Julio César Baldivieso fue contundente ayer al señalar que acepta el desafío de jugar en Wilstermann, pero antes se debe solucionar el tema de los salarios que se adeudan al plantel desde el año pasado y fijar claramente un contrato que deben cumplir los dirigentes con los futbolistas para 2006.
Un concepto similar virtió el guardameta Hugo Suárez, quien ayer se sumó a los entrenamientos, y dijo que esperará tres días para definir su situación, porque espera tener un panorama claro y saber a qué atenerse. "Si es que me quedo quiero tener el dinero para conseguir el departamento y saber qué puedo hacer. No se puede jugar con el pensamiento puesto en esa preocupación de que te van a pagar o no", aseveró el portero.
El técnico Sergio Apaza evita comentar sobre este tema aunque afecta de alguna manera su plan de trabajo, y afirma que "el que quiera quedarse en Wilstermann no debe poner condiciones". Quiere tener un equipo que trabaje sin pausas y que se concentre en su trabajo. Este discurso lo comparten los dirigentes de la entidad que esperan contar con el dinero suficiente para pagar algunos sueldos atrasados y poder concretar las contrataciones necesarias.
El caso del guardameta Sergio Galarza es una de las muestras de las varias aristas de este problema. El jugador recabó un compromiso de pago de los dirigentes de la entidad, que le sirvió como documento para presentar su demanda al Tribunal. Ahora espera vincularse a otra institución porque está convencido de que el fallo le favorecerá y será declarado jugador libre.