Cada vez se hace más evidente que la formación técnica es uno de los caminos más eficientes para evitar que las y los jóvenes abulten las estadísticas del desempleo o el subempleo luego de realizar estudios posteriores al bachillerato.
Así lo demuestran los datos de la Fundación Infocal, el mayor formador de técnicos medios y superiores del país, que en los últimos nueve años ha promovido a más de 100 mil personas en alguna de las 45 especialidades que ofrece en sus distintas sedes.
Según estos datos, al menos el 80 por ciento de quienes se deciden por una carrera técnica encuentra empleo a la medida de sus habilidades y capacidades, pero, al mismo tiempo, sólo el 2 por ciento de los bachilleres se siente atraído por ese nivel profesional.
Por su parte, organizaciones dedicadas a la productividad y competitividad de las empresas reconocen que hay un enorme mercado laboral para los técnicos, que son reemplazados por jóvenes licenciados, habitualmente sobrecalificados para las tareas o, peor aun, no capacitados para determinados trabajos técnicos, lo que además de disminuir la productividad, provoca una enorme insatisfacción entre los trabajadores.
Por ello hay que insistir en la necesidad de promocionar de manera más enérgica la formación técnica.