Yakarta | Agencias
Unas cien casas quedaron sepultadas ayer bajo toneladas de barro y piedras en una aldea de la isla de Java, en el centro de Indonesia.
Según la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, pueden elevarse a 300 las víctimas mortales de ese corrimiento de tierra provocado por las lluvias torrenciales de los últimos días.
El alud se produjo poco después del amanecer de ayer, en la población montañosa de Cijeruk, en la provincia de Java Central, a unos 370 kilómetros al este de Yakarta.
Entretanto, en el distrito de Jember, afectado por aludes e inundaciones el lunes, la cifra de muertos llegó a 77 con el hallazgo de otros 14 cadáveres, dijo el vocero de la autoridad local, Edi Susilo.
En Cijeruk,vecinos y la policía removían desesperadamente con sus manos los escombros mientras por medio de helicópteros llevaban a los heridos de Jember, hacia el este.
Unos doscientos militares y civiles expertos en rescate han llegado ya a la zona afectada para buscar a supervivientes, según declaró un agente de la Policía de Banjanegara, la capital de distrito.
El agente explicó que "una parte de la carretera se ha hundido, y excavadoras y otro material de rescate pesado todavía no han podido entrar en el área".
Algunos vecinos de Cijeruk huyeron para ponerse a salvo al escuchar un rugido en la colina de 50 metros de altura que se alza sobre su aldea rural, horas antes del desastre de ayer miércoles, dijeron funcionarios y testigos.
Otros estaban en sus casas, durmiendo o en medio de oraciones musulmanas, cuando el alud de barro, piedras y árboles caídos se deslizó por las laderas poco antes del amanecer, dijo el agente de policía Budi Warityo.
"Fue tan rápido... primero como un jet y después el ruido se hizo más y más fuerte", dijo Sujiman, de 18 años, cuya casa no se vio afectada. "Corrimos en la oscuridad al camino principal", añadió.
Hasta anoche se habían recuperado 14 cuerpos, pero decenas de aldeanos estaban desaparecidos, según dijo el funcionario regional Hadi Supeno, mientras las excavadoras apartaban la tierra y las casas de madera destruidas.
Las fuertes lluvias tropicales causan docenas de deslizamientos e inundaciones cada año en Indonesia, donde millones viven en las regiones montañosas y en las planicies, muy fértiles gracias a los ríos aledaños.