Washington | EFE
El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el republicano Dennis Hastert, dijo ayer que no renunciará a su cargo, pese a aceptar su responsabilidad por el manejo de un escándalo sexual en las filas de su partido.
Bajo presión incluso de algunos republicanos que piden su cabeza, Hastert convocó a una rueda de prensa en Chicago (Illinois), en la que aceptó su responsabilidad por el manejo del llamado "caso Foley", que ha desatado una tormenta política en el Capitolio.
"En última instancia, la responsabilidad es toda mía", dijo Hastert al recordar que ha pedido al Departamento de Justicia, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y al gobierno estatal de Florida investigar el caso del ex legislador republicano Mark Foley.
En paralelo, el Comité de Ética de la Cámara Baja se reunió a puerta cerrada para preparar una investigación del escándalo sexual en cuyo centro se encuentra el ex congresista por Florida.
Foley, un católico homosexual de 52 años, presuntamente intercambió mensajes electrónicos de alto contenido sexual con adolescentes que trabajaban en el Congreso como ujieres o mensajeros.
El ex congresista, que presidió el Comité contra la Explotación de Menores en la Cámara Baja, renunció a su escaño el viernes pasado, a falta de poco más de un mes para los comicios del 7 de noviembre, en los que se renovará toda la Cámara Baja y un tercio del Senado.
Foley, ahora recluido en una clínica para alcohólicos, originó un escándalo que amenaza la supervivencia política de Hastert, quien sigue contando con el apoyo tácito del presidente George W. Bush.
Tras la reunión del Comité de Ética, de más de dos horas, sus miembros anunciaron que han preparado cerca de 50 citaciones judiciales para obtener documentos y testimonios relacionados con el escándalo.
La investigación de un subcomité especial creado para esta misión "irá a donde nos conduzcan las pruebas", explicó el presidente del Comité, el republicano Doc Hastings.
El Comité, que tiene jurisdicción sobre todo miembro o empleado de la Cámara Baja, se negó a ofrecer detalles sobre quiénes han sido citados y cuándo en la investigación para llegar al fondo del caso que estalló en el partido que defiende a ultranza los "valores familiares".