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Once muertos en choques de trabajadores mayor mina estaño Bolivia |
| 06-10-2006 - 11:18 h. |
|  | | Foto AP | | |
La Paz | EFE
Un enfrentamiento entre dos grupos de trabajadores de la mayor mina de estaño de Bolivia ha causado ya once muertos en lo que se considera el mayor conflicto entre obreros ocurrido en este país mientras el Gobierno aún no ha intervenido militarmente para resolver el problema.
Las autoridades bolivianas alegan la existencia de un "fuego cruzado" entre los mineros para no intervenir militarmente en la mina Huanuni, situada a 49 kilómetros de la ciudad andina de Oruro y a 288 kilómetros de La Paz.
Huanini alberga los mayores yacimientos de estaño de la nación andina, con reservas calculadas en cerca de un millón de toneladas.
La confrontación entre cooperativistas y mineros asalariados por el control de minas del Estado se remonta a hace varios años, pero hasta ahora no se había presentado con tanta violencia.
El actual conflicto estalló el jueves por la mañana tras una asamblea de varios centenares de mineros de cooperativas de la región que decidieron ocupar a la fuerza la mina de estaño.
Como los mineros asalariados se atrincheraron en su campamento, los cooperativistas iniciaron un cerco que derivó en el ataque con dinamita desde ambos lados, relataron obreros, vecinos y periodistas locales.
A última hora del día, el Gobierno anunció un acuerdo para poner fin a las hostilidades entre los obreros de la estatal Corporación Minera de Bolivia (Comibol) y los de la Federación de Cooperativas Mineras, pero los enfrentamientos con dinamita y armas de fuego no cesaron.
En el distrito, los cooperativistas mineros tienen algo más de 4.000 socios y los asalariados de la Comibol cerca de mil.
Según versiones oficiales, los violentos choques ya han causado once muertos y 50 heridos, aunque medios informativos hablan de 14 fallecidos y un centenar de lesionados.
Canales de televisión de La Paz denunciaron que unidades del Ejército tomaron parte en el enfrentamiento y dispararon sus armas de fuego, a pesar de que el Gobierno anunció que había ordenado el "repliegue" de las unidades policiales y militares de la zona.
Santos Ramírez, dirigente de los cooperativistas, ratificó hoy su denuncia a medios locales de que los seis muertos de su bando tienen impactos de bala.
"Para nosotros, táctica y estratégicamente, y hablando en términos policiales y militares, no es posible entrar en medio de un fuego cruzado para poder dar las condiciones" de pacificación, dijo hoy a radio "Fides" la ministra de Gobierno (interior), Alicia Muñoz.
Añadió que medio millar de policías se trasladaron hasta la ciudad andina de Oruro, pero no intervendrán mientras sigan los enfrentamientos.
"Hay una intransigencia para otorgar un espacio de tregua", agregó la ministra boliviana.
La ministra remarcó que la intervención policial o del Ejército no es posible porque se quiere evitar más enfrentamiento, aunque la situación "es evaluada minuto a minuto" para tomar decisiones, agregó.
Al lugar de los enfrentamientos se han trasladado el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, y el defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, quien hoy declaró desde Huanuni que no hay consenso y que continúan las posiciones muy enfrentadas y la explosión de cartuchos de dinamita.
El vicepresidente boliviano, Alvaro García Linera, dijo el jueves en La Paz que los dos sectores "actuaron violentamente" por la "codicia" de controlar los ricos yacimientos de estaño de la zona, que se han convertido en una "maldición".
El vicepresidente rechazó las acusaciones de líderes obreros y políticos de que el Gobierno que preside el sindicalista Evo Morales sea culpable de la situación por no resolver a tiempo el conflicto, a pesar de las advertencias de que podría estallar la violencia.
El vicepresidente añadió que Huanuni no será militarizado, como piden los empleados de Comibol, porque sería "echar gasolina al fuego".
El líder de la Central Obrera Boliviana (COB), Pedro Montes, responsabilizó del suceso al Gobierno y anunció para hoy una reunión de la directiva sindical nacional para adoptar medidas, entre las que no se descartó una huelga general.
El sindicalista criticó al ministro de Minería, Wálter Villarroel, quien en su día ocupó el cargo de presidente de la Federación Nacional de Cooperativistas Mineros, al que acusó de parcialidad y de incapacidad para resolver el conflicto, y pidió su dimisión.
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