Los niños y adolescentes con capacidades diferentes hallan en la cerámica un medio de expresión
Texto: Katiuska Vásquez Parada
Fotos: Carlos López Gamboa
Con las alas plegadas al corazón, los niños especiales a diario se esfuerzan por hacer frente al universo de barreras que se anteponen a cada paso de su camino. Estos ángeles plasman a diario su apego a la vida en centros especializados en su atención. El Centro de Educación Integral Consipe, es uno de ellos. Cada año, unos 80 niños y adolescentes con dificultades en el aprendizaje, el lenguaje o los movimientos asumen el reto de superar sus limitaciones desde las aulas.
El desafío no es una misión imposible. Iván es una muestra de ello. Hace 10 años, integraba el grupo de niños especiales de Consipe que debía aprehender a comunicarse de forma diferente, recordó el director del Centro, René Delgadillo. Hoy, el joven se desempeña como uno de los maestros del taller de cerámica.
Aunque Iván no emite sonido alguno a raíz de su sordera ha encontrado en la cerámica una manera de expresar su talento. Ni el silencio impide que él dé vida al barro. En sus manos, la greda toma la forma de simpáticas figuras, entre ellas cholitas estilizadas que luego son comercializadas en el Centro, ubicado casi frente al surtidor El Cristo.
La creatividad de Iván para modelar la arcilla hizo que al culminar sus estudios en el Centro lo contrate como maestro en el taller de cerámica. El Ministerio de Educación ha reconocido el talento del ceramista al otorgarle un ítem como profesor en la institución en la que se formó.
Como él, al menos una veintena de niños asistentes al Centro recurren a la cerámica para plasmar su creatividad. El barro y la pintura son canales naturales para expresarse y encontrar la paz, relata Lili, maestra del taller.
Los niños con capacidades distintas que acuden a Consipe atraviesan por diferentes niveles, que van desde el maternal hasta el laboral. La meta es fortalecer las potencialidades de esta población y prepararla para afrontar el día a día. La repostería, cerámica y otras manualidades son las ramas en las que más resaltan el esfuerzo de estos infatigables ángeles, que se esfuerzan en su lucha por sobreponerse a las adversidades.
Las tareas manuales son para muchos un camino para acceder a una fuente de trabajo. La población con capacidades diferentes a menudo tiene escasas posibilidades de ingresar a centros de educación superior, por lo que las actividades artesanales son para ellos una puerta a mejores oportunidades de sostenimiento económico.
El éxito de la lucha de los niños y adolescentes especiales depende de una combinación de factores, que van desde el apoyo familiar, un adecuado tratamiento médico y un espacio para el desarrollo de sus potencialidades, asevera el equipo multidisciplinario del Centro Integral.
Los niños y adolescentes que asisten al Centro no sólo han encontrado en el lugar un sitio para el aprendizaje, sino también un espacio para hacer amigos. A menudo, las clases se convierten en momentos de recreo para afianzar los sentimientos que dejan brotar de manera espontánea.
EDUCACIÓN ESPECIAL
A diferencia de una escuela normal, el Centro trata individualmente a cada niño especial. Una escuela normal, en cambio, educa a los niños en conjunto.
Nosotros nos regimos nos regimos con otros parámetros, desde las potencialidades de cada niño y el promover su socialización.
Hay dificultades motrices y de lenguaje que se van resolviendo de acuerdo a un programa establecido.
Los niños con discapacidad casi no tienen posibilidad de hacer cursos superiores. Tienen que abocarse a su realidad, por eso les enseñamos materias manuales, como cerámica, panadería y repostería y costura.
Fuente: René Delgadillo / Director Consipe
EL CENTRO, UNA ESCUELA PENSADA PARA NIÑOS ESPECIALES
"Requieren de constancia y del apoyo familiar"
La formación de los niños con síndrome de Down y problemas en el aprendizaje combina aspectos básicos de la educación tradicional, como la lectura y la escritura, además de los trabajos manuales.
El reciclado de papel, está entre las actividades preferidas de los niños del nivel primario. En los primeros días de clase, los estudiantes de Consipe dedican gran parte de su tiempo a pintar y procesar papel, para luego elaborar tarjetas con papel reciclado.
El equipo multidisciplinario que trabaja en el Centro considera que la constancia de los niños u adolescentes es vital para su desarrollo. El apoyo de la familia es igual de importante para el progreso de un niño con capacidades diferentes.
"Una evaluación previa al ingreso al Centro"
Un equipo de profesionales en psicología, foniatría, pedagogía y fisioterapia tiene a su cargo la estimulación temprana de los niños especiales en Consipe.
Cada vez que un niño especial entra al Centro pasa por una evaluación integral, con el objetivo de garantizar que el estudiante ingrese a un nivel adecuado a sus necesidades.
Al igual que en una escuela tradicional, los padres de familia deben comprometerse a respaldar la formación de su hijo. La mayoría de los niños especiales también necesita de un tratamiento médico. Una buena salud incide en el progreso de los niños, explica la psicóloga Ximena Calatayud.
"Una escuela a la medida de las necesidades"
El Centro de Educación Integral Consipe es un espacio donde todos los estudiantes tienen las mismas posibilidades de progresar en el aprendizaje, según sus características personales.
El Centro promueve la atención a la diversidad de alumnos como uno de los ejes fundamentales de su trabajo. Para ello, se aplica un plan curricular que responde a las necesidades más comunes del conjunto de su población escolar a través de los niveles de formación: inicial, primario y laboral.
El Centro se sustenta con el apoyo de los padres, quienes en la medida de sus posibilidades aportan una mensualidad. Además, se cuenta con algunos ítems para docentes del Ministerio de Educación.