Santiago, Chile | EFE
La decisión del Gobierno chileno de entregar gratuitamente la píldora del día después a adolescentes desde los 14 años fue recibida ayer con "decepción" por la Iglesia Católica y con críticas por la oposición.
La ministra de Salud, María Soledad Barría, justificó la medida debido al alto número de embarazos no deseados en adolescentes en el país.
"Mi opinión es que, en el fondo, muchas de estas medidas son un golpe al matrimonio y a la familia", declaró a los periodistas el cardenal arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz Ossa, luego de la misa dominical.
Por su parte, la ministra Barría, dijo que "desgraciadamente hay muchísimos casos de embarazos de adolescentes. Tenemos un altísimo número de chiquillas menores de 19 años con embarazos muchas veces no deseados y terminamos con madres y padres muy jóvenes que tienen problemas para seguir estudiando, para conseguir trabajo".
En declaraciones a los periodistas tras participar en un acto público, Barría subrayó que con la decisión de suministrar la píldora a las adolescentes que la soliciten en los servicios públicos de salud, "les decimos que tienen un lugar si en la familia no ha habido espacio o no han recibido la educación previa".