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Campeón | | Luego de una sequía copera de seis años, Wilstermann obtuvo el domingo pasado el campeonato del segundo torneo de la Liga del Fútbol Profesional boliviano. Vuelve así el equipo rojo a la senda de los éxitos que en el pasado le permitieron convertirse en uno de los más importantes del país. Tiene en su haber 10 títulos nacionales y ha participado en 15 ediciones de la Copa Libertadores de América.
El último lauro logrado es digno de especial encomio. No es tarea fácil manejar un equipo profesional de fútbol, más aún atravesando el país, y Cochabamba en particular, por una crisis económica que afecta a las diferentes actividades del quehacer nacional, entre ellas a las deportivas. A esto debe añadirse la carencia de políticas integrales de fomento a las prácticas deportivas; por el contrario, se somete al fútbol profesional boliviano, por ejemplo, a un régimen impositivo draconiano que se queda con una buena tajada de los ingresos que los clubes perciben de las bajas recaudaciones que logran a lo largo del año.
Sin desmerecer las gestiones de las directivas que condujeron al equipo aviador en los años pasado, es justo destacar lo hecho por lo actuales dirigentes. En menos de seis meses, con humildad y sin contar con grandes recursos, lograron revertir el accionar del plantel, inyectándole una mentalidad ganadora que, sin duda, dio los frutos esperados por los miles de seguidores que vivieron una verdadera fiesta en el estadio Félix Capriles. El cuerpo técnico y los jugadores se sumaron al esfuerzo de los dirigentes y fueron, en última instancia, los artífices de la exitosa campaña.
Por los antecedentes mencionados, Wilstermann es un digno y justo campeón.
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