En el siglo XIX se sacaba petróleo en Pensilvania a sólo 300 metros de profundidad; actualmente se lo suele sacar de miles de metros de profundidad, pero se produce en cantidades enormes, que dejan marginales las producciones del siglo XIX con petróleo superficial
Considerando el saber actual, los economistas pueden saber mucho y poco a la vez; de hecho, alguna vez con su ignorancia doctoral han sido causa de una gran crisis internacional. Actualmente es admitido que la terrible deflación de 1929 fue causada, más que nada, por la creencia en falsas teorías económicas, que produjeron una restricción abusiva de circulante. Eso se remedió desde 1933, cuando se adoptaron políticas económicas keynesianas, como en Estados Unidos con el gobierno de Roosevelt o, siguiendo a la llamada "escuela de Estocolmo", en Alemania con Hitler. Pero antes los economistas trabajaron duramente para producir la deflación que llevó a la crisis, al desempleo y al hambre. Un sabio de prestigio fue importado de Austria a Estados Unidos para hacer grande la crisis: Joseph Schumpeter. De este economista leí un libro, pomposamente titulado "Imperialismo" y subtitulado "Clases sociales", obra en la que fuera de algunos lugares comunes es un relleno de cosas banales y vagas. Y sin embargo Schumpeter } asa por un gran economista, haciendo sombra a tantos estudiosos de muchos méritos. Pero ya nadie se ocupa de Schumpeter, en cambio es el sueco Myrdal el que tiene predicamento en amplios sectores. Hace más de tres décadas atrás, Myrdal hizo coro con el llamado "Club de Roma" insistiendo en una tesis que expuesta sencillamente afirma lo siguiente: que es creciente las demanda de materias primas y particularmente de hidrocarburos y metales; consiguientemente, éstos tienen que encarecer por reducirse las reservas.
En apoyo de esta tesis podemos poner al célebre sofisma de Aquiles y la tortuga. Si la tortuga parte primero en la carrera, siempre tendrá ventaja sobre el veloz Aquiles, porque cuando Aquiles avance, la tortuga avanzará otro poco y así mantendrá la ventaja. Este sofisma es una gran tontera, hace dos mil años y ahora también, porque es directamente contrario a las matemáticas y a todos los aspectos concomitantes que atañen a una realidad concreta. Ocurre que la tesis del Club de Roma es un sofisma semejante, al igual que la llamada "ley de bronce de David Ricardo" tomada dogmáticamente por Marx, que presupone la crisis del capitalismo porque no podría elevar los salarios y el poder adquisitivo de los trabajadores. Todos sabemos que efectivamente los salarios se han elevado con la industrialización y que el dogma fundamental del marxismo es una falsedad. Y la tesis de Club de Roma como la de David Ricardo arrastra tras sí grandes distorsiones en el pensamiento económico, aunque hay que admitir que Ricardo la dio condicionalmente, admitiendo que era susceptible de ser desmentida por el progreso económico. Y como no quiero solamente criticar, sino también explicar, atacaré con ejemplos al sofisma del club romano.
Comenzaré por lo suntuario para demostrar que no hay carencia de materias primas y que la tortuga de las reservas no puede ganar al Aquiles de la producción. Uno de los grandes rubros en la minería mundial es la producción de oro, metal que sirve para dorar y adorar, porque parodiando a Quevedo se puede afirmar que el dinero es el dios verdadero. Actualmente los bancos centrales procuran no hacer grandes reservas de oro y en general, pese a su escasés, tiene un precio moderado. Aún así es más barato que en la antigüedad. Cuando hace dos milenios Julio César conquistó la Galia, se explotaron ávidamente las arenas auríferas de lo que ahora es Francia, hasta no dejar nada. Este es un ejemplo de agotamiento del aprovisionamiento de un metal en un país determinado. En el siglo XIX se explotó oro en los ríos de California y en el Yukón, en Alaska, hasta prácticamente agotar las reservas. Pero en ese siglo esta producción hizo que bajase el precio del oro y actualmente, pese a que ha encarecido últimamente, sigue siendo más barato que en la antigüedad. Se sabe que en el siglo II antes de la era, el fisco romano llegó a acumular una gran cantidad de oro: 80 toneladas. Cuando Atawallpa pagó su rescate se fundieron 13 toneladas de oro puro. Piense el lector; la producción actual de oro no baja de las 800 toneladas anualmente. De modo que lo que se agotó es el oro lavado con facilidad en los ríos de Francia o de Norteamérica, pero de hecho actualmente, con tecnología industrial, se explotan enormes yacimientos de bajo contenido de oro y se obtienen producciones que en un año hacen más que antiguamente en milenios. Lo mismo ocurre con el petróleo. En el siglo XIX se sacaba petróleo en Pensilvania a sólo 300 metros de profundidad; actualmente se lo suele sacar de miles de metros de profundidad, pero se produce en cantidades enormes, que dejan marginales las producciones del siglo XIX con petróleo superficial. Con este ejemplo creo que apunto a dónde voy; pero dejaré para el siguiente artículo el seguir con este tema.