El país no necesita asesores, la realidad es objetiva y está presente. Se debe recordar que existen más de 370 mil desocupados
La obsesión por la Constituyente está llevando a una polarización peligrosa de las regiones y a la desatención de las demandas sociales.
La ausencia de dirección y programa fuerza al Estado a marchar en forma errante y dando tumbos.
Es necesario dar respuesta a la recuperación de suelos en Tarija, Chayanta, Chichas y el altiplano. Se hace perentorio establecer políticas en torno al uso del suelo en la amazonia; políticas de microrriego en el valle alto de Cochabamba y el Chaco.
Crea susceptibilidades y agravios cuando se anuncia que se va a invertir millones de dólares en la Constituyente cuando Sucre requiere con urgencia un aeropuerto y carreteras. No se debe olvidar que esta ciudad vive del turismo y no de su agricultura. Su economía está anidada en el sector terciario (servicios) y las regalías que percibe por hidrocarburos.
Es ineludible reorientar el gasto público hacia la promoción del desarrollo a fin de elevar la capacidad de compra de los empobrecidos. El haber debilitado al Estado desde la década de los 90 ha puesto en evidencia la orfandad de las regiones, y la Participación Popular es un fraude. No se observa una evaluación de la asistencia médica de los hospitales públicos ni de la educación impartida sobre todo en el área rural. El asistencialismo ha sido superado hace tiempo, ya que no responde a los requerimientos de la población; por el contrario, desalienta la producción.
Se debe volver a estudiar la factibilidad de sembrar caña de azúcar en las serranías del Pilón en Alto Beni. ¿No creen que es hora de reponer la indiscriminada e irracional explotación de la madera?
No se debe fomentar movimientos sociales artificiales. El uso del suelo y el agua son de estudio prioritario. No todos los suelos son aptos para la agricultura.
El país no necesita asesores, la realidad es objetiva y está presente.
Se debe recordar que existen más de 370 mil desocupados y 100 mil personas se incorporan anualmente al mercado laboral cada año.
Es necesario ganarse la voluntad del pueblo cruceño, beniano y pandino y no empujarlo a los brazos de la oligarquía.
La consigna debe ser la promoción del desarrollo y no del turismo, forma indirecta de extender la mano.
Me place enormemente que en las esferas gubernamentales hayan descubierto que la coca no es sagrada ni milenaria, bien por el desarrollo alternativo.
Convoquen a todos los ingenieros agrónomos edafólogos, forestales, especialistas en recursos hídricos, hay mucho que trabajar y reparar del pasado.