocultándose en un edificio residencial.