Los Ángeles | AP
Un cura apartado del sacerdocio se muestra entre arrepentido y frívolo al narrar con lujo de detalles toda una vida de abuso de menores en un documental. Entonces, casi al final de "la confesión más honesta de toda mi vida", mira a la cámara para guiñar un ojo y sonreírle a sus víctimas.
La confesión de Oliver O"Grady es el eje de un documental profundamente inquietante sobre la crisis de abuso que sacudió a la Iglesia Católica, en una diócesis rural del norte de California. Un relato perturbador porque, por vez primera, es narrado por el propio victimario.
O"Grady, de 61 años, fue deportado en el 2001 a su nativa Irlanda tras cumplir una condena de siete años en una prisión estatal por violar a un par de hermanos. Reconoció haber abusado de por lo menos 25 niños y le costó a la Diócesis de Stockton millones de dólares en demandas civiles.
En "Deliver Us From Evil" (Líbranos de todo mal), la primera película de Amy Berg, la directora usa la extensa narrativa de O"Grady para cuestionar cuánto sabían los líderes de la diócesis de sus crímenes y los pasos que tomaron para detenerlo.
La película, que ganó el premio al mejor documental en el Festival de Cine de Los Angeles, se estrena Los Angeles y Nueva York el 13 de octubre y en otros 10 mercados estadounidenses una semana después.