Brasilia | EFE
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, declaró ayer que siempre fue favorable a la figura de la segunda vuelta electoral, para evitar lo que sucedió en Chile con Salvador Allende, electo con un tercio de los votos y derrocado.
"Siempre creí que, si alguien es elegido (presidente) con un tercio de los votos, tendrá dificultad para construir una hegemonía y gobernar", manifestó Lula tras una reunión con el candidato a gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral.
Lula deberá disputar una segunda vuelta electoral el próximo 29 de octubre tras haber ganado los comicios del pasado domingo con un 48,6 por ciento de los votos, insuficiente para liquidar el pleito, contra el 41,4 por ciento del socialdemócrata Geraldo Alckmin.
Según Lula, su convicción respecto a la segunda vuelta se debe "a lo que sucedió en Chile con Salvador Allende", elegido presidente en 1970 con poco más del 30 por ciento y derrocado tres años después en un cruento golpe de Estado dirigido por el general Augusto Pinochet.
"En una segunda vuelta, la población puede dar mayoría" a un Gobierno, dijo Lula junto a Cabral, quien le ofreció su respaldo para la campaña hacia la segunda vuelta electoral.
"En política los buenos momentos tardan, pero llegan. Lo que no fue posible construir para la primera vuelta, se construirá para la segunda", indicó Lula sobre el respaldo de sectores del PMDB que le fue ofrecido por Cabral, quien también disputará la segunda vuelta de las elecciones para el Gobierno de Río de Janeiro.
El PMDB, considerado el mayor partido del país y dueño de la más engrasada maquinaria electoral, se abstuvo de presentar candidato a la Presidencia y ahora se ha dividido entre fracciones que apoyan a Lula o a Alckmin para la segunda vuelta.
Este partido de centroderecha tendrá la segunda minoría tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, por lo que su apoyo será clave para quien gane las elecciones del 29 de octubre.