La Paz | Agencias
El vicepresidente electo Álvaro García Linera anticipó que "no habrá más precio solidario" para el gas que Bolivia vende a Argentina, a tiempo de confirmar que viajará hoy a ese país por invitación del Gobierno del mandatario Néstor Kirchner.
"No hay más precio solidario. Vamos a trabajar un precio de mercado regional que beneficie fundamentalmente al país..." y que marque la pauta para que el gas "crecientemente" se convierta en "un commodity (mercadería de fluida compraventa) que poco a poco se va acercando a un precio internacional", expresó ayer.
García Linera respondió así cuando fue consultado por la prensa si los valores actuales de venta del gas boliviano a Argentina se mantendrán.
García Linera, un profesor universitario de sociología de 43 años, negó también que hubiera malestar en el Gobierno argentino porque el presidente electo Evo Morales no hubiera incluido una visita a Kirchner en su gira internacional por algunos países de Latinoamérica, Europa, África y Asia.
Señaló que el nuevo Gobierno boliviano, que debe asumir el 22 de enero, programará "en un corto tiempo" una vista del líder indígena izquierdista Morales a Buenos Aires. Indicó que su viaje el viernes será "un primer acercamiento".
"Vamos a estar con una invitación del Gobierno argentino, vamos a estar uno o dos días tratando temas de la cooperación bilateral y del negocio hidrocarburífero", dijo García Linera.
El Movimiento Al Socialismo (MAS) de Morales, quien se encuentra de visita en Europa, ha informado que García Linera se reunirá con el ministro de Planificación de Argentina, Julio De Vido.
"Se van a tocar temas que beneficien al país, van a ser tocados en términos técnicos", dijo García, al señalar que también se encontrará con otros funcionarios del país vecino.
Insistió en que entre los puntos sobre los que conversará están el de los "migrantes, temas de desarrollo tecnológico, pero el central, sin duda, es el ámbito hidrocarburífero".
Bolivia exporta desde junio de 2004 volúmenes de gas que han ido en ascenso y que al momento llegan a cerca de 7,7 millones de metros cúbicos diarios, por un gasoducto construido en los años 70, y por donde el Estado boliviano exportó gas a Argentina hasta fines de los 90.
La amenaza de una crisis energética obligó al Gobierno argentino a entablar negociaciones con su par boliviano, Carlos Mesa, quien dejó el mando a Eduardo Rodríguez tras renunciar en junio de 2005, para conseguir el energético boliviano.
Entonces, Mesa dijo que en línea con el hecho de que Argentina pagó durante los últimos años del primer contrato de compraventa de gas un precio mayor al del mercado por el gas boliviano, para ayudar a la economía de este país, su gobierno cobraría "un precio solidario" a esa nación.
Aunque el negocio de la exportación está en manos de la hispana Repsol YPF y la brasileña Petrobras, el Gobierno boliviano es el encargado legalmente de negociar mercados y precios, puesto que recibe el 50 por ciento de las ventas brutas por regalías e impuestos de características similares.
Bolivia tiene la segunda reserva de gas de Sudamérica, después de Venezuela, y actualmente vende a Brasil, su principal mercado, alrededor de 25 Millones de pies cúbicos por día.
El Gobierno argentino busca llegar a un acuerdo de mediano plazo con Bolivia para la provisión de gas al Gasoducto del Noreste Argentino que debe ser construido con participación privada para proveer de 20 MMCD a varias provincias de esa región de la nación vecina.
Acuerdos bilaterales vigentes
La provisión de gas natural a Argentina, suspendida en 1999 tras varias décadas, se restableció en 2004, cuando el entonces presidente boliviano Carlos Mesa suscribió un acuerdo en Buenos Aires con su colega Néstor Kirchner, que buscaba paliar la crisis energética argentina.
Los gobernantes acordaron inicialmente el envío de alrededor de 4 millones de metros cúbicos durante seis meses a un precio en frontera calificado de "solidario", que se situó en 1,59 centavos de dólar por millar de Unidades Térmicas Británicas (BTU).
En enero de 2005, Mesa logró que los precios se fueran ajustando gradualmente según las variaciones internacionales, hasta llegar al actual de 3,18 dólares por millar de BTU, tarifa similar a la que paga Brasil, el otro cliente importante del hidrocarburo boliviano, de 3,23 dólares por millar de BTU.
Pese a este incremento, los candidatos a las elecciones generales del pasado 18 de diciembre en Bolivia coincidieron en la necesidad de aumentar las tarifas para acercarlas a las existentes en los mercados de los países desarrollados, donde llegan hasta los 14 dólares.
INVITACIÓN
García Linera dijo que el objetivo de su visita a Argentina, que responde a una invitación de las autoridades del vecino país, es "trabajar un precio de mercado regional que beneficie fundamentalmente al país".
Desde el año 2004, Bolivia y Argentina discuten la firma de un convenio para llevar adelante el proyecto del Gasoducto del Nordeste Argentino, un plan con el que se prevé el bombeo de más de 20 millones de metros cúbicos para abastecer del producto a las provincias de esa región argentina.
La definición de este negocio está pendiente de la política energética que pretende imponer la futura administración de Morales, centrada en el aumento de los impuestos a las petroleras multinacionales con presencia en Bolivia y en un incremento de la intervención del Estado en el sector.