Los jubilados, juntas vecinales, campesinos, centrales obreras, y varias regiones se encuentran en este momento preparando sus pliegos petitorios para presentarlos el 22 de enero al nuevo presidente de la República, señor
Evo Morales, siguiendo al adagio popular que dice "guagua que no llora no mama".
Cansada de ayudarme económicamente, mi esposa me dijo ayer al ver mi cara de cojudito: "Parece que me has visto con cara de teta y quieres seguir "mamándome" con tu cuento de que tuviste malas inversiones electorales; lo que deberías hacer en este momento es tu pliego petitorio para presentarlo al señor Evo Morales en su primer día de Presidente".
Como vio que yo no sabía cómo empezar tal tarea, ella ofreció ayudarme y dijo "tienes que comenzar el documento petitorio señalando que eres tan boliviano como los demás ya que desciendes de cochabambinos, y que tu matrimonio con una española sólo obedeció a tu deseo de hablar y escribir mejor en castellano, aspiración loable en un escritor y periodista como tú". La miré agradecido y así encabecé mi pliego.
Como no supe continuar porque no tengo facilidad para escribir, ella me tiró un sopapo leve en la oreja y dijo: "continúa tus justificativos peticionarios diciendo que luchaste heroicamente en El Alto para derrocar al "tirano masacrador" Goni, y también para expulsar al presidente Mesa y que fuiste herido en tu trasero por un cachorro de dinamita". Me atreví a decirle que todo lo que decía ella eran mentiras, pero me dio un cocacho en la cabeza que me hizo echar unos lagrimones, ordenándome: "tú escribes lo que yo te digo y punto".
"Luego explicas que siempre creíste en Evo, que filmaste una película llamada Evito porque tú descubriste al personaje y que votaste por él y por Alvarín convenciendo a tus parientes para que también lo hicieran". Osé decirle a mi mujer que ella exageraba algunos puntos, pero la hispanohablante me dio otro sopapo en la oreja y me ordenó con energía: "parece que no entiendes a tus paisanos, tú escribe lo que te digo y ya verás cómo consigues mejorar de situación sin mi ayuda económica", por lo que le obedecí y escribí tal cual ella manifestó.
Entrando al pliego de peticiones propiamente dicho, mi mujer me sugirió a su manera "que le exija lo siguiente, o me veré obligado a adoptar medidas de presión hasta sus últimas consecuencias: 1) Tierras en Santa Cruz, Cochabamba o La Paz, que ya hubieran sido sembradas, y mejor si éstas cuentan con elementos mecanizados. 2) Trabajo en cualesquiera de las oficinas aduaneras, mejor si ésta se encuentra en la frontera con Chile o Brasil. 3) Mejora en mi jubilación, de 1.200 bolivianos actuales a 12.000 bolivianos. 4) Entrega inmediata de un tractor amarillo para que mi mujer pueda asistir a los tés de sus amigas. 5) Derecho a una Chola Propia que podrá ser utilizada honestamente en caso de un nuevo viaje de mi esposa a España".
Cuando vio el documento dijo mi mujer: "Parece que te has quedado pequeño en tus peticiones, pero algo es algo".