La Escuela de Cine "La Fábrica" es una de las instituciones más jóvenes en la enseñanza de los audiovisuales y considerada como una de las mejores por sus múltiples logros, como los obtenidos en el Festival Nacional de Vídeo Universitario (Fenavid 2004) en el que se adueñaron de títulos como: "Mejor vídeo experimental", "Vídeo clip" (segundo lugar), "Mejor documental" y el "Gran premio".
Según su director, Roberto Lanza, fotógrafo, realizador y creador de la Escuela, todo comenzó en un reducido ambiente para una oficina y un par de aulas, ahora ocupan la parte alta de un ambiente del pasaje San Rafael, entre calle Ecuador y Colombia.
De sus espacios sobresale uno con el nombre del cineasta boliviano "Jorge Ruiz", considerado el corazón del lugar porque es la más amplia y en ella se reúne el mayor número de estudiantes.
Inicialmente en la Escuela estaba proyectado desarrollar una serie de talleres temporales de tres meses, con una asistencia mínima de 15 alumnos. En la primera convocatoria se recibió 24 estudiantes, con el que comenzaron a plantearse nuevas estrategias académicas de largo plazo para la permanencia de la escuela.
Esta decisión de mantener la Escuela fue firme, ante experiencias de aperturas de centros audiovisuales que duraban un taller y fracasaban. Pero en el caso de La Fábrica su primer taller obtuvo tanto éxito que surgió la necesidad de proyectarse de forma más amplia como la creación de una empresa de producción cinematográfica.
Se pensó en la especialidades de documental, cinematografía y la televisión alternativa, para permitir una estructura grande que permita vivir de esto.
"Se tenía que desarrollar recursos humanos, al hacerlo se contaría con la plataforma para crear un movimiento audiovisual más numeroso. Aunque el primer taller fue exitoso todavía no era reconocido porque de los 24 alumnos egresaron 16, de los cuales 7 estaban dispuestos a dedicar su vida a la cinematografía y no era suficiente", dijo Lanza.
Ante la necesidad de contar con un mayor número de recursos humanos decididos a vivir del séptimo arte, de forma real no como pasatiempo o amor al arte, ingresó el profesional colombiano Alvaro Ruiz, encargado de crear una dirección académica.
Alvaro asume esta posición íntegramente pese a que al principio no había ningún compromiso serio, pero con su trabajo se provoca un orden en la división académica, empieza a generar preguntas, dudas, acerca del rumbo académico, planteamiento, etc.
"Se decidió sostener la escuela con un año de duración porque estamos conscientes de que el mercado laboral no es suficiente y no podemos exigir a los estudiantes o a sus padres invertir durante 5 años en una carrera que no les retribuirá inmediatamente el tiempo de estudio", indicó Lanza.
De esta manera se planteó un año de duración en un curso intensivo de iniciación cinematográfica, 30 horas teórico prácticas para cada materia, 15 a 16 horas de plena entrega a producir, filmar, editar para sacar los cortometrajes de ese taller por un mes; la segunda fase es el documental con la misma intensidad horaria y para completar el año sería la especialidad cinematográfica como: Dirección, producción, guión, fotografía, sonido o montaje. El curso podía ser mixto, presencial y a distancia, con una carga horaria fuerte sobre una sola de las materias.
Si el resultado de los primeros cursos era un cortometrajes y un documental por alumno, el producto final del taller de especialidad tendría que derivar en un largometraje, es así como se termina de estructurar el año de estudios de la Escuela de Cine La Fábrica, donde hasta el momento pasaron unos 100 estudiantes.
PROCESO ACADÉMICO
La enseñanza impartida en esta joven institución es realista, es decir intenta que los estudiantes conozcan las condiciones de infraestructura y disposición de capitales existentes en el mercado boliviano para generar proyectos o si es suficiente para solventar las ideas.
Producto de su buena guía hoy La Fábrica ya ganó varios premios del Fenavid, con el apoyo del cineasta Rodrigo Bellot, de los académicos Alvaro Ruiz y profesionales de Venezuela, Cuba, Perú.
Conforman el equipo de La Fábrica, Roberto Lanza (director general), Alvaro Ruiz (director académico), Mariana Lacunza (coordinadora general), Ronald Rospigliozi, (docente), Juan Pablo Avila (coordinador de producción). Y docentes extranjeros.
Del excelente recurso humano de la Escuela destacamos a Germán Peters, quien llegó en busca de información para una beca de estudio en Cuba, donde Lanza estudió pero pese a los intentos no fue posible su ingreso hasta que pasaron los plazos.
"Insistí que se quedara para terminar el curso y estar en condiciones de estudiar en la escuela de Cuba, pero después ingresó al curso de documental y nos enriquecemos mutuamente de su participación como estudiante, sus ejercicios son sobresalientes, y en el Fenavid se llevó los premios mejor vídeo experimental, segundo lugar en vídeo clip, mejor documental y gran premio", asegura Lanza.
Hoy Germán se encuentra contento en la escuela pero con la idea latente de salir al extranjero para continuar sus estudios; hoy participa en la post producción del largometraje ¿Quién mató a la llamita? que comenzará a filmarse el próximo 8 de febrero.
En opinión del director de la Fábrica el próximo paso será trabajar en la comercialización, distribución, exhibición de los material elaborados en la institución antes de equiparse, mientras esto ocurre cuentan con el respaldo de la empresa Dorigo Films, que los dota de equipos profesionales para los ejercicios de los estudiantes y de los cuales ninguna universidad del país tiene.